Opinión / Columna
 
Argumentos 
Francisco García González 
Reelección o no reelección, esa es la cuestión
El Sol de Zacatecas
21 de diciembre de 2009

  En nuestras últimas colaboraciones hemos abordado el tema de la reelección de legisladores (as) y presidentes (as) municipales. Es un tema polémico que despierta interés por sus implicaciones y por la propia configuración histórica de nuestro México.

Hablamos de las posturas a favor de la reelección de los legisladores (as), donde la profesionalización del Congreso y el acercamiento con la ciudadanía era el incentivo. Señalábamos la importancia de que con una visión integral se agregara a la revisión los diputados plurinominales, tema que también está en debate. Subrayábamos la renunciabilidad de los puestos para buscar otros cargos de elección, y que las condiciones políticas, culturales y económicas son determinantes para que esta propuesta. Todas estas en su mayoría aplicables también a la de presidentes municipales.

Para la reelección de presidentes (as) municipales, se habla de la necesidad de profesionalizar todo el aparato administrativo de los municipios. Comentaba en anterioridad que en el Foro sobre 10 de la Reforma Municipal, se había planteado la reelección de alcaldes, ya que en la mayoría de los casos, cuando cambia el gobierno municipal cada 3 años, se renueva prácticamente toda la estructura administrativa, y con ello se hecha por la borda la experiencia adquirida en los 3 años.

Además se da una interrupción de muchos proyectos, quedando inconclusos y con ello desperdiciando el tiempo y el recurso financiero, material y humano invertido. Se comienzan otros sin una planeación adecuada, todo se da en función del corto plazo, lo que desdibujan el avance de los municipios. Los interesados en la materia señalan que el primer año del periodo es aprendizaje, con lo que ello implica, el segundo es comenzar a implementar los proyectos, y al tercero hay que preparar todo para entregar el gobierno.

En este sentido, quizá el planteamiento no sea la reelección, sino ampliar el periodo a cuatro años. De otro modo, se requieren a la par crear mecanismos de un mayor control ciudadano, para que los ayuntamientos no busquen la utilización de recursos para reelegirse por otro periodo inmediato. Además es necesario revisar el papel de los regidores en ese contexto. Clarificar si la reelección de presidentes municipales incluye la de su cuerpo edilicio o si van a elección y en su caso, cómo es la reelección de los regidores de oposición.

Cabría preguntarse si la ciudadanía está interesada en reelegir a un cuerpo de regidores que en su mayoría van en la planilla del presidente municipal y son observados como comparsas de éste; y que además, la crítica sobre ellos se centra en el poco trabajo que realizan y en la autorización de bonos y pagos extraordinarios sin el menor sentido de rendición de cuentas. Son temas que no deben quedar al margen. Incluso tratar de rescatar la figura del o la regidora; dotarle de mayores funciones y responsabilidades o buscar otros mecanismos para que la ciudadanía tenga una más eficaz representación en el cabildo.

Es indispensable además buscar los consensos entre el gobierno federal y los estados, incluso para perfilar mecanismos que permitan empatar los periodos electorales locales y federales.

Los argumentos están expuestos, la discusión debe darse en todos los espacios posibles y tener como referencia la reforma del estado y el interés general. Voces a favor y en contra deben encontrar puntos de coincidencia, y que la decisión no sea una cuestión de arreglos partidistas en el Congreso de la Unión, sino una propuesta con consenso social. Coahuila ya tiene periodos ampliados, es un caso para el análisis.

En todo caso la participación ciudadana es fundamental, el involucramiento de la ciudadanía es necesario para el mejor desempeño de los alcaldes y de los legisladores, sin los canales adecuados más allá de lo electoral, los esfuerzos quedarán a medias. Particularmente analizar que la propuesta del Ejecutivo Federal sea integral, y que sea motivada más por un interés democrático que por uno político.

Aprovecho esta oportunidad para desearles felices fiestas y nos leemos en el año venidero.
 
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