Opinión / Columna
|
Luis Gerardo Romo Fonseca
Agenda legislativa 2012
El Sol de Zacatecas
10 de febrero de 2012
|
México es un país que necesita reformas profundas, de gran calado, porque nos hemos quedado a la zaga de la dinámica global, pese al gran potencial económico y de desarrollo con el que contamos; pero muy mal administrado y con una agenda de grandes reformas pendientes y de carácter impostergable. Nos hemos limitado a reformas moderadas e inconclusas y la magnitud de nuestros problemas, nos exige soluciones de fondo, a partir del alcance de grandes reformas como un asunto de vital importancia: está en juego la posibilidad de sentar las bases para reconstruir al país -que no acaba de integrarse plenamente como nación- y la viabilidad o inviabilidad de México en el siglo XXI.
La tarea de construcción de un marco jurídico moderno y adecuado para el país, tiene que ser la base de un diseño institucional del Estado que responda eficazmente a nuestras acuciantes necesidades. Hasta ahora, no hemos logrado sacar a flote el paquete de reformas contundentes, debido a que este proceso se ha obstaculizado por la reticencia de los sectores más reacios a la democratización del país; los poderes fácticos y los herederos del corporativismo del siglo pasado han mantenido y reeditado su poder e influencia, pero actualmente, bajo un entorno de pluralidad partidista y de crisis del sistema político.
Desde la óptica de un servidor, la Agenda Legislativa Federal para el segundo semestre del presente año, debe tener como prioridad la construcción de un régimen plural e incluyente, mediante la puesta al día de nuestras leyes e instituciones para dar libre acceso a la participación política de todos los ciudadanos, alcanzar una división real de poderes, lograr un sano equilibrio en el ejercicio del poder del Estado y una correcta impartición de justicia. En suma, que prime la legalidad y las instituciones funcionen como verdaderos instrumentos de democratización y desarrollo.
Indudablemente, la serie de rubros por atender es amplio y complejo, pero a nivel general, abarca temas como la promoción económica y la generación de empleo, la seguridad, la educación, la Reforma del Estado, la política social; la atención de grupos vulnerables, el desarrollo integral de los pueblos indígenas y la equidad de género; la cultura, la ciencia y la tecnología y el deporte. Así mismo, el cuidado del medio ambiente; el desarrollo sustentable y la transición energética; la soberanía alimentaria, así como otras asignaturas pendientes en la agenda legislativa nacional. Por mi parte, me he comprometido trabajar en ello y depurar el marco jurídico para que funcione como base de un diseño institucional del Estado que sea funcional.
De la misma forma, un servidor tiene el firme propósito de trabajar en el Palacio Legislativo de San Lázaro, en el fortalecimiento de la base productiva nacional y crear condiciones de equidad para su impulso y que pueda ser competitiva en el exterior. Paralelamente, trabajaré por fortalecer la institucionalidad municipal para que cuente con la capacidad de generar el desarrollo económico local sustentable; teniendo como prioridad a los sectores productivos mayoritarios y a las comunidades campesinas, dentro de redes locales de comercialización promovidas por el Estado. En el marco de un nuevo Federalismo, trabajaré por empoderar al Municipio como instancia de gobierno de mayor cercanía con el ciudadano: los gobiernos locales de vocación social y democrática, deben funcionar como instrumentos de inclusión, bienestar y seguridad; como impulsores de la cohesión social, de la participación y fiscalización ciudadana en el manejo y cuidado de los recursos públicos. Como ya he mencionado anteriormente, tenemos que robustecer financieramente a los municipios del país, atendiendo sus necesidades específicas dentro de un nuevo sistema hacendario redistributivo y federalista.
Legislaré para que en adelante, las políticas gubernamentales en materia social superen las limitaciones del esquema asistencialista y de corto plazo; implícitas en los apoyos y fondos de inversión pública y en los programas de lucha contra la pobreza. Así mismo, pondré mi empeño en coadyuvar a crear nuevos instrumentos de financiamiento público para atender a la mediana, pequeña y microempresa, paralelamente a impulsar actividades de desarrollo científico y tecnológico a nivel federal, estatal y municipal, como palancas de desarrollo.
En cuanto a la educación, hay que decir que es un tema medular en el país y, por supuesto, en la agenda legislativa; de entrada, cabe señalar que los progresos que México ha realizado en cobertura educativa, especialmente en la enseñanza primaria, es uno de los grandes nuestros grandes logros históricos. A diferencia de muchos países, en el nuestro, la educación básica obligatoria comprende la preescolar, la primaria y la secundaria; este esfuerzo se logró a través de la creación de alternativas y diferentes medios para prestar servicios educativos; pero también aumentó la complejidad del sistema y de sus instituciones, así como el deterioro de su calidad. Desde el inicio de la década de los años sesenta a la fecha, se han llevado a cabo diversas reformas educativas, además de una enorme cantidad de otras reformas parciales en planes y programas de estudio; y en todos los niveles de escolaridad (desde preescolar hasta el posgrado). Sin embargo, a pesar de tantas reformas, todas las evaluaciones del sistema educativo con que contamos arrojan resultados muy negativos hasta hoy. Es evidente que el modelo educativo está agotado a causa del centralismo, el autoritarismo y el paternalismo con que ha sido manejado de manera clientelar desde hace varias décadas; y hoy condicionado por un coto de poder corporativo de enormes proporciones.
De ahí que necesitamos modernizar y elevar la calidad de nuestro sistema educativo nacional, integrado por instituciones, autoridades y recursos humanos dinámicos que asuman sus obligaciones lejos de los intereses de particulares y de sindicatos.
Respecto al medio ambiente, vale la pena recordar que somos el cuarto país del mundo con mayor riqueza biológica, pero también uno de los países donde la biodiversidad está más seriamente amenazada.
En fin, hay muchas cosas por hacer y muchos temas por legislar; como Diputado local y ahora como Precandidato a Diputado Federal por el IV Distrito, estoy consciente de la gran responsabilidad que tenemos los representantes populares frente a los ciudadanos, así como la magnitud de los retos que enfrenta nuestro país ahora. A pesar de ello, tengo la firme convicción de que juntos podemos corregir el rumbo errado; el orden de cosas desfavorecedor que nos han dejado los gobiernos del PRI y del PAN y apostar por un proyecto de nación integrador y justo. Proyecto que nos permita ir resolviendo los grandes problemas nacionales y mirar al futuro con optimismo; de ahí nuestra propuesta y mi aspiración personal de compromiso con las y los ciudadanos.
Columnas anteriores
Columnas anteriores