Opinión / Columna
 
Jorge Miranda Castro 
La generación de empleo
El Sol de Zacatecas
8 de febrero de 2010

  Las cifras mas recientes publicadas por el Banco de México e Inegi, relacionadas con el comportamiento de las principales variables de la economía nacional, muestran signos cuya lectura debe tomarse con prudencia, en el sentido de que el producto interno bruto ( que en su acepción mas general y simplificada se define como el valor monetario total de la producción corriente de bienes y servicios de un país durante un periodo, normalmente medido en un trimestre, semestre o año ), observará en 2010 un crecimiento, estimado hasta ahora de 3.8 %, que siendo un pronóstico muy conservador, resulta notoriamente insuficiente ante el acumulado histórico de rezagos en materia de desarrollo social; sin embargo esta previsión tiene principalmente dos lecturas: la primera es que al parecer ya no caemos- ya no hay hacia donde - y, la segunda, que no hay nada que festinar, porque nuestra economía sigue "atada" a variables económicas externas, en tanto que la posibilidad de incidir en un mayor dinamismo, se diluye en discusiones de naturaleza metodológica, entre algunos actores políticos confundidos y entretenidos en temas de mera coyuntura.

Si se toma en consideración que durante 2009 el PIB nacional tuvo una pérdida acumulada superior a 6.9 puntos porcentuales, es conveniente primero, para evitar caer en confianza excesiva o en medidas que relajen las políticas de contención del gasto público, que los niveles de producción del país no se han recuperado, que las reservas probadas de hidrocarburos disminuyen aceleradamente, que la diversificación de actividades no ha sido tan extensiva como debiera y que, como principales variables, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios es una realidad, como igualmente lo es, la alarmante pérdida de fuentes de empleo.

Sobre este segundo efecto es obligada nuestra reflexión. El empleo, el trabajo, la ocupación, la actividad, es lo que reactiva a cualquier economía; es parte de un círculo que genera ingreso, consumo, trabajo, productividad. Por eso es importante la prudencia en el anuncio de recuperación económica, porque de nada sirve que las variables macroeconómicas presente signos positivos, en tanto las microeconómicas permanecen abatidas por los efectos de una crisis económica que no cede.

Si el crecimiento de la actividad económica sólo contribuirá a la generación de 258 mil plazas en el sector formal de la economía, es necesario considerar que tan solo el año pasado, 1.2 millones de jóvenes se sumaron a la población económicamente activa, que acumulada a la de años anteriores, al cierre de empresas y a la cancelación de nuevas plazas, sin duda el déficit en cuanto a oportunidades de empleo, ha crecido de manera exponencial. Respecto de los salarios entre los trabajadores sujetos a contratación colectiva, los propios análisis de Banxico anticipan que entre febrero y marzo serán de 4.72 y 4.73 por ciento, respectivamente.

Estos datos "duros" obligan a un análisis racional y objetivo. Los anuncios ciertamente "inyectan optimismo", pero no es suficiente; alientan a perseverar en algunas políticas, pero no es suficiente. Habremos de coincidir en la continuidad de políticas de corto plazo e incluso coyunturales, que otorgan subsidios a quienes perdieron o no tienen empleo; a mujeres solas que son el sustento familiar; a productores agrícolas y ganaderos vulnerables ante inclemencias climáticas, y a otros segmentos de la población que requieren apoyo para atemperan el efecto grave de la depauperizaciòn del salario, cuando éste existe.

Por eso es que desde los gobiernos, la comprensión de la problemática social es fundamental, porque si solo se atienden a los efectos del desempleo, podrán implementarse programas y acciones de diferente cobertura, pero la causa que la genera prevalece y por tanto, no habrá partida presupuestal alguna que alcance para abatir por completo la pobreza y la marginación.

Como se ha anotado, decisiones tributarias, no tributarias, desgravación, simplificación administrativa y una serie de incentivos a la población, ha resultado una estrategia exitosa en Zacatecas, en tanto la contingencia económica adquiere manifestaciones menos severas.

No es una cuestión ni de partidos ni de expresiones ideológicas, es una cuestión de orden público e interés social; los habitantes de poblaciones, comunidades, municipios y del Estado, esperan de sus autoridades, como así ha venido sucediendo, hemos afrontado la contingencia pese a los costos presupuestales que sin precedente en nuestro Estado se han destinado al efecto.

Quienes tenemos por convicción el servicio público, sabemos con precisión que la oportunidad es cuestión de vida, insistiendo en la continuidad de estas acciones, dado que cualquier quebranto o cancelación de programas, es desvirtuar la esencia y filosofía de políticas sociales que los Zacatecanos ya las consideramos como parte de nuestra normalidad política y democrática.

*Secretario de Finanzas del Estado de Zacatecas.
 
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