Opinión / Columna
 
Gerardo Leyva Hernández 
Recordando a la leche contaminada
El Sol de Zacatecas
16 de marzo de 2011

  Dicen que los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla. En estos días que la humanidad observa temerosa la crisis nuclear que sufre Japón, en donde se han producido liberaciones de materiales radioactivos y tenemos el riesgo de un desastre mayor que pondría en riesgo la vida y la salud de miles de personas, conviene recordar lo que sucedió con la leche contaminada que distribuyó Conasupo-Liconsa en los años ochenta.

Hasta antes del temblor y tsunami que destruyó una parte de Japón, la más grave crisis nuclear de la historia era la de Chernobil. En 1986 esta planta nuclear sufrió una explosión de hidrógeno que tuvo consecuencias catastróficas para esa región, pero también para México.

En efecto, pocos meses después del desastre, el Director General de Liconsa, Raúl Salinas de Gortari, en acuerdo con el Director General de Conasupo, José Ernesto Costemalle, adquirieron y distribuyeron a la población mexicana 45 mil toneladas de leche contaminada proveniente de la región de Chernobil, a través de la empresa irlandesa Irish Dairy Borrad.

El cargamento llegó al puerto de Veracruz en 1987, lo que generó gravísimos problemas de salud, sobre todo de cáncer de tiroides y afectaciones a bebés y mujeres embarazadas. A pesar de que tanto la Secretaría de Salud como la propia Conasupo y Liconsa, negaron durante años estos actos de corrupción criminal, hoy están demostrados y documentados más allá de toda discusión.

Jamás se castigó a los responsables, ni siquiera se realizó una investigación seria e independiente. Simplemente se cerró el caso sin reparar alguna compensación a las víctimas.

Hoy que Japón vive esta emergencia, los mexicanos debemos ser de los más atentos para no permitir que la endémica corrupción de nuestra alta burocracia, realice otro de sus ya famosos actos de corrupción con consecuencias nefastas para la salud de la población.

A pesar de que han transcurrido 25 años de la tragedia de Chernobil, la corrupción en los altos niveles de gobierno de nuestro país, continúa intacta. Es indispensable que la sociedad se mantenga muy atenta en los próximos meses y años para no permitir que el ansia de riquezas de unos cuantos, afecte a los sectores más vulnerables de la sociedad, como lo son las mujeres y los niños.

La importación de leche contaminada fue uno de los sucesos de corrupción más bochornosos de nuestra historia y uno de los más irresponsables y descarados del mundo.

Raúl Salinas de Gortari se enriqueció de forma escandalosa gracias a este tipo de actos criminales. Fue encarcelado por situaciones que probablemente ni siquiera cometió, pero las muertes y enfermedades que provocó con la importación de leche contaminada, quedaron vergonzosamente impunes.

La leche contaminada de Chernobil fue denunciada gracias al valor y patriotismo del vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo, de la tercera Zona Naval de Veracruz, quien al darse cuenta de que sus soldados enfermaban después de consumir leche Conasupo, llevó las muestras al laboratorio de Laguna Verde, cuyos técnicos dictaminaron la contaminación.

También participaron en la investigación y denuncia de los hechos varios periodistas y medios de comunicación mexicanos. Lamentablemente nada de esto fue suficiente para lograr el castigo a los culpables.

Hoy los mecanismos de transparencia y acceso a la información otorgan a los ciudadanos y organizaciones herramientas que pueden permitir detectar y señalar a tiempo este tipo de actos.

Los mexicanos tenemos que recordar siempre que no por el hecho de que las tragedias nucleares ocurran a miles de kilómetros, estamos inmunes a sufrir las consecuencias.

Es importante no perder de vista que los mexicanos esperamos con gran solidaridad con el pueblo Nipón, que ningún proceso de contaminación suceda por los consecuentes daños y efectos colaterales que ello conlleva sin embargo, con las experiencias de lamentables hechos similares ocurridos en otros tiempos, estamos obligados a asumir una posición de defensa para que no se repitan hechos de abuso como los de la leche contaminada proveniente de Chernobil.

Comentarios: prensaleyva@gmail.com

* Diputado federal
 
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