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Michoacán
Pátzcuaro, cansado de proyectos para su lago
Cada día aparecen más áreas de cultivo en donde existió el lago de Pátzcuaro. Fotos: Salvador Alcalá/ El Sol de Morelia.
*** La riberas del lago se siguen secando y las plantas tratadoras de aguas residuales son fraudulentas, como las construidas en el muelle de San Pedrito y Las Garzas
El Sol de Morelia
20 de noviembre de 2009
Salvador Alcalá
Pátzcuaro, Michoacán.-La grave contaminación a que se ve sujeto el lago de Pátzcuaro por sus más de ciento veinte mil habitantes que residen en los municipios de Erongarícuaro, Quiroga y Tzintzúntzan, ha preocupado a los gobernantes desde hace ya ocho décadas, pero el tiempo pasa y todo ha quedado en preocupación, proyectos y la desaparición de sus islas, cada día aparecen más llanos y el asolve amenaza con desaparecer las puertas del cielo. La cuenca del lago de Pátzcuaro ha sido escenario y objetivo de diversos trabajos desde la década de 1930. Acciones que se han encauzado al control y recuperación de las deterioradas condiciones ecológicas, tanto de su porción lacustre, como terrestre. Esta cuenca corresponde a una de las cuatro subdivisiones que integran la región purépecha. Los purépecha son un grupo étnico del estado de Michoacán, demográfica y territorialmente mayoritario. Según el XII Censo de población y vivienda 2000, en la porción lacustre habita el 16.2 % del total de 102 195 hablantes de lengua purépecha que se distribuyen en los 23 municipios de la región.1 La zona lacustre abarca los municipios de Pátzcuaro, Erongarícuaro, Tzintzúntzan y Quiroga. En el conjunto de estos municipios se distribuye un total de 127 340 habitantes, de los cuales cerca de 14 % declaró hablar lengua indígena. El impulso inicial de trabajos de conocimiento y definición de acciones orientadas A la recuperación ecológica de la cuenca está asociado a la figura del general Lázaro Cárdenas, quien estuviera primero al frente del gobierno estatal y luego fungiera como presidente del país. Este corte en el tiempo marca también un parte aguas en lo que respecta a la aplicación de políticas públicas para la atención de los pueblos indígenas en la entidad. La región purépecha, y de manera particular la cuenca del lago de Pátzcuaro, ha sido dotada de una fuerte presencia institucional de los tres niveles de gobierno que contrasta claramente con áreas de menor atención como ha sido la zona nahua de la sierra-costa, y la zona mazahua y otomí del oriente de la entidad, las cuales también cuentan con una importante presencia indígena en Michoacán. A más de cincuenta años del inicio de labores continuas o interrumpidas orientadas a la recuperación ecológica del lago y de su cuenca, hay materia más que suficiente para hacer un análisis minucioso de sus efectos en términos del entorno natural, de sus condiciones ecológicas. Sin embargo, también se requiere hacer una evaluación del impacto de estas acciones en el ámbito de la vida de las comunidades y en sus formas de organización. Algunos de los trabajos de la etapa inicial, relacionados con las acciones orientadas a la recuperación de la cuenca y del lago, tuvieron un corte fundamentalmente académico. Otros se diseñaron para vincular la investigación con la acción en distintos campos, y algunos más tuvieron un carácter estrictamente técnico. Junto con ello, se definieron acciones que competen al poder legislativo y ejecutivo, como fue el caso de la implantación de la veda forestal y de la pesca, o bien un amplio número de proyectos orientados a la recuperación de las condiciones ambientales, los cuales fueron implementados por instituciones de los tres niveles de gobierno. Uno de los primeros y destacados trabajos fue la estación limnologiílla de Pátzcuaro que, instalada en 1936 y con base en una intensa investigación de campo, generó un número importante de publicaciones que han sido referencia obligada para estudios emprendidos por instituciones estatales, nacionales e internacionales. A este tipo de estudios que surgieron con el inicio del cardenismo, se agregaron otros proyectos que, si bien no estaban orientados de manera específica a la recuperación de las condiciones del lago, aportaron información en cuanto a las condiciones de vida de sus pobladores. En el contexto del cardenismo, y sobre todo en la década de 1940, se generaron estudios desarrollados por instituciones académicas nacionales y extranjeras. En el ámbito nacional, La Universidad Nacional Autónoma de México realizó proyectos que aportaron conocimientos acerca de las condiciones de vida y la cultura de los pueblos de la extensa región purépecha y, en particular, los de la porción lacustre. La UNAM también realizó estudios de biología orientados al conocimiento de la Flora y la fauna. En el caso de las instituciones extranjeras, destaca el trabajo The Tarascan Project.4 En 1951 inició la acción del Centro Regional de Educación Fundamental de América Latina (CREFAL), que también llevó a cabo múltiples estudios y monografías de comunidad en muchos de los pueblos de la región