Opinión / Columna
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Signo de los Tiempos
Humberto Salinas Castañeda
Atardecer
El Sol de Zacatecas
3 de noviembre de 2009
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Dan ganas a veces de detener el tiempo, como no dejando escapar los últimos rayos luminosos de la tarde para iluminar con su postrera luz, a todos los hogares de la tierra: a los solos, a los abatidos, a los excluidos, a los que caminan sin esperanza. A los privados de libertad, a los esclavos de hoy, a los que son tratados con injusticia, a los enfermos, a los desnudos, a los hambrientos.
Ese brillo naranja y plateado, reflejo de la eternidad, revienta en los pechos de la humanidad como un círculo de esperanza y de sueños, sabiendo que otro mundo es posible, que otra forma de existir es posible.
Y todo esto, sólo sucederá, dejándose abrazar por la inmensidad. Abriendo los ojos del corazón, orando en silencio. Respirando, con un único aliento.
Todo esto, con el regalo de otro atardecer. Para disfrutar el descanso, para iluminar la noche, para presentir un nuevo amanecer.
Cómo se agolpan los recuerdos cuando llega la noche. Hora de meditar y agradecer, cada atardecer.
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