Opinión / Columna
 
René Lara Ramos 
Hacia una nominación alegre y sana
El Sol de Zacatecas
17 de noviembre de 2009

  La transformación política de México, la esperablemente democrática, no ocurre todavía. No bastó contar con la existencia y actuación (deseada, necesaria y hoy cuestionada) de una autoridad electoral, ni con la llamada pluralidad política, ni con lo que sigue como farsa: la alternancia (sin alternativa) en el gobierno federal. Todo eso es débil para propiciar el arribo de la democracia, consolidarla y ganar en prosperidad para los mexicanos. Si algo ocurrió en los últimos 8 años, ha sido el afianzamiento y la continuidad del régimen presidencialista autoritario, junto a condiciones políticas sui géneris que fortalecieron al PRI, sin propiciar su transformación, como lo deja ver su comportamiento político - gubernamental. Las transformaciones siguen pendientes en todos los planos; de gobierno, de legislación y de justicia. Se optó por continuar la aplicación del mismo modelo, aunque a eso le llamaran democracia. Lo fue en un tiempo electoral y hoy devino en propiciar una estructura de poderes, hasta fraudulenta, que facilita su reproducción. Parece diseñada para abatir las posibilidades de cambio y cerrar, desde la institucionalidad vigente, toda posible experimentación.

Así relega y obliga a la novedad, a inscribir su potencial transformador en los márgenes políticos, sociales, económicos y culturales, en donde ha arraigado y desde donde sus creadores son hostigados y resisten el largo la declive del neoliberalismo que esperemos también sea el de sus sostenedores. El PRI, el PAN y demás partidos, cuya debilidad los convierte en corifeos o comodines, útiles para armar artificios de mayoría que les permitan permanecer en la política para, de hecho, inhibir, dispersar o dividir la conformación de eventuales fuerzas de oposición. Al nivel nacional, los resultados están a la vista: no hay oposición ni creíble, ni consistente, ni viable, ni alternativa. Respecto a Zacatecas, nada garantiza al PRD repetir, el año entrante, el triunfo obtenido en las urnas, en julio anterior, tampoco nada lo impide. En estos momentos, despunta el debate e inician a brotar las diferencias entre los personajes que manifiestan públicamente su afán por competir para ser candidatos a la gubernatura. De paso, algunos irán por cualquiera de las posiciones políticas en juego. Por su trascendencia y poder organizador, más importantes, a la sola teatralidad de las pasarelas en que convierte su presencia cafés y eventos, son las ideas desde las que se insertan y plantan, en ese proceso político, cada uno de los actores, aspirante declarado. Ideas, conceptos y actitud con que ojalá pueblen y habiten al PRD. La consistencia derivada de llevar todo eso a debate y a la práctica, facilita procesar la decisión de la candidatura. El concepto orientador y organizador vertido a los medios es el de democracia incluyente, inclusiva. Una democracia a la que sin las prácticas políticas de sus declarantes, difusores y sostenedores, no será posible arraigar en el PRD, ni avanzar en un procedimiento del que es referente y significación clave para la (auto)movilización de militantes y simpatizantes tanto en la nominación de las candidatas y de los candidatos a los puestos de elección popular, como en la contienda por innovarse y permanecer mediante la democracia incluyente. En Zacatecas se ha dispuesto de ventaja relativa para fijar a la democracia como elemento generativo de una política diferente en el trato a la ciudadanía. A su vez, generadora de otras formas de desarrollo, si a la inclusión se incorporan, junto a la eficiencia, categorías como el trabajo productivo, hecho a un lado por la práctica política neoliberal imperante en México, conformista y restrictiva, en cuanto a fortalecer la liberación del potencial productivo al que se puede concurrir a impulsar por parte de los gobiernos, estatal y federal, desde los niveles comunitarios, delegacionales, municipales y regionales, hasta los estatales. La capacidad que tiene el trabajo productivo para suscitar la cooperación entre todos los niveles mencionados y mediante ella crear múltiples novedades, es algo a discutir, difundir, organizar y realizar.

¿Qué vías concretas tienen los partidos políticos para nominar sus candidatos a contender en las elecciones estatales de Zacatecas, 2010? Si no es por la vía democrática, transitarán por vías tradicionales, ligadas, por muchas razones, a formas de autoritarismo que pueden disfrazar de lo que quieran, con tal de cumplir la formalidad impuesta por la ley a los partidos políticos para poder disfrutar del presupuesto asignado: participar en elecciones, obtener el mínimo de votos y conseguir su reproducción. Semejante amplitud política, propicia la dispersión y división, sobre todo, de la oposición. No extraña que ya exista en Zacatecas un candidato a la gubernatura, aceptado por la dirigencia nacional de un partido político, al que sólo falta el inicio del proceso electoral para poder formalizarla.

¿En qué consiste la democracia y cuáles son las mejores condiciones que podemos y debemos crear para su vigencia plena entre nosotros? Lo primero es decir no a las acciones políticas que lesionen a terceros. La democracia no consiste, no debería de consistir en hacer daño a los demás sino en crear condiciones para construir instituciones, leyes, reglas, normas de convivencia y costumbres de carácter democrático en el sentido moderno y contribuir a asentarlas entre nosotros como la naturaleza, social y política, construida por todos y cuyas virtudes terrenales y humanas a todos faciliten existir juntos, con nuestras diferencias, que pueden ser grandes, pero no al grado de convertirlas en deseos o caprichos a imponer a los demás, sin importar el costo que sea ni el dolor. En una democracia auténtica, por humana y social, todos contribuyen a construir bienes públicos, a preservarlos útiles, a acrecentarlos y mejorarlos de acuerdo a una toma de decisiones en la que todos participan y cuentan. Son los verdaderos canales por los que permanente fluye la institucionalidad de la institución y para que a través de ellos se despliegue la institución instituyente. Hoy, ¿qué prevalece más, la democracia o el autoritarismo, en los líderes, en los partidos, en el Estado? Al autoritarismo se llega y se ejerce mediante cauces legales, los que no por eso dejan de ser adecuados para experimentar la democracia, en tanto los podamos intervenir con experimentos y hacer que se respete esa intervención y el sentido democrático de la misma.

Fuera de las propuestas, el debate y la organización, absolutamente nada de lo anterior se puede hacer, ni con agravios, ni con insultos. En política, ese lenguaje afecta más a la convivencia que a la persona agraviada, porque impide avanzar en algo elemental como el respeto. De hecho, hay tribunales ordinarios justo para dirimir otro tipo de inquietudes, sin necesidad de involucrar a todos en un desconcierto que tal vez sólo existe en el parlamento interno de quien agravia. ¿Qué más persigue, aparte de poder? El medio imaginado y utilizado para conseguirlo cuenta, no es inocuo y revela la educación del dicente. El agravio revela una educación débil. ¿Se agravia para desorientar? ¿Se agravia porque se está desorientado? En 2010, no se caerá en eso. Esperemos.
 
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