Opinión / Columna
 
Por Correo Electrónico 
El salvador solitario
Organización Editorial Mexicana
25 de noviembre de 2009

  Con su liderazgo mermado, Andrés Manuel López Obrador intuye que apoyar al Sindicato Mexicano de Electricistas es una de las últimas oportunidades que tiene para volver al primer plano mediático y asumirse -otra vez- como el "salvador" de México.

A casi tres años de protagonizar ese carnaval de "tomar posesión como presidente legítimo" y de mandar al diablo a todas las instituciones, el tabasqueño, como ya es su costumbre, bordea la ilegalidad e hizo un nuevo llamado a organizarse para protestar por el aumento de impuestos, por la inseguridad y por la escalada de incrementos a los precios de algunos de los productos de consumo básico.

El "Peje" sabe que mientras la crisis persista, tendrá pretextos para organizar (no encabezar) acciones desestabilizadoras, como los bloqueos de calles y edificios públicos, las marchas y las "asambleas informativas".

Sus Juanitas y Juanitos tienen la consigna de oponerse a todo lo que haya que oponerse: desde la Cámara de Diputados, como Mario Di Costanzo, quien cumple con la comisión de "ministro de hacienda del gobierno legítimo"; Bertha Luján, quien cubrió con un manto de impunidad todas las tropelías de AMLO en su etapa como jefe del Gobierno de la ciudad, y Laura Itzel Castillo, "ministra de Vivienda" del "gobierno pirata".

Los diputados del Partido del Trabajo, Porfirio Muñoz Ledo -quien arrastra su pretérito prestigio ahora como manifestante callejero impulsado por los humos de destilería- y Gerardo Fernández Noroña, de infausta memoria para los deudores de la banca, son quienes aplican las estrategias ordenadas por el tabasqueño para alcanzar sus metas desestabilizadoras.

La decisión presidencial de extinguir la empresa Luz y Fuerza, y en consecuencia la desaparición del SME, le dio un tanque de oxígeno al tabasqueño, quien captó de un plumazo a por lo menos 15 mil extrabajadores electricistas para su "movimiento en defensa de la soberanía".

En tanto llega el momento de la insurrección electoral, AMLO hace campaña por los municipios de usos y costumbres en Oaxaca, para promover la candidatura al gobierno de esa entidad del senador por Convergencia, Gabino Cué Monteagudo (su nuevo Juanito), derrotado en las pasadas elecciones locales frente al actual mandatario, Ulises Ruiz.

Para tratar de conservar su habilidad de captar todas las inconformidades y capitalizarlas a su favor, ahora ha sugerido a los usuarios de energía eléctrica de la extinta Luz y Fuerza no pagar su consumo, ya que no hay quien cobre y tampoco hay quien corte el suministro.

Esta medida la aplicó AMLO en algunos municipios de Tabasco, cuyos habitantes no pagaron su consumo a la CFE durante varios años.

Tras perder por segunda ocasión las elecciones para gobernador en Tabasco, en 1994, Andrés Manuel López Obrador ensayó su estrategia de "resistencia civil pacífica" en contra de la Comisión Federal de la Electricidad.

El argumento del tabasqueño, para incitar a la huelga de pagos, fue que las tarifas eléctricas eran muy altas y la CFE debía bajarlas. Esta medida ocasionó pérdidas superiores a los mil millones de pesos.

La presencia casi permanente en Oaxaca de AMLO ha construido un escenario de crisis; sabe que la entidad es una de las más precarias y con mayores contrastes sociales, y cuenta con los insurrectos de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca -APPO- que durante muchos meses ocuparon el centro de la ciudad con barricadas.

El "Peje" tiene la intención de crear conflictos durante la campaña electoral para elegir gobernador y las condiciones para estallar un problema postelectoral, evento que tiene muy ensayado.

En tanto llega la ocasión para volver a agitar a la sociedad, AMLO ha recrudecido sus discursos; denuncia que la aprobación del presupuesto es un botín para comprar votos el próximo año y que la "mafia que tiene el poder" tendrá dinero suficiente para corromper a los electores.

En su delirio, el tabasqueño no acepta que ya no tiene los simpatizantes y seguidores de hace tres años; sus mítines son precarios y sus discursos recurrentes.

No encara la realidad, insiste en que le "robaron la presidencia" y carece de fuerza electoral. El candidato al que apoya, Gabino Cué, tiene una formación política conservadora y responde a los mandatos de su mentor, el exdiputado panista y exgobernador priista oaxaqueño, Diódoro Carrasco.

En un ejercicio honesto, ¿AMLO ha cumplido con todo lo que prometió? ¿Renunciará a su "presidencia legítima" para buscar ser otra vez candidato? ¿En realidad es el "salvador" de México?

¿Cuál será el siguiente paso del Peje? ¿Tendrá suficiente financiamiento de los legisladores y de los partidos del FAP para sus futuras aventuras?
 
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