Cultura Local
Otorgan becas a estudiantes lectores
El Sol de Zacatecas
5 de noviembre de 2009

Rubén Valdez

Zacatecas, Zacatecas.- Ayer miércoles, la Secretaría de Educación y Cultura, Lucero Medina Lomelí entregó becas a estudiantes lectores de todo el estado de Zacatecas, como parte del programa de ayuda y permanencia en las aulas de los alumnos de educación básica.

Según el Subsecretario de Educación, Luis Manuel Aguayo Rendón, señaló que de una u otra manera, la entrega de becas a alumnos lectores "en un acto de celebración, de la lengua escrita y la lectura y sobre las relaciones entre el sujeto, el libro y la lectura, muchos han escrito, quizá uno el más acertado es Michelle de Certeau quien en el libro 'La invención de lo cotidiano' recuerda que muy lejos de ser escritores, fundadores de un lugar propio, herederos de labriegos de antaño pero sobre el suelo del lenguaje, cavadores de pozos y constructores de casas, los lectores, son viajeros".

Los lectores, según Aguayo Rendón "son nómadas que cazan furtivamente a través de los campos que no han escrito, son sujetos que roban los bienes escritos para disfrutarlos, así son los lectores.

Por eso, la escritura acumula, conserva, recibe el tiempo con el establecimiento de un lugar y también la escritura multiplica su producción con el expansionismo de la reproducción".

Expuso además que la lectura no está garantizada contra el deterioro del tiempo porque se olvida de sí misma y se le olvida. No conserva o conserva mal, su experiencia y cada uno de los lugares donde pasa, la lectura es repetición de un paraíso perdido.

El texto de Michelle de Certeau es una distinción fundamental, entre la huella escrita, la escritura, sea cual fuere, fijada, duradera, conservadora y la distinción la hace, con las lecturas, ésta siempre en el orden de lo efímero, de lo plural, de la invención, de lo furtivo.

De Certeau ayuda a formular dos ideas fundamentales en el campo de la escritura y la lectura, la primera es que la lectura, no está previamente inscrita en el texto, pensando sin distancia el sentido asignado a este texto por su autor, por su editor, por la crítica, por la tradición y por la escuela.

La segunda idea es que el texto no existe más que un lector o una lectora y estos dos existen precisamente para conseguirle su significado al texto, al libro, esto si Borges nos lo dijera se leería así: Un libro es más que una estructura verbal o más que una serie de estructuras verbales, es el diálogo que se entabla con su lector y la entonación que impone a su voz y las cambiantes y durables imágenes que deja en su memoria.

Ese diálogo es infinito, vuelve a decir Borges, porque la literatura no es agotable por la suficiente y simple razón de que un solo libro no lo es, el libro no es un ente incomunicado, es una relación y un ente de innumerables relaciones, una literatura difiere de otra, ulterior o anterior, difiere menos por el texto que por la manera de ser leída.

Lo que se celebra es la relación exitosa entre los alumnos de primaria y secundaria, con el texto, con la lectura y con esa huella indeleble que es la escritura.