Internacional
Egipcios divididos políticamente se manifiestan durante feriado religioso
Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
8 de agosto de 2013


Reuters

El Cairo.- Seguidores islamistas del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi comenzaron el jueves una manifestación para exigir su regreso al poder, después de que las autoridades impuestas por los militares que lo derrocaron dieran marcha atrás en su amenaza de disolver por la fuerza los campamentos de protesta.

En tanto, partidarios del Gobierno interino comenzaban a congregarse en la plaza Tahrir, punto nodal de la revuelta que en 2011 puso fin al régimen autocrático de Hosni Mubarak y dio pie a la llegada de Mursi al poder un año después mediante las primeras elecciones democráticas de la historia de Egipto.

Algunos grupos instaban a orar en público en la plaza para respaldar lo que consideran la segunda revolución: el derrocamiento de Mursi por parte del Ejército el 3 de julio tras manifestaciones masivas en su contra.

La mujer de Mursi, Naglaa Mahmoud, quien rara vez se muestra públicamente, hizo una sorpresiva aparición en escena en la principal manifestación en la capital egipcia a favor de la reincorporación del líder en el cargo, mientras una multitud gritaba "Regreso, regreso".

Las protestas con consignas opuestas, indicio de las profundas divisiones políticas en Egipto, se producían en el primer día de los feriados por la celebración musulmana del Eid al Fitr, después del mes de ayuno de Ramadán.

Los alambres de púa y los vehículos blindados en las calles de El Cairo, junto con las barricadas alrededor de los campamentos de protesta islamistas, indicaban la peligrosidad de las celebraciones en medio de la crisis política y social.

El presidente interino, Adly Mansur, declaró el miércoles que los esfuerzos diplomáticos para resolver la crisis habían fracasado y el Gobierno advirtió a los manifestantes que abandonasen sus campamentos, diciendo que la decisión de eliminarlos era definitiva.

Los enviados de Estados Unidos y la Unión Europea dejaron El Cairo el miércoles tras el fracaso en sus intentos por alcanzar una solución, en los que también estabn implicados Catar y Emiratos Arabes Unidos.

AUN SERIA POSIBLE UNA SOLUCION

Sin embargo, una persona involucrada en la mediación señaló que las autoridades y los Hermanos Musulmanes de Mursi aún podrían rectificar su actitud de confrontación y poner en marcha medidas de restablecimiento de la confianza mutua que puedan llevar a una solución negociada.

"Aún no ha terminado", dijo el diplomático. "Podría funcionar, pero no tenemos ninguna garantía. Todo es muy frágil", agregó.

El Gobierno y fuentes militares también señalaron que las conversaciones no estaban terminadas, pero que se habían congelado para calmar el enojo del pueblo por lo que percibe como una interferencia extranjera en asuntos egipcios, y de algunos con las autoridades por intentar negociar con Hermanos Musulmanes tras haberlos demonizado durante meses.

Una fuente militar dijo que las autoridades habían dado marcha atrás con la idea de usar la fuerza para eliminar los campamentos de protesta, en parte por temor a una dimisión del vicepresidente liberal Mohamed ElBaradei, lo que supondría la retirada de una importante fuente de legitimidad política para el régimen interino.

Mursi ha estado encarcelado en un lugar secreto desde que los militares lo removieron del poder el 3 de julio. Varias figuras relevantes de Hermanos Musulmanes también han sido capturadas.

Miles de seguidores de Mursi han mantenido vigilias en dos lugares durante cinco semanas, pese a las órdenes del Gobierno de desalojar y a dos tiroteos masivos en los que las fuerzas de seguridad mataron a decenas de manifestantes.

El primer ministro interino, Hazem el-Beblawi, visitó a las Fuerzas de Seguridad Central junto con el ministro del Interior, en un aparente intento por calmar a los militares de línea dura que están impacientes por una acción más concreta.