Opinión / Columna
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Tiempo y destiempo
Gilberto Dévora Rodarte
9 de febrero de 2010
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Después de una calma chicha que duró varias semanas por el estira y afloja tras bambalinas, el jueves pasado se concretó la alianza PRI-PT en el Estado para contender por la gubernatura, después de que David Monreal (PT) retiró su candidatura y se pronunció a favor de Miguel Alonso (PRI), quedando abierta la posibilidad de que se extienda a las diputaciones locales y ayuntamientos en algunos municipios, ya sea por la vía de las candidaturas comunes o bien por la selección de los aspirantes que reúnan el perfil adecuado.
En una reunión celebrada en el comité estatal de PRI, los aspirantes Esaú Hernández, Gustavo Salinas y Silverio López también renunciaron a contender por la candidatura, sumándose a la causa de Miguel Alonso. Con ello, prácticamente se decidió la contienda interna y se avanzó en la intención de coligarse ambos institutos políticos a través de un solo candidato.
Los comentarios, polarizados, no se han hecho esperar, tanto del partido en el poder, como de politólogos y muchos de los militantes priístas, quienes argumentan que Alonso es cercano al mayor adversario que es Ricardo Monreal. Les asista o no la razón, lo cierto es que las heridas por la agresión y la marginación sufrida durante los últimos 11 años siguen abiertas y sangran. Muchos se aliaron al partido oficial y le dieron la espalda al partido que los cobijó y promovió durante muchos años. Sin embargo, la esperanza de que el PRI se recomponga y se fortalezca, de cara al 2012, ha prevalecido en el ánimo de los que se quedaron, de tal suerte que un solo hombre, con el perfil de serenidad, carisma y decisión como Miguel Alonso, ha sido capaz de concitar y movilizar a todas las corrientes internas y hoy reaparece el partido combativo y tenaz que el priísmo zacatecano ha anhelado en los últimos dos sexenios, y que parecía dormido.
Dentro de las opiniones contrarias a la alianza, me causó particular interés la que vertió el presidente del comité estatal del PRD, aparecida el pasado viernes 5 en la prensa local. Creo que es aleccionador referir algunas de sus ideas, por lo impúdicas y por la ausencia de memoria de que hace gala, que lo hace merecedor del rechazo de quienes se interesen por la política zacatecana, sean de la afinidad o partido que sean, y que tengan un mínimo indispensable de materia gris para sacar conclusiones. Es decir, de todos los inmersos en la actividad.
Entre otras linduras Romo Fonseca afirma sin rubor que "el PRD es la izquierda de hoy" (se le olvidaron los demás partidos del DIA y los simpatizantes con esa corriente de otros partidos). Sostiene que todos los acuerdos entre partidos políticos deben tener un fundamento ético y de concordancia política y programática y no sólo a partir de necesidades electorales coyunturales (¡¡Sic!!). Quizá le ha pasado de noche la alianza inmoral y antipolítica que el PRD y el PAN han suscrito en varios estados de la república para contender en las elecciones locales de este año.
Desde luego que Romo Fonseca se lanza con todo contra Ricardo Monreal, a quien acusa de chapulín, por haber brincado en tres partidos y haber instalado en Zacatecas un cacicazgo que ya perdura 2 sexenios. Lo acusa de que ha movido sus piezas con la intención de concretar la alianza PRI-PT, olvidándose de que el PRI operó conjuntamente con el PAN para desaforar a Andrés Manuel López Obrador y ahora Monreal, que es uno de los más ardientes operadores lópezobradoristas, regresa a su partido original para manipularlo y utilizarlo en su provecho. Bueno, aquí hay que comentar que tiene razón y que el rechazo a la coalición PRI-PT se ha manifestado hasta por sus propios compañeros petistas en Fresnillo, que ya se pronunciaron a favor de que su hermano David sea el único candidato de su organización. Como eso ya no es posible, queda pendiente la solidez de la alianza, que pende de un hilo sutil: la capacidad de Miguel Alonso para negociar con inteligencia a la hora de concretar las posiciones de ambos partidos en la selección de candidatos a presidentes y diputados, así como la composición plural de los dos niveles de gobierno. Es seguro que los monrealistas van a cobrar cara su participación en la alianza y van a querer la tajada del león, si se logra el triunfo electoral.
Finalmente y regresando a las declaraciones del señor Romo Fonseca, hay que señalar que la memoria lo traiciona cuando dice que "es tiempo de conducirse con altura de miras, que las prácticas políticas que degradan deben de quedar en el pasado". Aquí hay que otorgarle el beneficio de la duda, pues no hay política más degradante que la alianza de dos adversarios diametralmente opuestos, irreconciliables, como lo son el PRD y el PAN, que se juntan con el objetivo de obtener el poder a cualquier precio y de detener el resurgimiento del PRI, que dicho sea de paso es natural, a la vista del hundimiento de la economía, de la seguridad social, de la pobreza que azota a la mayor parte de la población mexicana y de la pobreza asimismo de las ofertas políticas de esos partidos, del comportamiento de sus gobernantes, de sus conflictos internos y de los desórdenes que provocan. El burro hablando de orejas. A veces es mejor quedarse callado.
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