Opinión / Columna
 
Pedro de León Mojarro 
¿Lucha fallida o Estado fallido?
El Sol de Zacatecas
9 de febrero de 2012

  Viene a colación la pregunta del encabezado, después de haber revisado dos extraordinarios documentos que analizan el problema de la inseguridad en nuestro país. Uno es de Edgardo Buscaglia, experto en seguridad y narcotráfico, quien se pregunta ¿qué ha fallado en la lucha contra el crimen organizado?; y el otro es el de Jorge Carrillo Olea, ex gobernador defenestrado del Estado de Morelos y a la vez militar avezado en las cuestiones de seguridad, quien explica con meridiana claridad "lo que Calderón no supo prever".

Cita Carrillo Olea que Felipe Calderón le confesó al ex Presidente de España José María Aznar que "al momento de tomar la decisión no tenía idea de las capacidades de crimen para expandirse, ni de las limitaciones de las fuerzas, ni de la magnitud de la corrupción". Esa fue la confesión cándida del jefe del Estado mexicano, dice Carrillo Olea, pero de lo que no ha hablado, tal vez por ignorancia, es de los múltiples daños consecuencia de esa fatalidad llamada efecto dominó que el desató. Carente de experiencia de mando ejecutivo, decidió atacar sin saber con racionalidad a quién, en dónde, con qué fuerza y sobre todo para qué.

Revisemos los números de Edgardo Buscaglia: la delincuencia organizada mexicana maneja recursos, según estimaciones, equivalentes al 40 por ciento del PIB nacional; son 22 tipos de delitos que cometen los grupos de la delincuencia organizada, cada vez con mayor frecuencia, algunos de estos son: el tráfico y trata de personas, secuestro, extorsión, fraude electrónico, contrabando, tráfico de armas, piratería y pornografía infantil, entre otros.

El 48 por ciento de sus ingresos lo obtienen del narcotráfico, y el 52 por ciento lo obtienen de las ganancias del otro tipo de delitos que podrían catalogarse como del fuero común, pero que se cometen al amparo y so pretexto de las bandas del narcotráfico. Los cárteles del narcotráfico mexicano tienen relaciones de negocios en 46 países de África, Asia, Latinoamérica y Europa.

Del acuerdo entre las distintas naciones del mundo, han surgido "exitosos mecanismos internacionales legales y operativos que combaten y previenen la expansión de los grupos criminales, a través de los Estados y las sociedades civiles", dice Buscaglia.

La Convención de las Naciones Unidas Contra la Delincuencia Organizada llevada a cabo en Palermo, provincia italiana, así como la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción que se llevó a cabo en Mérida registran las prácticas y procedimientos que han dado resultados favorables en otros países; lamentablemente en México no, debido a que sólo el 46 por ciento de las medidas de Palermo y el 23 por ciento de los acuerdos de Mérida se han llevado a cabo en nuestro país.

Las cuatro medidas básicas que los acuerdos internacionales registran para enfrentar con éxito a la desbordada delincuencia, narra Buscaglia, son:

1. "Una eficaz coordinación interinstitucional operativa entre los órganos de inteligencia, Secretaria de Hacienda, policía, fiscalía y jueces que apunta al desmantelamiento patrimonial de empresas legales ligadas a organizaciones delictivas.

2. El combate y la prevención de la corrupción política al más alto nivel, limitando al mínimo la inmunidad de los funcionarios para evitar delitos de tráfico de influencias, conflicto de intereses, enriquecimiento ilícito, malversación de fondos, peculado, encubrimiento y otros.

3. Un nivel mucho más amplio de coordinación y cooperación entre México y otros Estados para incautar y decomisar activos patrimoniales ligados a los grupos criminales mexicanos en empresas legales nacionales o extranjeras.

4. Una red nacional de prevención social y del delito en manos de organizaciones no gubernamentales coordinada por las entidades y gobierno federal, que abarque factores de riesgo ligados a la salud, educación, mercado laboral, violencia intrafamiliar e infraestructura social."

Sin necesidad de polemizar sobre el estado fallido, lo que si queda perfectamente claro es que el combate contra el crimen organizado es una lucha fallida, de eso no hay la menor duda. Y esto es así, por la debilidad del gobierno para resolver sus propios problemas antes de enfrentar a un enemigo que se ha vuelto poderoso aprovechando la parálisis e ineficiencia gubernamental originada entre otras cosas, por una descomunal corrupción que se vive en todos los niveles; esto para no hablar de la descoordinación, falta de acuerdos e inoperancia institucional que vivimos.

Y si ustedes no tienen inconveniente, agradezco sus comentarios y nos leemos el próximo jueves

pedro_deleonm@hotmail.com

*Delegado Operativo del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

P. D. ¿Y la sociedad? Dice Carrillo Olea "A ella se le está lesionando de mil maneras y tampoco Calderón lo pudo imaginar aquel diciembre del 2006. Ahora es una sociedad agraviada que ha sido transformada en la sociedad con miedo. Tiene miedo de ser victimada por los criminales, pero tiene igual miedo de acudir a la justicia y eso es escandaloso. Cuántos miles de víctimas o simples conocedores de hechos existen y sin embargo las denuncias son mínimas. ¿Por qué, señor Calderón? Otra vez, por miedo a los malos, pero también por miedo a los buenos".


 
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