Opinión / Columna
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Javier Zenteno Barrios
Las 10 propuestas
Organización Editorial Mexicana
22 de diciembre de 2009
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Hace unos días, el presidente Calderón envió al Senado una iniciativa de Reforma Política. Si bien para muchos puede estar incompleta y por ello no ser calificada como de Estado, tiene la enorme virtud de iniciar no sólo la discusión pública de reformas que pueden incidir en el perfeccionamiento de nuestras instituciones, sino que también forzará a discutir desde modalidades secundarias hasta cambios profundos a nuestro sistema político.
No cabe duda que tanto la administración como la gobernabilidad del país se han debilitado en la medida en que, por un lado, el Presidente no cuenta con una mayoría en el Congreso que le permite emprender acciones y, por el otro, los integrantes de las cámaras no asumen la responsabilidad de sus decisiones, y sí, en cambio, exigen resultados que incluso se tornan inalcanzables por no dotar al Ejecutivo de los elementos necesarios.
Nuestro viejo modelo funcionó en la medida en que era socialmente aceptado, las mayorías se mantenían alineadas y el centro de decisiones gravitaba en el Presidente. La "fuerza" del jefe de todas las instituciones", como muchos aduladores calificaban al Presidente, permeaba incluso hasta los estados.
Hoy, no creo que ningún mexicano cuerdo desee regresar a los equilibrios políticos de antaño y mucho menos mantenerse en el que nos encontramos. Sí creo, en cambio, que todos deseamos una nación en la que la sociedad cuente con las libertades necesarias para desarrollarse y que, al mismo tiempo, pueda democráticamente incidir en la integración de sus órganos de gobierno y en la definición de políticas públicas.
Las 10 propuestas del Presidente, con las modalidades y complementos que seguramente se incluirán, pueden aportar a una nueva composición. Sin demérito de la oportunidad de ir analizando estas propuestas en lo particular, me parece que finalmente está madurando la idea de disminuir la macrocefalia de las cámaras mediante la disminución del número de sus integrantes, además de que se devuelve al Senado su razón de ser, al confirmar en los senadores el carácter de representantes de los estados en un Poder federal.
Es acertado instaurar la posibilidad de reelección de los legisladores, dado que si quieren verse favorecidos para nuevos periodos, tendrán que dar cuenta a sus electores. Sin embargo, creo que falta encontrar el mecanismo para que asuman plenamente la responsabilidad de sus acciones o inacciones en el quehacer legislativo.
Asimismo, considero trascendente asegurar de alguna forma la representación de minorías en las cámaras. Ésta se lograba, al menos teóricamente, con los partidos que consiguen un porcentaje apenas superior al 2 por ciento, que ahora parece será el 4 por ciento. Sin embargo, para muchos, este mecanismo ha sido insuficiente para garantizar una representación democrática en el Poder Legislativo, en razón del sistema partidista en que vivimos. Por ello, de manera muy vinculada a esta idea se encuentra la tan anhelada figura de los candidatos independientes, que obligará a los partidos a revisar sus políticas y formas de hacer las cosas.
Afortunadamente, estas propuestas alcanzarán a los estados, en tanto que la iniciativa pretender extender estas medidas a los diputados locales y alcaldes. Recordemos que nunca los gobiernos estatales habían contado con tanta libertad y recursos, lo que, en algunos casos, permitió impulsar el crecimiento de su infraestructura y economía, mientras que en otros, los recursos se utilizaron para costear temas intrascendentes o incrementar el gasto corriente.
En este sentido, considero que la propuesta debiera incluir, en relación con el orden estatal, la revisión de sus estructuras fundamentalmente bajo cuatro ópticas: avance en la democratización, control en el ejercicio de los recursos, transparencia y fortalecimiento municipal.
Nuevamente hacemos votos para que efectivamente se logren discutir a plenitud las 10 propuestas, no como ha sucedido con las llamadas reformas estructurales, que han sido abortadas por intereses cortoplacistas, de grupo o de carácter electoral. Los mexicanos se merecen otro futuro.
fjzentenob@hotmail.com
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