Opinión
La Columna del Doc
Francisco Sevilla Romero
Palabra de honor

El Sol de Zamora
3 de abril de 2009

En el paseo del domingo pasado, don Jorge lanzó una pregunta al parecer muy sencilla, que me puso nuevamente a pensar sobre el tema y claro a investigar, digo pues, a buscarle porque para realmente investigar le cuelga.

Pues sí, me dirijo a consultar el tomo 4 de la Enciclopedia Ilustrada Cumbre, busco ética y me remite a moral.

El asunto que busco es por la pregunta de don Jorge: "¿Dónde se perdió el hilo", realmente su pregunta es dónde quedó aquella palabra de hombre cuando se cumplía habiendo firmado o no, cuando se reconocía cualquier compromiso cumpliendo con palabra de honor, así fuera deuda económica, expresión valentonada y hasta el reconocimiento de una "hablada " o de un embarazo no deseado, por eso busqué la palabra ética, y ahora en el tomo 8 y en la página 357 dice : Moral. Ciencia que determina la manera habitual de proceder bien. Los términos ética (del griego ethos) y moral (del latín mores) son sinónimos y significan ciencia de las costumbres. Bien, ahora a buscar civismo y dice: Conjunto de ideas, actitudes y hábitos propios del buen ciudadano, elemento consciente y activo de la sociedad. El espíritu cívico está formado por el respeto hacia el bien común; por la consciencia de que nuestros actos repercutan sobre la sociedad, por el respeto sin servilismo hacía las autoridades legítimas y por el amor a las instituciones sintetizadas en la Constitución.

Vemos en conclusión que tanto la ética/moral y civismo tienen el mismo compromiso de atender a cabalidad a la sociedad. Pero don Jorge "¿Dónde se rompió el hilo?".

Vamos a ver, los personajes que representaban autoridad, respeto, credibilidad y confianza fueron perdiendo estos valores, y claro que quienes los admirábamos los empezamos a ver como simples seres humanos revestidos de conveniencia y avaricia. El camino que señalaban como la ruta al bien dejó de ser transitado por ellos, los consejos en las aulas se convirtieron en malos ejemplos y las recomendaciones para recuperar la salud se especializaron hasta convertirse en manual de operaciones de alguna nueva tecnología.

Los gobiernos hacen ciudadanos de partido y no de la sociedad. Acepta y apoya a cualquier grupo disidente o de cualquier sindicato que en la próxima elección aporten votos y les fomenta la ley de "las salchichas y los perros".

Los papás hablamos con nuestros hijos de los daños que provoca el alcohol, brindando con una copa en una mano y en la otra tiramos al suelo la cajetilla de cigarros vacía.

Nos jactamos de tener un pariente trabajando en una dependencia de gobierno que gana un chorro y casi no hace nada.

Presumimos del nuevo rico (pobre con mucho dinero) por el capitalazo que ha amasado en unos cuantos años (no hay entierro sin anima, o sea, no hay tesoro sin fantasma).

Comentamos con suficiencia el contrato millonario de tal o cual deportista, cantante o artista. Aunque no sepa el Himno Nacional cuando alguna vez se le requiere, de todos modos ni nosotros lo sabemos, menos el que canta con banda.

"Mira, ese señor tiene maestría en agronomía -si pero yo gano millones y no terminé la primaria-". Siempre existe el Burro de Oro.

Los hombres de negocios no son hombres de palabra, porque son hombres de letras, pagarés, cheques, contratos que, aunque firmados por ambas partes, uno de ellos necesitará abogado para hacerlo cumplir.

Los políticos son hombres de muchas palabras pero todas son falsas.

Entre novios hay un descarado intercambio de palabras o sea, de promesas que nunca se cumplirán.

Pero entonces, ¿Dónde se perdió el hilo?

Se dice que por falta de las clases de Civismo en las escuelas, también se dice que por la influencia de las modas extranjeras, que por las crisis económicas y los papás debemos trabajar ambos, también que por falta de cultura y apego a la lectura, que por la influencia de corridos que resaltan imágenes negativas de falsos ídolos y se dicen muchas tesis más, lo cierto es que el hilo está roto y a no ser que la virgencita guadalupana nos arregle este rollo, lo único que nos queda es cambiar cada uno de nosotros, lo que de hecho es casi imposible porque lo que ahora vale es que "el que no tranza no avanza", que los mexicanos somos muy ingeniosos para el albur, que hay que estudiar derecho para trabajar chueco, que ahí se va, que al cabo no es mío, que pá eso pago impuestos y toda esa sarta de idioteces que nos tienen exactamente como estamos.

Bueno nos quedamos como todas las investigaciones, ya sabemos los problemas que ya sabíamos pero no encontramos la solución.

En eso quedamos. (L)

elprofe_rc@hotmail.com
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