Barroco
Santos Balmori
Diario de Querétaro
20 de febrero de 2010

Armando Arias

Querétaro, Querétaro.- En la historia del arte mexicano, el artista plástico Santos Balmori Picazo (1899-1992), fue un personaje ilustre de discreta influencia, debido a que durante el periodo del nacionalismo en nuestro país (finales de los treinta, principios de los cincuenta), Balmori realizaba pinturas al estilo europeo de entreguerras; el nacionalismo que fomentaba la Escuela de Mexicana de Pintura, literalmente vetaba toda aquella forma surgida del artista en lo individual que no alentara el espíritu colectivo, por ello su obra no fue reconocida en México, sin embargo, influyó en la siguiente generación de artistas, quienes serían conocidos como la Generación de la ruptura. Carlos Mérida, pintor geometrista y padre de la corógrafa Ana Mérida, lo entendió y defendió, dándole refugio en la docencia, labor que desarrolló durante treinta años, formando a sus alumnos en una total libertad estética y de pensamiento. Algunos de sus alumnos fueron Rodolfo Nieto, Pedro Coronel, Carlos Olachea y Juan Soriano, quienes con José Luis Cuevas, darían contemporaneidad a la voz artística de mediados del siglo XX.

Santos Balmori nació y murió en la Ciudad de México, aunque durante infancia y adolescencia estudió y expuso en Europa. En Madrid entró a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tuvo de maestros a Moreno Carbonero, Joaquín Sorolla y Julio Romero de Torres, estudió junto a Salvador Dalí, Remedios Varo, Alberti y varios más. Expuso sus obras en París, Bruselas, Estocolmo, Madrid y Ciudad de México. Le propusieron la residencia en Roma, distinción exclusiva para estudiantes españoles destacados, con la condición de renunciar a la nacionalidad mexicana, cosa que no aceptó. Después de cuatro años de estudiar en la Academia de San Fernando y a los veintidós años de edad, dejó Madrid y se fue a París. Allí permaneció durante catorce años, durante los cuales estudió, trabajó, pasó dificultades económicas y obtuvo éxito. Ingresó a estudiar a Académie de la Grande Chaumière, donde trabajó bajo la dirección del escultor Antoine Bourdelle. Hizo diseño textil, carteles publicitarios, grabado, pintura y carteles en contra del fascismo, por los cuales ganó premios internacionales. En París conoció a Juan Gris, Maurice de Vlaminck, Tsuguharu Foujita, al premio Nobel hindú Rabindranath Tagore, Gandhi óquién le posó para un retratoó; colaboró con el periodista y editor Henri Barbusse en lo que hoy es el periódico Le Monde, donde Balmori hacía las ilustraciones y los textos eran de Miguel de Unamuno, Máximo Gorki, Rabindranath Tagore, Albert Einstein y Upton Sinclair, entre otros.

Muy joven se unió en matrimonio con la bailarina francesa Therése Bernard, la cual murió pocos años después afectada por el síndrome de Addison. Se unió por segunda vez con la bailarina sueca Rachel Björnström, con quién vivió en París, época en que expuso en la galería Duncan. Viajó a Suecia, donde igualmente realizó exitosas exposiciones; vivió también en Mallorca y en el norte de África, buscando un clima más cálido, pues su salud también se había visto afectada. En Mallorca tuvo encuentros con artistas e intelectuales y produjo muchas de sus obras. Durante la Guerra Civil Española, fue detenido debido a su propaganda antifascista y su colaboración con García Lorca, Unamuno, y León Felipe, entre otros.

La desgracia le siguió: su madre murió siendo él un niño. Su padre se suicido, siendo él un adolescente. Con su esposa Rachel Björnström tuvo una hija llamada Kore Monica, quien enfermó de poliomielitis cuando niña; su madre se la llevó a Suecia de donde no regresó. Afortunadamente, Balmori se casó nuevamente, con la bailarina y coreógrafa mexicana Helena Jordán, quien lo acompañó por más de cuarenta años. Fue director de la Academia de la Danza, colaborando directamente con Miguel Covarrubias, en crear lo que se llamó la época de oro de la danza en México. Nunca dejó de dibujar, pero sólo retomó la pintura cuando se jubiló como maestro; a la edad de setenta años expuso en múltiples ocasiones, siendo un importante investigador estético y generando obras inéditas que incorporaban nuevas propuestas, investigando sobre el azar, la sección áurea y utilizando nuevos materiales. Dentro de su labor como artista escribió los libros Áurea mesura, que consiste en un estudio de la sección áurea, y El dibujo en la expresión plástica, ambos publicados por la Universidad Nacional Autónoma de México. Del mismo modo, dejó muchos textos, ensayos y poemas.

Durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río, favoreció las gestiones para acoger en México a los niños huérfanos, víctimas de la Guerra Civil Española, que serían conocidos como los Niños de Morelia. A sus noventa años el Museo del Palacio de Bella Artes le hizo un homenaje; del mismo modo, fue homenajeado por el Museo de Bellas Artes de Asturias, en Oviedo, España, donde se realizó una gran exposición retrospectiva, se adquirieron algunas sus piezas más importantes y se confeccionó un catálogo de su obra. La obra de Santos Balmori se puede encontrar en el Museo de Arte Moderno de Toluca, Museo de Universitario de Artes y Ciencias (MUCA), Museo de la Estampa, Museo de Arte Moderno de Madrid y en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

A Santos Balmori lo conocimos en el estudio de Sonia Castañeda y Helena Jordán, instalado en Lomas de Chapultepec. La maestra Castañeda se ocupaba de entrenar a los que serían sus bailarines del grupo de danza ìGénesisî, después de perder, por crisis de pareja, al grupo ìEspaciosî: Su esposo Francisco Martínez, se quedó con la titularidad y con la bailarina principal del grupo. La maestra Sonia luchaba con este nuevo grupo para recomponer su valiosa vida profesional y su amiga Helena Jordán, creaba coreografías para la nueva agrupación. Santos Balmori, por consiguiente asistía a ensayos y funciones, con la misma solidaridad y bonhomía que le caracterizó.

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