Opinión / Columna
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José Guadalupe Soto Landeros
El otro déficit gubernamental en Fresnillo
El Sol de Zacatecas
9 de noviembre de 2010
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Además de la enorme deuda que arrastra la actual Administración Municipal, por el irresponsable manejo de los recursos públicos de los anteriores alcaldes, el gobierno municipal que encabeza Juan García Páez tiene otro déficit igual o más importante que el económico, y que se refiere a las deficiencias actuales en la prestación de los servicios públicos.
Cualquier ciudadano común y corriente tendrá que reconocer que el municipio de Fresnillo no solo tiene graves problemas de vialidad como consecuencia de una señalización de calles deficiente, sino además porque las arterias citadinas están invadidas de carros inservibles o sin uso y que así como los conductores se enfrentan a motociclistas y ciclistas o peatones distraídos, también las banquetas de la ciudad ofrecen graves riesgos a los viandantes o transeúntes, no se diga si estos son adultos mayores, niños o mujeres que por necesidades personales tienen que usar tacón alto.
Caminar por el centro de la ciudad es prácticamente imposible porque las calles son propiedad de los comerciantes ambulantes, sobre todo los del Centro Histórico, con quienes el Alcalde convive, por motivos diversos, pero no dialoga para que utilicen los locales vacios de los mercados Juárez e Hidalgo, o para que uniformen sus estanquillos o por lo menos limpien las áreas donde están establecidos. Aquí impera la anarquía y la impunidad.
Si el ciudadano camina por la calle Reforma encontrará que un importante sector de esa arteria es ocupada diariamente por vendedores de frutas y legumbres y que no hay poder humano, ni mucho menos poder público, que amparado en la ley regularice esta situación y recupere la calle para los más de 100 mil habitantes que vivimos en esta ciudad.
Ni que decir de la recolección de basura o de servicios elementales como el alumbrado público. En el primer caso las seis semanas que lleva este Gobierno, el pretexto ha sido que no hay recursos para operar la flotilla completa de camiones recolectores de basura, aunque la gran verdad lo que hace falta es una reunión de alto nivel para redimensionar este problema y apuntar las soluciones más convenientes. Siempre las hay, siempre hay gente que sabe como eficientar este servicio público. En relación al alumbrado público, el pretexto es el mismo: no hay recursos para comprar luminarias y reponer las que están fundidas o simplemente no funcionan. No saben que hay programas federales que facilitan recursos para este servicio público a los municipios que con solo ahorrar energía demuestran que son sujetos de crédito y de asesoría técnica para mantener un servicio de alumbrado óptimo.
Por lo que se refiere al servicio de suministro de agua potable ya es cosa común aceptar su deficiencia. Aceptar que faltan redes en muchos sectores de la ciudad; que hay un enorme desperdicio por redes obsoletas que tienen muchas fugas y que la oficina de agua potable tiene un enorme déficit porque es la caja chica del gobierno municipal y se maneja sin un criterio gerencial, si no con propósitos políticos.
En el campo de la seguridad pública es muy poco lo que cabe decir cuando tenemos una delincuencia incontenible y un crecimiento exponencial de las adicciones y la violencia intrafamiliar, mientras las empresas cerveceras obtienen nuevos permisos del Ayuntamiento y se abren nuevos bares y expendios de vinos y licores, a pesar de que es muy claro el perjuicio que generan estos negocios para los jóvenes fresnillenses.
La anarquía es observable en todas partes: los comerciantes pueden ofertar sus mercancías con potentes altavoces y enormes bocinas cuyo ruido ensordecedor enardece más a la sociedad fresnillense. El comerciante en general puede separar con rejas botes o sillas los lugares de estacionamiento que le hagan falta frente a su negocio, o sacar la mercancía a media banqueta, o poner anuncios de cualquier tamaño en plena vía pública, sin que ninguna autoridad lo llame al orden.
Es Fresnillo una ciudad sin orden y sin autoridad, en donde todos podemos circular en sentido contrario, sin así lo deseamos, o estacionarnos en doble sentido o en el carril contrario si tenemos necesidad de bajarnos del vehículo a realizar alguna compra o a tramitar algún asunto. Aquí se puede circular sin placas, con vehículos robados, con vidrios polarizados o en estado de ebriedad y ninguna autoridad interviene.
Este enorme déficit de orden y de autoridad también genera un desgaste económico que se suma a las muchas penurias de los desempleados y los subempleados que en esta ciudad suman muchos miles. Para estos ciudadanos que ahora casi no cuentan el gobierno debe redireccionar sus planes y proyectos. No hacerlo ahora es continuar inflando la bomba de tiempo que cuando estalle nos perjudicará a todos, porque si algo acaba con los gobiernos autoritarios e insensibles, es la irritación social, la ira del pueblo y las acciones de un ciudadano que se siente vilipendiado, humillado, ofendido y sin perspectivas de un buen futuro.
A las actuales autoridades les urge resolver los dos tipos de déficits. El económico que debe implicar el castigo a los culpables. Todos sabemos sus nombres y apellidos, y el de orden y autoridad, que le corresponde completo al actual Presidente Juan García Páez.
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