Opinión / Columna
 
Socorro Martínez Ortiz 
Un soldado de Calderón
El Sol de Zacatecas
19 de febrero de 2010

  "...Cabe una aclaración: información respecto al Presidente de la República, las secretaría y departamentos de Estado, existe..."(Armando Ruiz Massieu. "El Gabinete en México")

A partir de la polémica que despertó la renuncia de Fernando Gómez Mont al Partido Acción Nacional (PAN), que no al cargo de Secretario de Gobernación en el actual sexenio, por el que recibe sin lugar a dudas, altas percepciones, se han vertido opiniones de líderes y militantes de los diversos partidos políticos; así como de académicos e intelectuales. En su gran mayoría consideran que tal hecho, atenta contra los principios e ideales de esa organización y no faltan quienes afirman que es deleznable. Todos los comentarios son respetables y respetados. Deseo dar a conocer el mío:

El comportamiento que Gómez Mont asume ante los medios de comunicación, refleja una persona de poca seriedad y mínimo compromiso hacia el cargo con el cual fue investido por el Jefe del Ejecutivo de la Unión. Me da la impresión que se trata de alguien que desconoce cuál es su función, tanto como Secretario de Gobernación, como militante de un partido con el que jamás coincidirán mis ideales, principios y convicciones, pero que finalmente, dentro de la libertad que gozamos en este país y que tutela el artículo 9, y el 41 respecto de su función en el ámbito electoral, se trata de un organismo que además de reunir los requisitos establecidos legalmente, enarbola principios, y metas a lograr; por lo cual tampoco estoy en contra.

Dentro de algunas declaraciones que es obvio recordar, el aún Secretario de Gobernación, ha parecido incitar a la violencia; en otras, y con motivo de su renuncia, se torna misterioso al "no poder revelar los motivos que lo obligaron a tomar la tal decisión". Posteriormente, acepta que fue en razón del pacto que hizo con el PRI para sacar adelante la iniciativa de Ley de Ingresos presentada oportunamente a la Cámara de Diputados por Calderón y, con ello entre otras cosas, lograr el aumento del 15 al 16% al impuesto al valor agregado. Otro motivo además, fue negociar la permanencia de Ulises Ruiz en el Gobierno de Oaxaca a través de algún incondicional. Todo, como bien lo señaló sin informar a su Jefe: "...que sus responsabilidades como funcionario demandan discreción para perseverar la funcionalidad del gobierno y la estabilidad del régimen y aseveró que su estrategia para negociar con el PRI la Ley de Ingresos fue una decisión personal de la cual no le informó previamente al presidente Felipe Calderón. Está en la lógica de un secretario de Estado tomar decisiones, porque la lealtad que se le debe pedir a un funcionario es servir al gobierno y al Presidente, y no le tiene que tener de todo informado, porque si no, simple y sencillamente los secretarios de Estado no podrían cumplir con su función ni construir acuerdos de nada..." (La Jornada Nacional. Miércoles 17 de febrero de 2010. Página 5).

Parece, o es verdad, que Gómez Mont desconoce los requisitos que la Constitución exige para el nombramiento de los secretarios del despacho (Estado), de los cuales él es un integrante, pues ajeno a lo que dispone la fracción II del artículo 89 de la Ley de Leyes, ignora que, dentro de las facultades y obligaciones del Presidentes se encuentra:"... II.- Nombrar y remover libremente a los secretarios de despacho..." Y, que también para ocupar éste cargo no se requiere más que la ciudadanía mexicana por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos y tener treinta años cumplidos (Artículo 91 CPEUM).

Obviamente, que para elegir a sus "colaboradores" llamemos así a los Secretarios de Despacho (Estado), el Presidente debe nombrar a personas incondicionales, que sean afines a sus proyectos y, que por supuesto, todo tipo de negociaciones o acuerdos que pretendan realizar, deben contar con su visto bueno, estar permanente informado de las facultades que aquellos ejercen. De otra forma, ¿En quién va a confiar el Presidente dentro de su Gabinete, si algunos, como en este caso el señor Fernando Gómez actúo a sus espaldas, sin autorización alguna?

Sin embargo el funcionario no se inmuta, y con parsimonia, ante la magnitud de su actuación como militante de un partido, y la trascendencia para su cargo, a los comentarios que se hacen sobre si un Secretario de Gobernación que ha renunciado a su partido en el poder, debe dejar también su función pública, dijo que a él no le toca evaluar tal circunstancia porque "yo soy un soldado del Presidente".

¡Buen soldado del Presidente!

México se rige mediante un sistema presidencial. Este se caracteriza justamente porque el Poder Ejecutivo es unitario, lo cual significa que tanto la Jefatura de Estado como la Jefatura de Gobierno se depositan en una sola persona que para el caso recibe el nombre de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Como consecuencia, nombra y remueve libremente a sus "colaboradores" dentro de los cuales encontramos a los Secretarios del Despacho (Estado). Estos, por tanto, son sus incondicionales al ejercer sus funciones.

Una característica más, es que el Presidente es el único responsable de la actuación de los Secretarios de Despacho (Estado), pues en caso de que su actuación sea contraria a sus intereses y las políticas por él emprendidas, tiene la facultad, como ya dijimos de removerlo sin mayor explicación. Esto, implica en consecuencia, la subordinación a la que deben estar sujetos estos funcionarios que se dice son de primer nivel.

No puede concebirse por tanto, o por lo menos resulta difícil entender, que alguno de esos subordinados, siendo contrarias sus convicciones y compromisos, a los intereses del partido en el poder y para el cual supuestamente presta sus servicios, puedan garantizar lealtad tanto a gobierno mismo, como al Presidente que lo representa. De ahí, que desde mi particular punto de vista Fernando Gómez Mont debe renunciar, o Felipe Calderón como su Jefe, debe hacerlo renunciar al cargo que hasta ahora viene ocupando. No puede continuar diciendo el primero que "es un soldado del Presidente" y éste que "Gómez Mont goza de toda su confianza", pues situaciones como éstas, únicamente enrarecen el clima político y propician la desconfianza de cara a las elecciones federales del año 2012... no debieran existir soldados del Presidente...
 
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