Opinión / Columna
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Argumentos
Francisco García González
A Carlos Montemayor (1947-2010)
El Sol de Zacatecas
8 de marzo de 2010
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Para el periodismo, para la literatura, para la familia, para la amistad, para el amor... Siempre nos falta tiempo. Carlos Montemayor
Carlos Montemayor, poeta y ensayista mexicano murió hace apenas una semana. Sucumbió ante un cáncer estomacal que apenas en octubre de 2009 se le había detectado y que en los últimos cuatro meses de su vida lo mantuvo en un estado delicado. Los ámbitos donde se desenvolvió Carlos Montemayor fueron diversos y amplios, pero siempre comprometido con las letras. Novelista, ensayista, poeta, dramaturgo, traductor, periodista, y en todo siempre mostró un compromiso con México.
Para Montemayor las letras fueron más que un mecanismo de confección estética, significaron un vehículo de expresión para las causas sociales a las cuales defendió con ahínco y congruencia. Y quizá la congruencia fue una de sus principales virtudes, su pensamiento siempre se mantuvo estable con su actuar. Elena Poniatowska llegó referirse a él como "un hombre del renacimiento contemporáneo; en sus obras fue un visionario", señalaba.
El chihuahuense fue promotor y defensor incansable de las lenguas indígenas, y un estudioso de la literatura autóctona de nuestro país, así como un luchador de las causas sociales. Sus obras han contribuido a entender la problemática del México actual, por su fino pensamiento político. Sus relatos sobre los hechos violentos que se vivieron en el México de los años 70 con la guerrilla, integrados en su libro "Guerra en el paraíso", es uno de sus escritos más emblemáticos sobre estos temas.
Involucrado en la investigación de los movimientos guerrilleros de nuestro país, pudo adentrarse en una problemática desconocida al resto de los mexicanos, lo que lo llevó a ser parte de la Comisión Mediadora entre el Ejército Popular Revolucionario y el Gobierno Federal.
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, de la Real Academia Española, fue un destacado traductor y recibió un sin número de reconocimientos nacionales e internacionales, entre los que se cuentan el Premio Internacional Juan Rulfo, el Premio Xavier Villaurrutia, el premio José Fuentes Mares, el Premio Letras de Chihuahua, el Alfonso X, Premio Nacional de las Ciencias y Artes 2009, por mencionar algunos.
Para sus escritos realizaba una rigurosa labor de entrevistas a fuentes primarias, investigación histórica y trabajo de campo, siendo a ésta última a la que ponía gran interés ya que revestían con fuerza sus obras. Por ello logró conjuntar un invaluable archivo de testimonios orales que no sólo forman parte de su obra, sino son el testimonio de las voces de México, de los Méxicos que conviven, que cohabitan, que se mezclan, en el día a día, en nuestro territorio e incluso más allá de nuestras propias fronteras.
Pero qué representa la pérdida de este escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, para la cultura en México. Sin duda, la pérdida de un personaje comprometido con las causas sociales, investigador y crítico de las represiones a los movimientos sociales, un difusor de la cultura y las lenguas tradicionales en México, pero además un intelectual prolífico, en el más amplio sentido.
Por ello, para un estado con vocación cultural como lo es Zacatecas y con un gobierno estatal comprometido con las causas sociales y la protección de los grupos vulnerables, era obligado en este espacio recordar a este intelectual mexicano que ha sabido retratar en sus escritos la complejidad de un país como el nuestro, no desde el cómodo lugar del espectador, sino como el mismo lo describía en "la indagación directa".
Coincidentemente con la búsqueda de Carlos Montemayor de proteger las culturas populares que nos dan identidad, este gobierno ha buscado incansablemente la conservación y enriquecimiento de nuestro patrimonio cultural el cual nos da identidad y reconocimiento frente a los demás pueblos; sin ésta no concebimos el desarrollo.
En la administración estatal, se ha apoyado con la generación de espacios para el conocimiento del arte y la cultura, particularmente para aquellos que se encuentran en algún estado de vulnerabilidad y marginación, con lo que se establecen mejores condiciones para el desarrollo intelectual individual y colectivo de los mismos.
La obra de Montemayor, es la que se encuentra en cada uno de sus escritos, pero también debemos de recordar y mantener presente aquel legado que dibujan sus acciones a favor de la justicia para los grupos marginales, aquella que se representa de manera activa y vivida con la defensa de las causas sociales. Esperamos con especial interés su último libro que habrá de circular en próximas fechas, con un tema por demás sugestivo como lo fue el chihuahuense en vida: La violencia de Estado en México.
Nos leemos con argumentos en la próxima semana.
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