Opinión / Columna
 
Arturo Rivera Trejo 
La hora de los reelectores
El Sol de Zacatecas
26 de agosto de 2009

  Los políticos no tienen sentido del ridículo"

(Víctor M. Camposeco, escritor)



Tenemos ya tres años con campañas pre-electorales para la gubernatura del estado de Zacatecas. Quienes más ruido hacen, quienes realmente andan desatados "como burros sin mecate", dirían allá en mi rancho, son los suspirantes del Partido de la Revolución Democrática.

Damas y caballeros hagan sus apuestas, acaso las bendiciones de la gran señora van a caer en Antonio Mejía Haro, en Raymundo Cárdenas, tal vez en Samuel Chávez, quizá en Tomás Torres o Javier Calzada, incluso en el propio Gerardo Romo quien también suspira.

Lo grave es que todos el gobierno estatal y los congéneres que allí laboran, también se están movilizando -cada facción- con el respectivo santo de su devoción. Pero trayendo por consecuencia, la distracción laboral de sus obligaciones inmediatas. Que no nos vengan con cuentos que la calidad de la gestión administrativa, que el mejor desempeño del ejercicio público, patrañas, todos en el gobierno andan metidos en sus respectivas pre-campañas. Lo correcto debiera ser el ejercicio eficiente y eficaz de la gestión gubernamental estatal. Por cierto, en una situación de desastre económico no es correcto adelantar los tiempos electorales, porque toda la energía burocrática que bien podría canalizarse al buen desempeño de la gestión pública, se canaliza a la búsqueda de los reflectores, es decir, a la promoción del marketing político para ir difundiendo desde ahora, los productos que nos van a vende r en 2010.

En verdad que los políticos no tienen sentido del ridículo, cuando anuncian fastuosos informes que son una vergüenza y una bofetada a los miles de pobres y desempleados, cada vez en constante crecimiento, debido a la crisis económica que nos agobia. Un diputado saliente llega al colmo de amenazar con la realización de 14 informes municipales. Es un hecho que cada informe implica un gasto formidable y por ello, uno se pregunta, ¿o los diputados se hicieron millonarios? ¿o de plano las finanzas del gobierno estatal se inclinaron por uno o dos delfines de la gobernadora?

Estamos viendo y padeciendo la hora de los reflectores, la hora del gran show que ha iniciado con triunfalismo y sin descaro desde hace tres años, estamos viviendo la hora de la frivolidad en las comilonas, en los bautizos, en fiestas de quinceañeras, en los cumpleaños de políticos. En fin es la hora de la exhibición y las pasarelas. Todavía no podemos recuperarnos del bombardeo propagandístico de las elecciones del pasado 5 de julio, y ya padecemos el agobio insultante de las pre-campañas del partido en el poder. Ya lo decía Maquiavelo, la moral la política no se llevan, también sostenía algo así como "...más vale ser odiado que ser amado" y en esa orientación es que se mueven los políticos de ahora, no tienen moral, porque gastan más que los políticos de un país desarrollado, y prefieren ser odiados, porque ningún ciudadano consciente apoya a los políticos modernos. Hoy la política es sinónimo de suciedad, conspiración, corrupción y nepotismo.

Así estamos y así nos va.
 
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