Opinión / Columna
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José Manuel Martín Ornelas
La liquidación de Luz y Fuerza del Centro
El Sol de Zacatecas
16 de octubre de 2009
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Con preocupación y asombro miles de mexicanos recibimos la noticia, el domingo 11 de octubre, de la liquidación de la paraestatal de Luz y Fuerza del Centro (LFC), emitida de manera sigilosa y cobarde por el gobierno de Felipe Calderón.
Durante la noche del día 10 fueron asaltadas por la policía y el ejército las instalaciones de la compañía de LFC y, poco después se publicó una edición extraordinaria del Diario Oficial de La Federación, en el que aparece el Decreto por el cual se extingue Luz y Fuerza del Centro.
Uno de los argumentos del gobierno del empleo es que requiere un alto subsidio la paraestatal para su operación; pero al respecto hay que señalar que los problemas financieros de LFC no son recientes, como pretende hacerlo parecer el ejecutivo, pues esta problemática viene de décadas atrás y es responsabilidad exclusiva del gobierno federal.
¿Qué acaso los trabajadores administran la paraestatal? ¿no es el gobierno quien nombra a la burocracia encargada de dirigir la empresa? ¿entonces porque son los trabajadores aglutinados en el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), según el gobierno de Calderón, los culpables del mal funcionamiento de la compañía?
Desde hace décadas, la compañía de Luz y Fuerza del Centro no genera electricidad, por lo que tiene que comprar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), misma que la suministra a un precio 5% por arriba de las tarifas que cobra la LFC a sus usuarios. Ello ha dañado seriamente las finanzas de la empresa.
Hay que señalar también que, las mayores pérdidas de LFC son las consideradas como "técnicas" (robo de flujo) hasta por 14 mil millones de pesos anuales, estas pérdidas son responsabilidad exclusiva de los encargados de la administración.
Los trabajadores del SME, no son responsables por la situación económica y financiera por lo que atraviesa la paraestatal. Es falsa la argumentación de que la ineficiencia de LFC sea consecuencia del contrato colectivo de trabajo.
El gobierno federal desde hacía semanas, utilizando los medios electrónicos de comunicación, había emprendido una campaña de desprestigió sobre el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), aprovechando la división de los trabajadores, que el mismo gobierno calderonista propicio, a propósito del cambio de una parte del comité ejecutivo del sindicato. Esto nos demuestra que el propósito principal era acabar con un sindicato, que a lo largo de su existencia se distinguió por ser una organización independiente, democrática y combativa y recientemente por su férrea oposición a la privatización de la energía eléctrica.
Luz y Fuerza del Centro llevó electricidad a más de 5.7 millones de clientes, lo que representa una población atendida superior a 20 millones de habitantes del Distrito Federal y los estados de México, Morelos, Hidalgo y Puebla.
La luz eléctrica se introdujo en México en 1880, y un año después la Compañía Mexicana de Gas y Luz Eléctrica se hizo cargo del alumbrado público residencial en la capital de la República, marcando el principio del alumbrado eléctrico en el país.
La demanda de luz eléctrica del país durante el régimen de Porfirio Díaz atrajo a empresas extranjeras, como The Mexican Ligth and Power, de origen canadiense, que se instalaron en la capital en 1898 y más tarde se extendieron hacia el centro del país. Muy pronto la industria nacional disfrutó de las ventajas de electrificar sus sistemas productivos, de modo que entre 1881 y 1910 había ya 199 empresas de luz ubicadas en Puebla, Hidalgo, Guanajuato, San Luis Potosí, Nuevo León, estado de México, Querétaro, Aguascalientes, Michoacán, Jalisco, Chiapas, Tabasco y Zacatecas.
De esta manera, la industria eléctrica se desarrolló localmente, pues cada ciudad tenía su propia empresa o compañía que brindaba el servicio. Al poco tiempo estas empresas se consolidaron como monopolios regionales, en su mayoría extranjeros, situación que permaneció hasta que comenzó el proceso de industrialización de la industria eléctrica, el 27 de septiembre de 1960, durante la administración del presidente Adolfo López, con el principio de que el suministro de energía eléctrica es un servicio público y no debía ser prestado por compañías extranjeras.
El 27 de septiembre de 1960, el secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, quien bajo su periodo de gestión México registró crecimientos anuales por arriba del 6 por ciento, tomó posesión de la Compañía de Luz y Fuerza Motriz (antes The Mexican Ligth and Power) e izó la bandera nacional en el edificio de la calzada Melchor Ocampo, colonia Anáhuac, que hasta el pasado sábado fue sede de LFC.
Posteriormente, en 1963 se cambio a la denominación social del organismo al de Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Más adelante, en 1974, se autorizó a la empresa a realizar los actos necesarios y procedentes para su disolución. Sin embargo, continuó, y el 9 de febrero de 1994, por decreto del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, se creó el organismo descentralizado Luz y Fuerza del Centro, con personalidad jurídica y patrimonio propio.
Jmm_ornelas1@yahoo.com.mx
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