Opinión / Columna
 
René Lara Ramos 
¿Recortes en educación?
El Sol de Zacatecas
27 de octubre de 2009

  En el embate de Calderón H. contra lo público, destaca la falta de respeto u obediencia a la Constitución, a la que, apresuradamente, juró respetar, en 2006. Lo hizo antes, lo hace ahora. Recuerde, por ejemplo, la inconstitucionalidad o el atentado a la Constitución que eran sus iniciativas del año anterior para privatizar la industria petrolera, patrimonio nacional. Hoy, de lo más reciente y a la vista, está su Decreto para la extinción de Luz y Fuerza del Centro, mediante el cual, más el uso también ilegal de la fuerza pública, dejó sin trabajo y sin fuente de trabajo a más de 40,000 trabajadores. Decisión que también dejó sin recursos económicos y asistenciales a sus familias. La razón para hacerlo es inconsistente jurídica, social, económica y culturalmente. Esto último, lo cultural, se hace plenamente manifiesto como autoritarismo, uno que golpea contra las pretensiones de resolver los problemas mediante el recurso a la democracia y al estado de derecho. En cambio, el estado de derecho fue y es manipulado para destruir la resistencia del SME mediante una agresiva campaña de medios con la que Calderón H. pretende cubrir los hechos y tergiversar la historia de lo que realmente sucede al SME y a LFC. Torcedura de la realidad que la confirma el autoritarismo que llevó al Ejecutivo a declarar reservada la información, cuyos registros y datos reprueban los fundamentos esgrimidos por Calderón H. para decretar la extinción. ¿Por qué no puede dar marcha atrás en su Decreto, marcado por esas características de mendacidad, falsedad y ocultamiento? Sencillo: por autoritarismo. Porque Calderón H. ejerce un presidencialismo frágil de legitimidad y con una creciente tendencia a ser cada vez más autoritario, sobre todo, si la realidad se resiste a ser como él quiere que sea. Es decir, ni más ni menos a como han sido autoritarios muchos gobernantes latinoamericanos, que gobernaron (o gobiernan, Micheletti,) por la fuerza, en nuestro caso, con la fuerza de los medios para invertir la realidad. No extrañe, Querido Lector, ver traducido el pago de esos favores, en renglones fiscales favorables a los medios de confusión, ¿posible con la concurrencia de la presencia más numerosa en el H. Congreso, la del PRI? Por supuesto, con la expectativa de ser bien vistos y mostrados, publicitados, por la anhelada videocracia que, en julio anterior, no culminó con el encumbramiento del PAN, sino con el del PRI, gracias a la reflexión ciudadana y a su voto de castigo.

¿Qué sigue, quién sigue, a qué instancia pública va a pegar ahora el presidencialismo autoritario? Por lo pronto, el mandamiento - amenaza de recortar es para todos y todas las instancias institucionales del país, y en el rubro que sea. Si esa decisión, recorta recursos para hacer rendir el presupuesto, mal andamos cuando en lugar de convertir en desarrollo los excedentes de los recursos extraordinarios procedentes del petróleo, los dilapidaron en gasto corriente. ¿Por qué no recortar en el estrato de la burocracia que creció de ese modo? Por lo pronto, la racionalidad no será la determinante del recorte, sino la instrucción y decisión central de Calderón H, su propio humor, racionalidad y dictado. No obstante, su Decreto da las claves para percibir a qué y a quiénes van a afectar sus próximas decisiones. Desde luego, uno quiere equivocarse y que los afectados cuenten (contemos) con recursos para resistir y enfrentar con éxito tan eventual, cuanto peligrosa decisión de recortar.

En este riesgoso escenario hay una voz que insiste en advertir: México atraviesa una crisis económica grave. A ella se suman las desigualdades históricas que se han hecho mayores los últimos años. Se requiere hacer un alto en la ruta por la que se ha conducido al país, para reflexionar sobre lo que ya no está funcionando y proponer los cambios y ajustes necesarios. Corregir el rumbo porque, más allá de la crisis, es evidente que el modelo de desarrollo seguido ya no resulta adecuado, ni en el terreno productivo ni en el social. Ni crecemos lo que se requiere, ni la gente vive mejor. Ni avanzamos lo que se requiere, ni saldamos las deudas del pasado.

Por ello y desde esa situación del país que minuciosamente describe José Narro Robles, Rector de la UNAM, indica categórico: se debe abrir el debate y no resignarnos ante la crisis, sino convencernos: hay que cambiar muchas de las políticas vigentes en virtud de que no resuelven los problemas nacionales, ni nos conducen a tener un mejor país. Él ve a México requerido de ofrecer más, muchas más oportunidades para los jóvenes, al fin de aprovechar la oportunidad que ofrece la transición demográfica. El Rector es contundente: Tenemos que lograr que en todas las instancias del poder nacional se comprenda que sin educación no hay futuro, y que esa comprensión se traduzca en decisiones y acciones específicas. Para él, la educación es fundamental para el desarrollo de México, pero más la educación superior como el piso sobre el cual debe cimentarse una nueva etapa de desarrollo nacional, sobre todo, en su inserción en la sociedad y en la economía del conocimiento.

El Rector de la UNAM advierte: sin la intención de alimentar el desaliento, no es con la negación de los problemas como éstos se van a resolver. Los datos oficiales muestran la necesidad y la urgencia de cambiar el rumbo nacional. Para atenuar los efectos de la crisis, las autoridades consideran que el presupuesto del próximo año incluirá, como no se hacía desde hace varios años, un porcentaje de déficit fiscal para contender con la baja de los ingresos de la Federación, ocasionada, en buena parte, por el decremento de la producción y de los precios del petróleo, así como por la disminución de la recaudación. Indica: ello parece adecuado en lo inmediato. Pero, ¿qué hay detrás de la coyuntura, cuál es el fondo de ésta situación?

En el fondo, el Rector de la UNAM ve causas estructurales que van más allá de condiciones transitorias, que no necesariamente tienen que ver con la crisis que nos llegó de fuera. ¿A qué se refiere? A la baja de competitividad de México, lugar 60 entre 134 países, aunque sea la economía once del mundo, por su tamaño. En el fondo ve el problema relacionado con la baja inversión en ciencia y tecnología, y la heterogeneidad de la calidad del sistema educativo. En desarrollo humano, México es el 52, de 177 naciones consideradas, por debajo de Argentina, Chile, Uruguay, Costa Rica o Cuba. Entre los municipios de México, esas diferencias son más extremas, al contar, por ejemplo, con 4 municipios por debajo del promedio de África subsahariana. Los indicadores de desigualdad y pobreza en México continúan siendo los más altos: La distancia entre el ingreso de la clase media y el sector más rico es mayor que la de cualquier otro país, en tanto que la distribución de los beneficios públicos es la menos progresiva de todas las naciones de la OCDE. En lo social, la situación en general ha empeorado por el aumento de la pobreza y por la mayor concentración del ingreso. En 2008, el ingreso corriente promedio trimestral de los hogares disminuyó 1.6% en términos reales, respecto de la encuesta anterior y afectó en distinto grado, según la ubicación en el decil. Con esta información, la conclusión es firme: los recortes en educación, alejan más del desarrollo. ¡NO! a los recortes en educación.
 
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