Cinematografía
El gitano bosnio Nazif Mujic, premio a mejor actor en Berlinale
El gitano de nacionalidad bosnia Nazif Mujic ganó el sábado el Oso de Plata al mejor actor de la 63 Berlinale. Foto: AFP
Organización Editorial Mexicana
17 de febrero de 2013


AFP

Berlín, Aemania.- El gitano de nacionalidad bosnia Nazif Mujic ganó el sábado el Oso de Plata al mejor actor de la 63 Berlinale por su actuación en la película "Un episodio en la vida de un reciclador de metales", de Danis Tanovic.

Nazif Mujic, quien jamás había actuado en una película, reconstruye en este filme, que recibió igualmente el Gran Premio del Jurado, la dramática historia que vivieron él y su esposa encinta, gravemente enferma, rechazada en varios hospitales por no tener seguridad social.

"Tengo que decir que esta es realmente la primera vez que participo en un festival de cine como este", declaró al recibir el premio.

"Quizás esta película sirva para mostrarle al mundo que los gitanos son inteligentes y convencer a las autoridades de que deben ayudarlos progresivamente a mejorar su situación", añadió.

"Yo nunca había actuado. Lo pensé mucho antes de actuar. Hablé con mi mujer y con los habitantes del pueblo. Sabía que Danis Tanovic quería que jugáramos nuestro propio papel. Yo dudaba porque había mucha tensión con tantas cámaras y periodistas. Y pensaba: no es esto lo que dará de comer a mis hijos", dijo.

"Espero que las autoridades no tengan en cuenta la nacionalidad, la religión o el color de la piel cuando alguien llegue a pedir ayuda al hospital, si se corta un dedo y está perdiendo sangre", añadió.

Nazif Mujic reveló que tras la película "me comprometí políticamente. Soy presidente de una asociación de gitanos. Fui candidato al concejo municipal en mi pueblo. Desgraciadamente los romaní no se movilizaron lo suficiente y no salí elegido. Muchas veces ellos ignoran todo de las instituciones y desconocen sus derechos", recalcó.

"Quiero agradecer a mi esposa y a mis niños. Quiero agradecer a mi mejor amigo, Danis Tanovic, quien vino hasta nosotros para realizar esta película", dijo.

Tanovic, quien ganó en 2001 un Oscar a la mejor película extranjera con "Tierra de nadie", sobre la guerra en la antigua Yugoslavia, reconstituyó en "Un episodio en la vida de un reciclador de metales" lo ocurrido a Senada Alimanovic, la esposa de Nazif Mujic, pidiéndole a ellos mismos actuar en esta suerte de documental-ficción.

Nazif Mujic, de etnia gitana, recoge hierros y desguaza viejos automóviles para vender el metal en un pueblo distante de los centros urbanos de Bosnia. Un día su mujer encinta siente fuertes dolores y al llevarla al hospital el médico le dice que el feto ha muerto y necesita ser operada de urgencia. Sin embargo, por no tener cobertura social debe pagar una alta suma de dinero que él no tiene.

Nazif Mujic dijo, el día de la proyección del filme en el concurso, que estaba muy contento de que su drama, que finalmente se resolvió cuando una cuñada le prestó su tarjeta del seguro social, se hubiese convertido en una película invitada a la Berlinale .

"Me conmueve mucho que se interesen en nuestra historia, en todo lo que debimos hacer para salvar a mi mujer. Una ONG publicó nuestra historia, pero sólo pudimos obtener ayuda gracias a una falsa tarjeta del seguro social. Si hubiésemos tardado unas horas más ella habría muerto. Ahora tenemos un niño de un año y lo hemos llamado Danis", dijo Nazif Mujic.

Mujic habló de la discriminación contra los gitanos. "Cuando uno es gitano y llega al hospital te miran el color de la piel. Nosotros estábamos en una urgencia. No podíamos cambiar el color de nuestra piel. No me da vergüenza ser gitano. Soy honesto, vivo mi vida y no le robo nada a nadie", exclamó.

Nazif afirmó que su situación era mejor durante la guerra en la ex-Yugoslavia. "Trabajé en primera línea durante cuatro años. Perdí un hermano. Pero por lo menos sabía por qué peleaba. Desde 1995 no sé cuáles son mis objetivos. Sólo hacer vivir a mis niños. No tengo trabajo ni seguro social. Vivo día a día".

El chatarrero dijo que en la Federación de Bosnia se decretó la década de los gitanos, que durará hasta 2016, y eso ha ayudado a que la situación mejore para ellos.

"En mi pueblo el 99% de las personas hablan romaní. Yo trato de motivar a mis hijas para que aprendan bosnio ya que mi lengua materna no tiene una utilidad para su futuro. Si los niños gitanos no van a la escuela, a los 17 años ya son unos drogados violentos. Trabajo ahora en una ONG que vela por la educación de esos niños gitanos", dijo.