Opinión / Columna
 
René Lara Ramos 
El Presupuesto, ¿Democracia o autoritarismo?
El Sol de Zacatecas
3 de noviembre de 2009

  Al final, ¿qué fue lo decisivo en la aparentemente difícil determinación del presupuesto de ingresos? Olvide, Usted, el cada día más necesario debate sobre si habrá o no voluntad, responsabilidad y concurrencia democráticas para discutir si entre todos y todas las fuerzas políticas iniciamos y cómo, cuándo, dónde y con qué, la marcha a ensayar encuentros y rutas hacia un nuevo curso de desarrollo o si, en definitiva, a los de cualquier forma representantes de los mexicanos, ese es un asunto al que super mayoritariamente no les importa abordar.

Los argumentos a esgrimir son lo de menos, por obvios, desde luego, y por ser tan baladí su sustento como la real dificultad de atreverse a poner cara seria en vez de continuar con el ensayo de las sonrisas que a muchos les dejó la elección de 2009 y que piensan les dure para 2010 y este año buscan perfeccionarla para mostrarla con naturalidad en 2012.

Las elecciones de antes, las de ahora y las de mañana, son una especie de mercado cuya articulación actual llevó a pocos, por su menor presencia e influencia, a denunciar las propuestas gandalla y decir: Eso, ¡No! Hay alternativas de menor costo social. Y en ello se sostuvieron, sin la consistencia de un bloque de piedra, para ¿ensayar o representar? el oponerse a la oficialidad.

Menguados ¿y divididos? les pesó la historia de riñas internas, de dilapidación política, así como la incomprensión del poder (hasta de SU poder) y el trato equívoco con el Poder. Si a eso llaman novedad, allá ellos. Después del gran impacto y presencia en 2006, más al margen de todo no podían estar, además de la debilidad numérica y de argumentos hasta fatuos. De todos modos, la toma se escenificó y fue ensayo a estudiar, y valorar.

Los regulares, también menguados, fueron y son arrasados por sus dos líderes: el formal y el de facto, a cual más con apetitos políticos desatados por convencer de que mientras sean gobierno pueden enmendar errores y merecer de nuevo su más dorado sueño: permanecer. Y hacerlo a pesar de las felonías cometidas o que cometen contra el Estado, la Ley, la Sociedad y contra la mayoría de los mexicanos con sus políticas.

Unas tan ilegales nacional e internacionalmente en lo humano, en lo social y en lo político que, de pronto, el golpe en Honduras parece de poca monta para la destrucción que se hace de la humanidad de la mayoría de los mexicanos, sin frenar el atropello, las vejaciones, los despidos, el acoso por hambre y la falta de recursos de todo tipo, todo, con tal de dar la impresión de fortaleza, de que el poder se tiene y se ejerce, cuando, de hecho, el gobierno de Calderón H., políticamente es de facto, al carecer México de las acotaciones, los límites y la temporalidad que imponen a los gobernantes los regímenes políticos parlamentarios que dan al traste con las pretensiones de absoluto y que aquí les permite el presidencialismo autoritario. ¿Por qué no marcaron límites los más numerosos ganadores y en dónde estaban las novedades, si es que las traían? ¿Quién puede afirmar que a través de este proceso, que sólo en apariencia cimbró y puso en vilo el Hogar Público, les interesara, no digamos innovar, sino siquiera deslindarse, sugerir, hacer ver que el nuevo PRI, no es el mismo vejestorio de antes? Y nada, la novedad no llegó. La novedad es que no hay novedad.

¿Qué PRI triunfó en las elecciones de 2009? El mismo.

El siempre atento con las cúpulas del Poder real. De nuevo, lo fáctico tradicional se impone sobre lo realmente necesario de cambiar o de tan siquiera debatir. En este momento, los representantes más numerosos son un gran poder fatuo por haberse puesto, una vez más, al servicio del presidencialismo autoritario.

Con la mira puesta en la continuidad, sienten que el poder les espera a la vuelta de la esquina y arribarán sin problema porque con sus facultades legislativas sonríen y agasajan a quienes son los amos o representantes del gran capital en México.

