Opinión / Columna
 
José Ignacio Castro Guijarro 
Cambio en la cultura política
El Sol de Zacatecas
6 de febrero de 2012

  La situación política y electoral de México vuelve a ser el comienzo de un cambio de tipo evolutivo, irreversible e inducido. Es evolutivo porque no esta modificandose violentamente la estructura del sistema político nacional sino en forma secuencial y paulatina, es irreversible pues políticamente nunca volveremos a estar como tiempo atrás e inducido por los principales partidos con sus respectivos candidatos que ya realizan precampañas a fin de posicionarse electoralmente y los votantes comenzamos a observar, formular nuestros comentarios y generar a su vez una dinámica que habrán de caracterizar bien los estrategas o mercadólogos electorales a fin de mantenerse en la conducción partidaria y de la administración pública.

En efecto, la población esta en la búsqueda de un tipo de funcionarios a nivel federal (en algunas entidades será estatal y municipal) que le fortalezca su desarrollo para elevar el bienser y bienestar social que redunde en efectiva proyección familiar a corto plazo. Ello justifica que para gran cantidad de ciudadanos el momento actual sea una esperanza de que realmente cambien las cosas en nuestra nación, prácticamente son muy pocos quienes piensan en las elecciones como el final de esfuerzos, mientras la gran mayoría piensa en ellas como un medio para tratar de dar rumbo en la gestión administrativa federal. Los votantes sabemos de la capacidad de cambio de precandidatos cuando se deciden actuar en algún sentido u otro y sin lugar a dudas ejercerán dicho poder de transformación al momento de emitir el voto.

Así, vemos que la ciudadanía tiene una dinámica política que no siempre es entendida por personajes dedicados a este quehacer, por lo que en muchos de los casos los partidos y demás organizaciones se ven rebasadas por la sociedad al intentar orientar el sentir y pensamiento ciudadano hacia determinada postura alejada de las expectativas sociales.

Los aspectos tratados en líneas arriba son la parte fundamental del cambio que se va conformando en los mexicanos, en otras palabras son la causa del efecto de movilidad en la correlación de fuerzas entre partidos y corrientes con sus respectivos candidatos desde hace años y por supuesto para este 2012.

En cuanto a los efectos, se pueden considerar en términos de la calidad y cantidad. La primera es y será un reflejo de nuestra capacidad de diferenciar los siguientes tres aspectos: 1) Entre diversas propuestas electorales; 2) Un análisis de la personalidad y trayectoria de los precandidatos y 3) Sus nexos y compromisos con políticos que desean un cambio por tener mentalidad de avanzada o bien de los que desean que las cosas estén tal y como están. Con estos tres aspectos podremos diferenciar entre simple discurso o "palabrería" demagógica con respecto a las proposiciones serias y posibles de concretarse. Tenemos que evaluar a cada candidato en todos sus aspectos y emitir un voto razonado. Respecto a la cantidad basta observar y sacar conclusiones de los resultados numéricos de cada jornada electoral.

Como efecto de este cambio en la actitud política de los mexicanos, los candidatos a Presidente de la República, Senadores y Diputados federales están obligados a conocer la diversidad y reflujo derivado de la dinámica social, de tener conocimiento sobre diversas disciplinas para comprender y caracterizar la problemática que nos aqueja y ser suficientemente inteligentes para proponer estrategias y tácticas a fin de solventar tal problemática pues estarán sujetos a un juicio popular y quedarán como gobernantes y legisladores que trascienden en tiempo y espacio o bien como simples ineptos y pusilánimes que tan solo entorpecieron el desarrollo nacional. Al respecto no olvidemos que la población se cobra en términos sociales el grado de eficiencia y eficacia al votar otorgando el nivel de aceptación a determinado político y su partido.

Por lo mismo, no cualquier persona puede ni debe aventurarse a buscar alguna candidatura si carece de un liderazgo natural (o inventado en el peor de los casos), debe poseer mentalidad y trayectoria sobresaliente, ya no basta una decisión de escritorio o capricho "legitimado" ante las bases de algún partido. La historia de los partidos en México nos proporciona ejemplos de ello, por ende para nominaciones a Presidente de la República, Diputados y Senadores los institutos políticos habrán de ser suficientemente inteligentes y hábiles para seleccionar a sus mejores mujeres y hombres entre militantes o simpatizantes y mantener unida la fortaleza partidista, así como para dar proyección externa hacia el electorado, de lo contrario tendrán nuevamente rupturas o divisiones que les dañan fuertemente y colocan en serias dificultades la legitimación misma de un partido.

En síntesis, los electores mexicanos retomamos una nueva epoca del cambio en la cultura política, la fortaleza de los estrategas y políticos es comprenderlo y establecer una interrelación entre causa-efecto. La importancia de la actual situación política-electoral es que constituye un especial momento donde todos aprendamos una lección de participación, convivencia y democracia donde fortalezcamos nuestra forma de pensar y actuar. El reto aquí esta, todos tenemos la palabra.

ignacio.kaxtro@gmail.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas