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Michoacán
A dos siglos de distancia, vigente el arte alfarero
El Sol de Morelia
28 de octubre de 2009
Zinapécuaro, Michoacán.- La alfarería al negativo es una alternativa mejor remunerada, que ha venido a revolucionar esta actividad y es redescubierta por los miembros de la familia Hernández Cano, vecinos del barrio de San Juan, quienes han obtenido el aval del INAH para reproducir piezas que posteriormente son expuestas en los museos de esa dependencia.
El taller de los Hernández Cano es vigente desde el año 1815, cuando sus ancestros lo instalaron luego que el benefactor más grande que ha tenido Zinapécuaro, el cura oriundo de Zapotlanejo, Jalisco, Juan Bautista Figueroa, hizo traer a artesanos que organizados por barrio enseñaron diferentes labores a los vecinos. Los alfareros Celestino y Rosendo Hernández aprendieron esa artesanía que han dejado a sus descendientes, quienes habidos de una mejor condición de vida, en su intento, hace unos diez años, redescubrieron la alfarería al negativo, la misma que utilizaron los indígenas en toda Mezoamérica. La actual familia, ya en su tercera generación, fue iniciada por el matrimonio formado por don Ventura Hernández Trejo y Carmen Cano Chávez, quienes procrearon a siete hijos, de los que tres son cabezas directas de la segunda generación, como José Guadalupe, Salvador y Gabriel Hernández Cano, quienes con sus esposas y ahora sus hijos han incrementado la productividad, y la actividad ya es tradicional en el barrio de San Juan Bautista. José Guadalupe, el mayor de todos, reconoce que en la actualidad ellos trabajan esa nueva alfarería sin dejar de lado la artesanía que a sus mayores les fue enseñada y que al paso de las nuevas generaciones se da continuidad a ese trabajo, que les ha permitido tener una alternativa permanente de sustento de sus familias. La alfarería al negativo es algo que con mucha investigación y tenacidad los Hernández Cano redescubrieron, y la alfarería tradicional les ha dado la pauta para que la mayoría de artesanos del barrio de San Juan se haya reactivado y trate de actualizarse y mejorar la alfarería que hasta hoy en día ha elaborado. Esta nueva opción artesanal les ha permitido a los Hernández Cano montar exposiciones en galerías de prestigio en diversos estados de la República, apoyados por Fonarte México, la Casa de las Artesanías en Morelia, el Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad de Pátzcuaro, así como el Museo Regional del Estado. Los Hernández Cano han dirigido seminarios de este tipo de alfarería en el Instituto Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México, además han estado como invitados en la Universidad de Colima y en el campus Ex Hacienda de Noguera, en ese mismo Estado. Ellos han dado varios cursos sobre este asunto, convocados por la Secretaría del Trabajo en el interior del Estado de Michoacán, y a nivel cultural han estado en la Casa de la Cultura de Zinapécuaro. Lo más importante para ellos es haber logrado tal reconocimiento a nivel nacional e internacional, ya que muchas de sus piezas de alfarería al negativo se encuentran en museos y hogares de diversos países en que han sido adquiridas. Una pieza de alfarería al negativo, debido al trabajo que se le dedica y la calidad hasta su terminado, puede alcanzar precios que van de los 250 pesos hasta los 10 mil, ello dependiendo de las características y del tamaño; a una sola pieza, desde su inicio hasta su terminado le dedican hasta 20 días de trabajo, para evitar que durante el proceso de diseño, secado y cocido pueda sufrir daños que la hagan inútil para su comercialización. La alfarería tradicional que les fue enseñada a sus ancestros no la han dejado de lado, y a la que denominan utilitaria, la que es fabricada también con barro, pintada con greta y cocida a una muy alta temperatura, que les permite no olvidar sus raíces y cual fue su fuente principal de sustento. En el taller de los Hernández Cano laboran tres cabezas o líderes, y once trabajadores indirectos, que son los hijos de José Guadalupe, Salvador y Gabriel, siempre apoyados por sus esposas. Esta nueva posibilidad artesanal de mejores condiciones económicas ha sido seguida por otros alfareros, que se inician en esta nueva modalidad, y entre ellos se cuentan los miembros de la familia Hernández Almanza, Solís Hernández, Trejo Rodríguez, Martínez Cruz y Hernández Zacarías, entre otros. (A) |
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