Los mismos que cooptan, desde hace años, la función de los ciudadanos electores con el accionar de sus empresas, las de medios, sobre todo. Por supuesto, todo eso hacen porque comparten el modelo. Las diferencias ideológicas, cuando las hay, no alcanzan al modelo, al contrario, sirven a su reproducción. De hecho, la intervención de los regulares y la de los más numerosos lo preservan de toda impugnación. Y lo mejoran al crear más y cada vez más costosos mecanismos de extracción financiera de recursos públicos, convertidos, al final, en riqueza privada.

O recursos privados, convertidos en recursos públicos pero con aprovechamiento privado, como sucederá con las AFORES. Pronto se verá si eso es o no, para los trabajadores mexicanos, una forma de desposesión. De quitarles sus recursos, vía la bursatilización de que serán objeto para aplicarlos a construir la infraestructura multi propuesta por Calderón H. Panistas y Priístas, o al revés, Priístas y Panistas comparten el modelo y esa cohabitación obliga al mutuo respaldo y tráfico político - legislativo de todo tipo, para preservarlo en contra de cualquier afán que pretenda modificar la verdadera estructura financiera a través de la cual opera el capital para obtener y asegurar un mayor beneficio privado, aun dentro de las crisis que el mismo modelo crea para rehacerse como el más moderno dispositivo político al servicio del capital.

Capital que no podría consolidarse ni funcionar sin la gestión pública de la pobreza. Gestionarla, NO RESOLVERLA. Justo aquí comienza la otra parte de la obra a representar en el Hogar Público. Definidos los ingresos, falta ahora definir el gasto. Definidos los esquilmos y la depredación, por un lado. E igual, definidos los privilegios y prebendas, por el otro.

Al quedar a salvo y asegurada la mayor integridad de las élites, la de sus riquezas y capitales, falta definir qué tipo de lesión a su integridad, a sus vidas y magros ingresos, pueden soportar las mayorías. Si al definir los ingresos, no se midieron en ofrecer atenciones al poder económico y al poder político, ahora viene el regateo que definirá una zona de riesgo desconocida por ser el campo concreto en que se hará posible resistir los impactos de la crisis a la inmensa mayoría de los mexicanos mediante la generación y el aprovechamiento de bienes públicos, cuya calidad y cantidad estarán más o menos acotadas, según los márgenes de libertad con los que se privilegió, en el Presupuesto de Ingresos, el ingreso de las élites.

En el egreso, no se trata de incrementar, sino, sobre todo, de recortar, de constreñir y los criterios para ello son tan banales y burdos, como el dicho de Calderón H.: Si no votan a favor de mi propuesta de Presupuesto, después no anden pidiendo el aumento de sus ingresos. Ingresos de los gobiernos estatales y municipales que serán el grueso de su gasto para 2010. Y no sólo eso, sino que el monto y el destino real del gasto federal, en su conjunto, el de los Gobiernos Estatales y Municipales, así como el de todas las instituciones federales que deben actuar para beneficio de todos los Estados, de todos los Municipios y de todos los mexicanos, ricos o pobres, sin excepción.

Todos requieren de bienes públicos como educación, salud, vialidad, seguridad, justicia, etc. Y de otros, ya definidos unos como derechos humanos, aunque sin disfrutarlos todos, como el agua, la cultura, etc. En la definición del Ingreso no influyeron tanto los votos de castigo de los ciudadanos como las componendas de los líderes político - partidarios y el resultado favoreció a una minoría acomodada. En la fase del gasto, nada garantiza que los votantes verán a sus votos convertirse en más y mejores bienes públicos y de buena calidad, porque primero está el recorte ordenado por Calderón H. ¿Con qué criterio se va a recortar o a ampliar? La sanción de Calderón H., ¿tendrá bases objetivas o ideológicas, del genio o del humor personal? La ciudadanía no puede seguir por más tiempo expuesta a un presidencialismo autoritario.
 
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