purépecha con una patente orientación al desarrollo. Esta labor se mantuvo cerca de tres décadas, pero se interrumpió con el replanteamiento de los objetivos y funcionamiento de la institución. No obstante esta cuenca está incluida en la agenda del Plan Lerma de Asistencia Técnica (PLAT), que inicia en 1967, su inclusión en dicha instancia ha sido poco clara, marginal y las acciones orientadas a la cuenca no han tenido continuidad. Al amplio panorama de las instituciones que han intervenido en el estudio y/o acciones en la cuenca del lago de Pátzcuaro debemos agregar organizaciones no gubernamentales, las cuales han puesto en marcha acciones de restauración ecológica y de alternativas para la producción con un sentido de sustentabilidad. Se debe mencionar que esta cuenca está incluida en la agenda del Plan Lerma de Asistencia Técnica (PLAT) desde 1967. Pero su inclusión en dicha instancia ha sido poco clara, marginal, y las acciones orientadas a su estudio no han tenido continuidad. Con una clara visión ecológica, social y cultural, un grupo de investigadores de diversas disciplinas e instituciones, con Víctor Manuel Toledo a la cabeza, inició en 1977 a una larga serie de trabajos con el propósito de establecer un vínculo entre la investigación y la definición de acciones tendientes al control y a la recuperación de las condiciones de la cuenca. La información acumulada respecto a esta cuenca es de consideración, y ello ha valido para su reconocimiento como una de las más estudiadas del país, pero su consulta no siempre es accesible. Algunos estudios se localizan en bibliotecas, otros están integrados en las referencias bibliográficas de múltiples estudios (libros, tesis, artículos, ponencias, documentos de trabajo), otra parte de la información se encuentra dispersa en acervos de instituciones federales y estatales que han estado al frente de los respectivos programas, y otra más habrá desaparecido junto con las instancias que la generaron. Resulta difícil de hacer compatibles o complementarios los resultados obtenidos En las investigaciones, particularmente en la información que muestra mediciones e indicadores de las condiciones físicas y biológicas tanto del lago, como de su entorno terrestre. Dichas dificultades impiden la comparación de información que permita conocer las modificaciones o el grado de alteración que han sufrido a través de los años, ya que entre la mayoría de los estudios no hay concordancia o precisión en las unidades de medida y en los lugares de medición de ciertos indicadores (profundidad del lago, calidad del agua, estado de erosión de los suelos, volumen de pesca, etcétera). La falta de información acerca de los procedimientos de carácter estrictamente técnico también representa un obstáculo para estudiar las condiciones del lago. Por lo que toca a la acción de las dependencias del sector público, el panorama es Aún menos alentador. A lo largo de más de sesenta años se ha sucedido una larga cadena de planes y programas gubernamentales que se han ejecutado a través de sus propias dependencias federales o estatales. Algunos de ellos fluyen a Través de la administración municipal, sin que ello necesariamente implique una Adecuación de mecanismos según las características particulares de estas Entidades. Los programas se han orientado fundamentalmente a tres aspectos: Generación y fortalecimiento de la base productiva, recuperación o control de las Condiciones ecológicas (presas de contención de azolve, dragado, control de Desechos sólidos y descargas al lago, control de maleza acuática y reforestación) Y otros más encaminados a cubrir la atención a la población, las cuales se Enmarcan en el rubro de demandas sociales. Las acciones que han tenido mayor continuidad son las que Corresponden a la limpieza de maleza acuática en el vaso del lago y a la Reforestación. Estas acciones se desarrollan a través de las dependencias, como parte de su función específica, y organizadas sectorialmente. En tanto que otras se han diseñado de manera específica para la atención de la problemática propia de la cuenca y del lago. Tal es el caso del Centro Coordinador de la CDI (lo que antes era el INI) que, como dependencia del ejecutivo federal, ha participado directa o indirectamente en acciones orientadas a la recuperación ecológica, en lo que compete a acciones en comunidades de composición indígena (programas de letrinización, estanques para la cría de peces, proyectos productivos de apoyo a las artesanías, etcétera). Los ayuntamientos no han tenido un papel protagónico en el diseño, toma de decisiones y ejecución de acciones, lo cual deriva tanto de factores que tienen que ver con la organización de la administración pública, como de las características propias de cada uno de los cuatro municipios en los cuales está dividida la cuenca administrativamente. Algunas de estas características son: insuficiencia de recursos económicos y humanos; falta de conocimiento y asesoría directa para la formulación y ejecución de acciones; dificultades en el acceso de la basta información generada en acciones e investigaciones; falta