Opinión / Columna
 
Signo de los Tiempos  
Humberto Salinas Castañeda 
Tres tareas de la mujer
El Sol de Zacatecas
27 de octubre de 2009

  Pablo VI, en la clausura del Concilio Vaticano II, encumbraba hermosamente la misión y la tarea de la mujer. Se refería a tres de sus espléndidos quehaceres, que mantendrán una palpitante actualidad. "Ustedes tienen siempre como misión: la guarda del hogar; el amor a las fuentes de la vida; el sentido de la cuna".

Primero, "la guarda del hogar", porque alguien tendrá que velar especialmente por la casa, pendiente de sus necesidades, atenta a las dificultades que surjan, con una solución a punto en los momentos más inesperados.

Segundo, "el amor a las fuentes de la vida", ahora que quiere imponerse la "cultura de la muerte", para defender el esplendor de la existencia humana, para protegerla, para liberarla de los ataques más encarnizados.

Tercero, "el sentido de la cuna", o lo que es lo mismo, el abrazo y el beso, el cuidado y la ternura. El abrazo que circunda, abriendo nuestro espacio a los demás El cuidado amoroso de todos, principalmente de los más débiles.

Tres hermosas tareas que la mujer enciende como antorchas en medio de la noche para disipar tinieblas y alumbrar amaneceres.
 
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