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Opinión
![]() Defensor del Pueblo
Luis Alberto Montaño García
A 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
El Sol de Zamora
15 de diciembre de 2008
"El hombre es en el fondo un animal terrible y cruel. Lo conocemos como ha sido domesticado y educado por lo que conocemos como civilización": Arthur Schopenhauer
El reciente miércoles 10 de diciembre de este sui géneris 2008 se cumplieron 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1948. Hablar de esta declaración es hablar de un parteaguas en la historia, no solo de los derechos y libertades de la persona, sino de la historia misma de la humanidad. Apenas terminaba la Segunda Guerra Mundial, dejando a su paso las horrendas consecuencias que todos conocemos, como lo fue la devastación casi total de algunas regiones, de países, de grupos étnicos, religiosos que fueron perseguidos con la insana e intolerante voluntad de exterminio por motivos de odio hacía la diversidad principalmente, además de otros intereses estratégicos de los países involucrados. Lo que sí quedó en carne viva fue la miseria, el hambre, la sensación de vacío, los valores universales parecían tambalearse, o se creía que en sí mismos estaban en crisis para dar paso al lado más oscuro, utilitario y visceral de la humanidad: el desconocimiento de la dignidad de cada persona. El autoritarismo, pues, reinaba más que ahora por doquier, el desprecio por la vida, (sobre todo de la ajena) había animado a usar al género humano como piezas de ajedrez, piezas de carne y hueso, pero al fin, para los gobernantes, piezas solamente para lograr sus fines. Fue entonces, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial (al menos la actividad bélica, más no las ocupaciones y, sobre todo los daños colaterales y permanentes que en los pueblos quedaron), cuando la Asamblea General de la ONU, en 1948 adoptó, este documento y dispuso a sus países miembros lo distribuyeran, para que fuera leído y comentado en escuelas, talleres, hospitales, fábricas, asilos de ancianos, etcétera, para que la mayor parte posible de la humanidad se enterara de su significado y alcances. En este y los subsecuentes artículos, (al menos 4) trataremos muy brevemente de entender ese contenido y alcances de este texto. El documento maneja en su preámbulo "... que la libertad, la justicia y la paz tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de la familia humana". A su vez, expresando que el menosprecio de lo anterior ha sido lamentablemente el principal motor para que los gobiernos y gobernantes en turno hayan cometido tales actos de barbarie ultrajantes para la humanidad, estableciendo como la aspiración más elevada del hombre el advenimiento de un mundo en el que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de libertades. Considerando asimismo que los derechos humanos deben estar garantizados bajo un régimen de derecho, "... a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión". De igual forma, en el texto previo se establece la necesidad de la cooperación, solidaridad y respeto entre los pueblos y las naciones. Naciones y pueblos unidos por la idea del reconocimiento de la dignidad humana, la igualdad y la justicia a efecto no solo de evitar en lo posible el estado de miseria, desigualdad, crueldad, injusticia de diversos grupos étnicos, grupos vulnerables como los niños y las niñas, las mujeres, los ancianos, los perseguidos, etcétera, sino mediante la instauración de un régimen de libertades, desde luego sin trastocar el orden público, es como los países lograrán su desarrollo como civilización tendiente a desarrollar todas sus aptitudes bajo el esquema del respeto y la tolerancia. Por medio de este gran texto los países firmantes y adherentes se comprometían a ir modificando y adecuando su legislación doméstica (la nacional) a los estándares mínimos de respeto a los derechos humanos de las personas contenidos en la declaración, a efecto de lograr su efectiva vigencia y cumplimiento, aun en el caso de los lugares más apartados y, en el caso también de los más desamparados. En mi siguiente colaboración comentaremos muy sencillamente, como es mi propósito, el contenido y alcances de este solemne texto. Por su paciente atención, amable lector, infinitas gracias. (R) Columnas anteriores
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