Opinión / Columna
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Socorro Martínez Ortiz
Política sin rumbo
El Sol de Zacatecas
12 de febrero de 2010
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"...El mexicano empezó a encontrar nuevos módulos vitales en lo social, en lo económico, en los derechos del hombre, en la dignidad del trabajo, en la forma misma de vida..." (Luis de Cervantes. "Perfiles de la Revolución Mexicana")
Día con día los medios de comunicación publican una serie de noticias que reflejan la descomposición social, económica y política que vivimos y por ello caracteriza a nuestro país. En este marco, es constante la información sobre todo en materia de inseguridad pública nacional; pero en otros aspectos encontramos una aguda crisis económica que mantiene en la indefensión, el desempleo y sub empleo a gran parte de los habitantes mexicanos. Fenómenos climatológicos además, han castigado severamente a las clases más vulnerables de esta patria. La drogadicción, prostitución, el analfabetismo y la insalubridad (por citar algunas), son cuestiones que también incrementan este sombrío panorama.
¿Qué política emprenden nuestras autoridades ante esta problemática? ¿Cuál es la de Felipe Calderón? Si bien es cierto que lo relacionado con problemas climatológicos derivan de la naturaleza misma, ajenos a la voluntad humana, también lo es que tienen la gran responsabilidad de prevenir situaciones de lamentables consecuencias, por ejemplo, mediante la constante supervisión y mantenimiento de la red de drenaje; el control de los asentamientos humanos en zonas de alto riesgo; inspeccionar la calidad del material utilizado en viviendas, Como si fuera poco todo lo anterior, lo político sufre un serio quebranto. Los dirigentes, militantes y simpatizantes al interior de los partidos, se destruyen en pugnas con el afán de "arrebatarse" cargos o puestos unos con otros. Todos aspiran a satisfacer sus propios intereses, sobre los de quienes dicen representar. Esos, no deben llamarse representantes del pueblo. No lo son. Mucho menos "anunciar" que son militantes de partidos de "izquierda", pues bajo estas condiciones, ninguno de los actuales merecer ostentar ese honorable calificativo, porque simplemente en el México del siglo XXI y desde buen tiempo del pasado, dejaron de existir.
Un comentario relacionado con nuestro tema: ser de izquierda, conlleva a una serie de atributos que se traducen en un alto grado de sensibilidad humana y política con proyección en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Por ejemplo, conocer y entender la problemática de los habitantes de la ciudad; de los campesinos; de los estudiantes; de los obreros; de las amas de casa; de los desempleados; incluso de las personas enfermas o con capacidades diferentes como ahora se les llama. Para lograr este conocimiento y posterior entendimiento, es obvio que debe tratarse de una persona sencilla y humilde a la que se pueda tener acercamiento. Y por otro lado, que se trate de una persona con alto grado de preparación y cultura; honesta; responsable; entusiasta en su trabajo y congruente en su vida entre lo que dice y lo que actúa. Pero no, no encontramos, o difícilmente habrá personas así. Quienes ahora se hacen llamar "de izquierda", llevan una vida opulenta ajena a la problemática del país; "matando" el tiempo en todo tipo de actividades y actos sociales en lugares donde el confort es innegable; arreglando su persona y cuidando el mínimo detalle a efecto de posar para la foto del recuerdo, o su publicación en los medios, tanto impresos como electrónicos. ¿?
Retomando el tema: nuestros gobernantes, que se dicen nuestros representantes, no hacen nada o muy poco por atender la problemática en que vivimos como habitantes de este hermoso territorio llamado México. En una dinámica totalmente equivocada, el Presidente Felipe Calderón no encuentra cómo liberarse de esta realidad, y sin reparar en alguna consecuencia, presentó ante el Congreso de la Unión, el pasado diciembre (2009), un documento que contiene diez iniciativas de ley, a las que, como si fuese Moisés, metafóricamente la opinión pública ha dado por llamarlo el Decálogo de Calderón, que dentro del actual (segundo) período de sesiones ordinarias se habrá de discutir respectivamente en ambas Cámaras. Estemos atentos.
Felipe Calderón ha emprendido una política sin rumbo. No se sabe a dónde va, ni cuál sea su objetivo; no entiende a sus propios colaboradores ni estos lo entienden a él. Más sin embargo, todo lo que unos u otros hagan o dejan de hacer, lo será en perjuicio de nuestro país, cuya imagen se encuentra totalmente deteriorada en el extranjero. Da la impresión que al Presidente lo abandonan con sus problemas; que no quieren asumir ninguna responsabilidad o ser copartícipes de ellas , así lo dejan en evidencia las excusas que carecen de todo tipo de fundamento, y que son presentadas por algunos funcionarios y servidores públicos para retirarse de sus cargos.
Ejemplo: el titular de la Secretaría de Gobernación Fernando Gómez Mont renunció súbitamente al Partido Acción Nacional (PAN) y haciendo gala de sus "payasadas" le envía al dirigente nacional del partido una comunicación en la que le informa, a quien nombra "Don César", que se retira de esa organización política debido a razones que se ve obligado a no revelar por discreción profesional. ¿Cuáles son los motivos? Los medios de comunicación informan que dimitió horas después de que se anunció la alianza con PRD, PT y Convergencia en Oaxaca. Que habría pactado con el PRI aprobar el paquete económico a cambio de no formas coaliciones. (La Jornada. Nacional. Política. Jueves 11 de febrero de 2010. Página 3).
Los héroes del siglo XX que enarbolaron los ideales de la Revolución Mexicana, se caracterizaron por aplicar una política con rumbo que les permitió derrocar a Porfirio Díaz, para conquistar anhelos, intereses y reivindicar derechos que cristalizaron todos, en la Constitución de 1917 que nos rige. El campesino había sido despojado de la tierra y era un siervo de los latifundistas. Su forma de trabajo era de esclavo para subsistir, además de entregar su esfuerzo humano tenía que dejar los frutos en la "tienda de raya". Los obreros no tenían protección alguna: en principio porque la industria era incipiente y estaba manejada por extranjeros. Los empleados mismos sufrían opresión del Gobierno de Porfirio Díaz y de la casta privilegiada que era dueña absoluta de la situación. La clase media poco se desarrollaba y era asfixiada por la alta burguesía, que había hecho suyos los moldes y maneras de París. El mexicano era un siervo lo mismo en el campo que en la ciudad; lo mismo en el comercio que en la factoría. Y en la factoría, el comercio, la ciudad y el campo, había descontento reprimido por la búsqueda de fórmulas adecuadas y una secreta ansia de cambiar el destino de los mexicanos.
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