Opinión / Columna
 
José Guadalupe Soto Landeros  
Nuevo año, nueva esperanza
El Sol de Zacatecas
4 de enero de 2011

  Pasada la euforia de las Celebraciones Decembrinas y vueltos todos a la realidad del necesario trabajo cotidiano y la ineludible necesidad de creer que en este 2011 nos irá mejor como sociedad, los zacatecanos en general empezamos ayer lunes una nueva etapa de esperanza.

Nadie en Zacatecas desea caer en el desencanto total ni abandonarse o rendirse ante los múltiples problemas con que terminó el 2010. Desde la situación política tan delicada por las confrontaciones entre los funcionarios del nuevo Gobierno y los que se fueron que siguieron resistiendo por esa natural sensación que queda de seguir gobernando aún después de terminar su periodo constitucional, hasta el golpe certero que recibieron los miles de trabajadores asalariados con un aumento de menos de tres pesos a su salario mínimo y el disparo consecuente en los precios de los productos de la Canasta Básica, más todos los problemas domésticos que cada familia enfrenta por la falta de empleo, la inseguridad, la violencia intrafamiliar, etcétera ,etcétera.

Es cierto que el 2010 fue azaroso, difícil y problemático en muchas vertientes, sin embargo, cada año significa un nuevo comienzo y una renovada oportunidad sobre todo para los ciudadanos, porque en la gran masa social está el poder de cambiar el estado de cosas, lanzarnos a mejorar todo lo que sea posible y combatir lo que nos daña, lo que nos limita o perjudica. En esta nueva dinámica de cambio obviamente se incluye la posibilidad de exigir, pero en serio, que las autoridades municipales, estatales o federales, civiles o militares, o del rango que sea cumplan sus obligaciones cabalmente para el beneficio de la sociedad.

Entendemos que afortunadamente hay un arranque firme y decidido en éste nuevo año por parte del Gobierno del Estado con un Gobernador joven que quiere dinamizar la actividad productiva, emprender las obras más urgentes y necesarias y darle sentido de legalidad al quehacer oficial en cada una de las áreas del Gobierno.

En el caso de Fresnillo me da gusto comentar aquí que a pesar de sus limitaciones físicas como consecuencia del lamentable accidente ocurrido el pasado 19 de diciembre, el Alcalde Juan García Páez anunció ya su regreso (en silla de ruedas), a las oficinas de la Presidencia Municipal para poner el ejemplo y demostrarle a los fresnillenses que esta es la hora del trabajo, de la unidad y de la superación para todos. Sin duda, con toda autoridad moral, el Alcalde García Páez podrá exigir más y mejores resultados a sus colaboradores ¡y no es para menos!

Nos queda entender a los ciudadanos que debemos ser exigentes día con día con todos aquellos que ahora tienen en sus manos el compromiso de Gobernar. Acordémonos que en los meses de mayo y junio esas mismas personas recorrieron casas, calles, manzanas, colonias y comunidades para pedirnos un voto de confianza y que lo depositáramos en las urnas el pasado 4 de julio. Esta es la hora en que deben cumplir sus promesas.

Pero también es tiempo en que los ciudadanos nos sacudamos ya la pereza física y mental y que entendamos de una vez por todas que si no hay participación ciudadana, si no hay orden, limpieza y respuesta a los requerimientos de la Autoridad tampoco existe autoridad moral para exigir apoyos.

Pero yo insistiré en algo más profundo: el sacudimiento debe ser de cuerpo y de conciencia y que de una vez por todas aceptemos que con caridad y programas asistenciales nunca saldremos del atraso, porque la pobreza solamente se reduce con salud, educación y empleo, nunca con alimentos gratuitos, ni con despensas o algunas aportaciones en efectivo.

De manera conjunta Gobierno y Sociedad deberán reconocer que la educación y la salud son prioritarias y que no solo deben ser de calidad, sino de carácter público para que las personas puedan tener esa formación que les permitirá una mayor movilidad social para acabar así con el paternalismo, las conductas pesimistas y hasta el valemadrismo.

El tema le viene bien a Fresnillo como también le va a un buen número de municipios zacatecanos y a la mayor parte de la República Mexicana. Es cierto que el 2010 no se llevó la inseguridad ni las conductas antisociales de una buena parte de los fresnillenses, pero aún con eso este 2011 debe verse como una oportunidad de renovación, como el tiempo de cambio y como la ocasión para crecer como personas y como sociedad.

Si somos positivos entenderemos que los errores de los otros son oportunidades de cambio para nosotros. Aceptaremos que ningún pueblo o sociedad puede alcanzar sus más altas aspiraciones en la confrontación y el desgano. Fresnillo ha sido ejemplo de tenacidad y de riqueza social durante mucho tiempo. Es una sociedad que tiene todo para seguir creciendo en todos los órdenes y hoy es el mejor día para empezar esa nueva etapa. Que el 2011 sea mejor que los años anteriores en todos los ámbitos.


 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas