Opinión / Columna
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Rafael Candelas Salinas
¿Desastre natural?
El Sol de Zacatecas
12 de marzo de 2011
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Las debastadoras consecuencias que provocan algunos desastres naturales no dejan de sorprendernos a pesar de que cada vez son mas frecuentes. El mundo aún no se repone del terremoto en Chile el año pasado o las terribles inundaciones en diversos países como Haití cuando ya estamos frente a otra catástrofe de alcances inimaginables. Este viernes a las 14:49 hora local de Japón un sismo de 8.9 grados en la escala de Richter cuyo epicentro se situó frente a las costas de Tokio, a unos 130 kilómetros de Sendai, una ciudad de un millón de habitantes sacudió a ese país y al mundo entero.
Tras el terremoto llegaron demasiadas secuelas, más de 30 réplicas en Japón (la más fuerte de magnitud 7.1 grados en la escala de Richter) provocó un tsunami de siete metros de altura que arrastró tierra adentro a vehículos, inmuebles, botes y toneladas de basura, además de alertas por tsunamis en costas de todo el mundo, principalmente del pacífico en lugares tan distantes como Sudamérica, toda la costa este de Estados Unidos, Canadá, Alaska, México, Rusia, La Isla Marco y Las Islas marianas del Norte, así como una cantidad aún indeterminada de muertes.
Aunque hasta el momento de escribir esta colaboración aún no se tenía la cantidad exacta de muertos y desaparecidos, la policía de la prefectura de Miyagi informó que habían recuperado cerca de 300 cuerpos sin vida en una zona costera de la ciudad de Sendai. También se ha informado que en algunas otras partes del mundo como en California hubo algunas muertes y heridos a causa del fuerte oleaje. Por lo que seguramente y para desgracia esta cantidad puede ir en ascenso, no sólo por los nuevos cadáveres que vayan encontrando sino por los nuevos hechos que pudieran presentarse.
Las imágenes que se transmitieron por televisión mostraban un edificio y una refinería en llamas, enormes nubes de humo, la gente corriendo con pánico, empleados que salían a las calles buscando un espacio seguro, la ciudad paralizada después de que el sistema de trenes dejo de operar al igual que buena parte de la red de telefonía celular, gente tambaleándose a la hora del sismo entre libros y papeles que caían de escritorios o libreros y, sobre todo, una gran consternación por lo ocurrido.
Todo ello a pesar de que Japón es un país acostumbrado a los sismos, que se supone esta preparado para este tipo de ataques de la naturaleza, que tiene un sistema de prevención de primerísimo nivel por lo que con anticipación se había emitido una alerta por el posible terremoto y el tsunami, señalando el día y la probable hora, lo cual nos habla de lo poco previsores que somos los seres humanos, de la poca credibilidad que nos tenemos los unos a los otros y que nuestra escala de prioridades ha cambiado, pues ni trabajadores ni empleadores quisieron perder un día de trabajo. Imagínese Usted estimado lector que eso hubiera ocurrido en nuestro querido México, mejor tocamos madera.
De cualquier manera algunos efectos de este terremoto también se sintieron en nuestro país, el Presidente Calderón pidió evitar acudir a algunos puntos de las costas del Pacífico, la Secretaría de Gobernación emitió una alerta por representar "un peligro moderado" para México, así como diversos gobiernos estatales como Guerrero, Oaxaca, Baja California y Sinaloa entre otros alertaron a sus ciudadanos ante el peligro de que en las costas las olas alcanzaran en determinados momentos hasta 3 metros de altura.
Las causas de estas y otras desgracias naturales pueden entenderse de diversas maneras, hay desde quiénes opinan que es parte de las profecías de Nostradamus; otras señalan que tiene que ver con cuestiones astrológicas como que Urano entro en el signo de Aries; algunos más opinan que tiene que ver con el exceso de radioactividad registrada en las plantas nucleares: otros más opinan que es consecuencia del calentamiento global; y otros simplemente opinan que es un asunto de Dios.
Sea cual sea el origen de este tipo de desastres lo cierto es que debemos hacer más por cuidar nuestro planeta; el hogar de todos los que nos tocó vivir aquí y ahora; mucho ha hecho la humanidad en contra de La Tierra como para creer que esta no va a reaccionar de esta forma o de una más feroz, por ello creo que nunca estaremos lo suficientemente preparados como para enfrentar la fuerza de la naturaleza. Lamentablemente no es sino hasta que observamos estas tragedias cuando reflexionamos acerca del grave daño que hemos causado al globo terráqueo.
Con frecuencia nos preocupamos por tener mas, por las cosas materiales, nos asombramos del poderío económico de Japón, de su Producto Interno Bruto, de cómo salieron adelante después de la Segunda Guerra Mundial, de ser un país con altos índices de inversión en muchas partes del mundo, de su capacidad tecnológica, de la habilidad y talento de sus habitantes, de su alto nivel de vida, de ser un país militarmente poderoso, todo eso esta bien, es admirable, pero pocas veces nos detenemos a pensar en el como, que han hecho para llegar a eso, a costa de que, a cambio de que.
Si bien es cierto que Japón es una potencia mundial comprometida con el medio ambiente -por lo menos en el discurso y en el papel- pues firmó y ratificó El Protocolo de Kyoto del que fue sede el 11 de diciembre de 1997 y en el que las naciones firmantes se comprometen a lograr objetivos individuales y jurídicamente vinculantes para limitar o reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, también es cierto que en los hechos los países más industrializados se las han ingeniado para sacarle la vuelta a este acuerdo por la tierra. Por ejemplo Estados Unidos lo firmó pero no lo ratificó, o sea, de plano no esta, no participa. Otros compran bonos de carbono a otros países, lo cual significa que otras naciones les hacen la chamba; en pocas palabras pagan por que otros reduzcan gases en su nombre. Y un dato curioso es que dentro de los compromisos quedó excluida la energía nuclear de los mecanismos financieros de intercambio de tecnología y emisiones asociados al Protocolo de Kyoto, a pesar de que es una de las formas de reducir mas emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) creado por la Organización Metereológica Mundial (WMO) y el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP) en su cuarto informe recomienda la energía nuclear como una de las tecnologías clave para la reducción del calentamiento global.
Hoy sabemos que han sido cerradas once plantas nucleares en Japón y que hay alertas por el exceso de radiaciones emitidas. Por ejemplo, en la central nuclear de Fukushima los niveles de radiación emitidos son mil veces superiores a lo normal. Hay quiénes señalan que esto podría afectar sus sistemas de refrigeración del reactor y dañar el almacenaje de sus desechos radioactivos, lo cual podría traer consecuencias gravísimas aunque no se necesita ser experto ni científico para entender que algo no esta bien, que algo esta pasando y que los efectos en la madre tierra no serán positivos.
Nuestra mas cercana referencia con un tsunami es el ocurrido en 2004 en el Océano Indico, provocado por el tercer terremoto mas grande en el mundo desde 1900 con una magnitud de entre 9.1 y 9.3 grados Richter siendo éste también el que más muertes ha causado en toda la historia con un total de 227, 988 muertos o desaparecidos.
En lo referente a un sismo desde luego que el que primero viene a nuestra memoria es el ocurrido en la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985 y que no solamente ocasionó muchos daños materiales sino un profundo sentimiento de dolor en el pueblo de México. Aunque también habría que decir que fue justo en ese sismo cuando nacieron "los topos", este grupo de héroes mexicanos que rescataron a miles de personas en aquella ocasión y que desde entonces viajan en apoyo a muchos lugares con desastres de este tipo. Lo hicieron en el reciente terremoto de Chile y también están viajando a Japón enviados por el Gobierno de México como una muestra de solidaridad.
En conclusión, lamentamos profundamente lo ocurrido en Japón pero tenemos que hacer consciencia del profundo daño que hemos causado a nuestro planeta. Creo que estos desastres son naturales por venir de la naturaleza pero no son algo natural -como sinónimo de normal- sino provocados por la acción del ser humano. Tenemos que hacer algo por este nuestro único hogar y pensar mas allá de estas generaciones antes de tener que pensar en la idea de tener que construir una nueva casa en otro planeta.
Política ficción.- Hoy cumple seis meses la nueva administración, seguramente habrá grandes anuncios diciendo que en tan sólo seis meses las cosas han cambiado profundamente, que es un gobierno de excelencia. Habrá otros que dirán exactamente lo contrario. Ya sabemos quiénes son unos y quiénes son otros. Igual que siempre, me parece que la mejor opinión la tiene Usted, apreciable lector que cotidianamente se enfrenta a la cruda realidad. Nos leemos el próximo sábado.
Twitter: @rafaelcandelas
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