de continuidad en las acciones entre los trienios que dura cada administración municipal. Durante los últimos años, por lo menos, se ha pretendido revertir el diseño y ejecución de acciones dándole al municipio un papel más destacado. De los organismos creados más recientemente, con carácter regional y con mayor presencia de representantes de los municipios lacustres, retomamos el llamado Plan Pátzcuaro 2000, dicho plan entró en funciones de 1996 a 2002 y estuvo integrado por representantes de dependencias de los tres niveles de gobierno, así como por organizaciones no gubernamentales. En este caso se pretendió realizar una vinculación con otro tipo de organismo del ámbito ejecutivo estatal: la Coordinación Regional Pátzcuaro-Zirahuén, una de las siete coordinaciones regionales generadas durante la administración de Tinoco Rubí y acremente cuestionadas. Otra experiencia, más reciente, fue la creación de una instancia intermunicipal, la cual se gestó a finales del trienio municipal 1999-2001. Dicha instancia fue retomada, no sin dificultades, desde los primeros meses del gobierno de Lázaro Cárdenas Batel, quien la integró a uno de los diez Subcomités de Planeación y Desarrollo Regional (SUPLADER Pátzcuaro-Zirahuén), organismo que forma parte de la Secretaría de Planeación y Desarrollo, dependencia creada por la administración. En este contexto se han creado organismos específicos para la atención de la cuenca, los cuales siguen lineamientos definidos por las instituciones que encabezan dichas acciones. No obstante la corta vida de estas oficinas, su constante formación ha dejado una larga estela de burocracia y de tareas, muchas veces inconclusas o de seguimiento deficiente, que son motivo de noticias o reportajes en la prensa nacional, estatal y regional. Coordinación es un término que ha estado integrado en el nombre o en el enunciado de los objetivos de dependencias o programas que se han generado parA atender la problemática de la cuenca. Esta intención ha quedado trunca debido, entre otros factores, a la discordancia de los plazos y calendarización de las acciones, a la legislación y normatividad propia de cada dependencia que determina las formas de organización y procedimientos de operación de programas, o bien al carácter mismo de las instituciones con objetivos La gran mayoría han sido programas que no sobrepasan la fase inicial de buenas voluntades. Por su corta duración no sobreviven a los cambios sexenales (del ámbito federal o estatal), y han implicado una alta derrama de recursos destinados al pago de la burocracia e incluso de instalaciones que hoy día permanecen como mudos testigos de los años en los que fueron creadas. Lo anterior integra una especie de mapa institucional difuso que se expresa en confusión por parte de los sectores supuestamente beneficiados. En la planeación y diseño prevalece una visión mecánica, a través de la cual los objetivos institucionales "bajan" para ser aplicados en realidades concretas, sin tomar en cuenta las especificidades económicas, sociales y culturales de las microrregiones o de los lugares donde éstos habrán de implementarse. Tampoco se considera la integración y articulación entre uno y otro ámbito de planeación y su ejecución implica un complejo tejido social (actores sociales diversos, prácticas culturales, formas de organización, instancias de representación Al hablar de acciones que tienen una incidencia directa o indirecta en la población debemos atender al ámbito local como unidad básica de organización. Sobre todo si se toma en cuenta que un número importante de asentamientos de la cuenca, casi todos ubicados en su ribera, son comunidades indígenas, cuyas formas de organización están basadas en derechos y obligaciones en los cuales prevalece un sentido de colectividad, sustentado en la propiedad colectiva de la tierra y en mecanismos de acceso a ciertos recursos naturales del bosque y de la laguna. La cuenca, es un espacio diverso en distintos sentidos. Muchos de sus pobladores son purépechas, aunque no todos hablen esta lengua. Otros se han formado y habitan en ranchos mestizos, y algunos más viven en los grandes centros urbanos de la cuenca: la ciudad de Pátzcuaro, Erongarícuaro, Tzintzúntzan y Quiroga. Todos ellos tienen y comparten un rico patrimonio cultural que se ha considerado como uno de los principales recursos para el desarrollo. Atender a estos aspectos, implica reconocer su diversidad cultural. En cada comunidad, rancho o ciudad hay conocimientos acumulados y prácticas productivas relacionadas con el entorno natural. Existe una clara idea de las condiciones de deterioro y se cuenta con experiencias que bien podrían ser alternativas para la resolución de la problemática. Resulta necesaria la reconstitución de las comunidades indígenas como una condición para plantear y promover formas propias de desarrollo. Reconstitución en términos de formas de organización y de instancias de decisión. Atender estos elementos implica virar la atención hacia otras opciones para el desarrollo. |
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