Opinión / Columna
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Geovanna Cabrera Girón
Importancia de la formación, capacitación y actualización docente en la educación superior
El Sol de Zacatecas
6 de noviembre de 2009
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Las Instituciones de Educación desempeñan un rol determinante en la formación del recurso humano del más alto nivel y en la creación, desarrollo, transferencia y adaptación de tecnología, de manera que lo que ellas hacen para responder adecuadamente a los requerimientos de la sociedad en la actualidad constituye una actividad estratégica para el crecimiento de la nación.
La Educación Superior es cada vez más reconocida como un instrumento de desarrollo de ciudades, regiones y países, y está considerada como un factor indispensable para incrementar la competitividad y calidad de vida de los países. El desafío para las instituciones de Educación Superior es el de enfrentar un mundo en el cual los sistemas productivos están en permanente transformación. Los cambios en las comunicaciones han modificado la forma de percibir el tiempo y las distancias, y a la vez abren nuevas perspectivas para la docencia y la investigación.
En mayo de 1995, el Ejecutivo Federal presentó ante la nación el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000, en el cual se expresa claramente la intención de crear un "sistema nacional de formación, actualización, capacitación y superación profesional del cuerpo docente que asegure las condiciones para garantizar la calidad profesional de su trabajo".
Posteriormente se presentó el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 que, en el capítulo dedicado a la Educación Superior, hace énfasis en la importancia del profesorado de las instituciones como sustento del esfuerzo educativo y propone la creación del Sistema Nacional de Formación de Personal Académico. Por tal motivo se Constituyó un grupo de trabajo compuesto por representantes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), la Subsecretaría de Educación e Investigación Tecnológicas (SEIT) y la Subsecretaría de Educación Superior e Científica (SESIC) quienes han articulado el PROGRAMA DE MEJORAMIENTO DEL PROFESORADO (PROMEP).
El PROMEP ha sido presentado para su discusión en varios foros con participación de académicos y autoridades educativas y universitarias, quienes han aportado una serie de sugerencias que se han ido incorporando al cuerpo del proyecto en un proceso continuo de afinación. Todo ello en el marco del objetivo del Programa de Desarrollo Educativo para asegurar que el sistema nacional de Educación Superior cuente con un número suficiente de profesores e investigadores de alto nivel para llevar a cabo las tareas académicas y las transformaciones que requieren la expansión de los servicios y el rápido proceso de avance en el conocimiento científico y desarrollo tecnológico.
El objetivo del PROMEP es sustentar la mejor formación de los estudiantes de educación superior, universitaria y tecnológica; para ello se plantea como principio la sólida formación académica del profesorado y su interacción con cuerpos académicos comprometidos con sus instituciones y articulados a los medios nacionales e internacionales de creación y aplicación del conocimiento. Al elevar la calidad del profesorado y mejorar su dedicación a las tareas académicas fundamentales, centradas en la figura del profesor de tiempo completo como docente-investigador, se podrá reforzar la dinámica académica que constituye la columna vertebral de la educación superior.
Es la intención fehaciente del Gobierno de la República, con este programa, lograr que las instituciones mexicanas de educación superior alcancen niveles de calidad internacional.
Es necesario mencionar que para contar con un profesorado de calidad se requieren atributos muy puntuales, los cuales de no cumplirse pueden afectar la calidad de la enseñanza de la Educación Superior y cuyas deficiencias actuales deberían superarse para llegar a la situación deseable. A continuación menciono los aspectos que deberá cubrir el cuerpo académico:
Profesorado con formación completa. Los profesores de la Educación Superior deben tener una formación que los capacite y habilite para el conjunto de las funciones académicas que les competen dicha formación implica profundizar sus conocimientos en un nivel superior al que impartan y a los que contemplen impartir en su carrera. Idealmente, la formación completa es el doctorado, que capacita plenamente para las funciones académicas.
Profesores con experiencia apropiada. Todos los profesores deben tener experiencia en las funciones que desempeñarán. Los profesores de asignatura requieren una experiencia profesional relevante para garantizar que los estudiantes de carreras orientadas a la práctica se informen de los mejores métodos y prácticas utilizados en el ejercicio profesional.
Proporción equilibrada de profesores de tiempo completo y de asignatura. Debe haber una proporción equilibrada entre profesores de tiempo completo y de asignatura que permita atender las diversas tareas académicas. La baja proporción que origina el descuido de importantes tareas docentes y de gestión académica, atención individualizada a los estudiantes y escasas actividades de generación y aplicación del conocimiento.
Distribución equilibrada del tiempo de los profesores entre las tareas académicas.
Debe equilibrarse la atención del profesorado de tiempo completo a las labores docentes, a la gestión y planeación académica y a la generación o aplicación avanzada del conocimiento. Las últimas permiten incorporar al proceso de enseñanza-aprendizaje conocimientos actualizados y hábitos científicos inquisitivos y rigurosos.
Cobertura de los cursos por los profesores adecuados. Los cursos básicos requieren profesores de tiempo completo con formación y experiencia académica de alto nivel. Los cursos prácticos requieren de profesores de asignatura con la experiencia adecuada.
Cuerpos académicos articulados y vinculados con el exterior. Los profesores deben constituir cuerpos académicos articulados en su interior y vinculados activamente con el exterior para desarrollar valores y hábitos académicos modernos.
El compromiso de los que actuamos de manera protagónica en las Instituciones de Educación Superior es muy arduo, pero es imprescindible mantener la planta docente con un perfil que permita que se cumplan los objetivos y las metas planteadas dentro de cada una de las Instituciones que atienden el nivel superior.
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