Bajío
Revolución Mexicana en el Bajío
La Piedad también jugó un papel importante dentro de la Revolución Mexicana, en lo que es la zona del Bajío. Foto: Archivo/ El Sol de Zamora.
En estas fechas se recuerda la participación del municipio en este movimiento

El Sol de Morelia
18 de noviembre de 2009

Ernesto López Servín/ Corresponsal

La Piedad, Michoacán.- Mientras en el período porfirista existía el lema de poca política y mucha administración, en materia de comunicaciones en la región se habían construido caminos tan vitales como la carretera Zamora a La Piedad.

El 2 de mayo de 1911, mientras se jubilaba de su nombramiento el prefecto del Distrito, don Maximiliano Velázquez, La Piedad halló simpatizantes del antirrevolucionismo, como los señores Enrique Ramírez Aviña, Pedro Aceves Parra, Vicente de P. Cano, Rafael Amezcua y Cesáreo Ortiz.

Las tensiones llegaron al límite cuando estalló la revuelta de Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, que se enfrentó con las tropas federales del general Victoriano Huerta en la misma ciudad de México. El 18 de febrero de 1913, después de nueve días de bombardeos, conocidos como "la decena trágica", Huerta y Díaz se entrevistaron con el embajador estadounidense Henry Lane Wilson, y los tres concretaron un pacto contra Madero.

El gobierno de Venustiano Carranza. Al acceder de nuevo a la presidencia, en 1915, Carranza se dedicó a reorganizar el país, mientras las tropas de Obregón batían los focos de rebelión. Una de sus más importantes labores fue promover la elaboración de la llamada constitución de Querétaro, promulgada en 1917, que confería amplios poderes al presidente, daba al gobierno derechos para confiscar las tierras de los latifundistas, introducía medidas laborales referidas a salarios y duración de jornadas, y se mostraba decididamente anticlerical. Además, Carranza fue eliminando paulatinamente a sus anteriores enemigos.

El ánimo de enfrentar al gobierno porfirista fue visto con buenos ojos por el Gobernador Pascual Ortiz Rubio, quien visitó al municipio el 15 de septiembre de 1918, mencionando la valentía que dio el jefe de la defensa civil, el coronel J. Merced Aceves.

Tras el triunfo de los maderistas, la necesaria reconstrucción del país se vio dificultada por las disputas entre las propias facciones revolucionarias. Después del asesinato de Madero, hubo nuevas luchas en las que triunfó Venustiano Carranza, quien promulgó la constitución de 1917, paso decisivo para la organización del estado pos revolucionario.

No obstante, en 1920, la decisión de Carranza de dispersar una huelga del sector ferroviario en el estado de Sonora significó el hundimiento de su prestigio personal. Abandonado por sus seguidores, incluido Obregón, quedó solo en el poder; después de que Obregón lo hizo escapar de la ciudad de México, fue asesinado en su huida el 21 de mayo de 1920.

Durante el gobierno estatal de Francisco J. Múgica, entre 1920 Y 1922, se distribuyeron terrenos para 16 pueblos situados en los distritos de La Piedad, Zinapécuaro, Maravatío, Puruandiro, Pátzcuaro, Zitácuaro y Uruapan.

El 22 de abril de 1920, un grupo de hombres piedadenses se levantó en armas, uniéndose a los revolucionarios sublevados en contra del Gobierno Carrancista.

Tras la muerte de Carranza, Adolfo de la Huerta asumió la presidencia interina hasta que Obregón fue elegido en las elecciones de noviembre de ese mismo año.

Para muchos historiadores, la fecha de 1920 marcó la finalización de la revolución mexicana. Sin embargo, las revueltas militares y las situaciones de violencia esporádica prosiguieron hasta 1934, cuando llegó a la presidencia Lázaro Cárdenas, quien institucionalizó las reformas que se habían iniciado en el proceso revolucionario y que se legitimizaron con la constitución de 1917.