Opinión / Columna
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Víctor Armas Zagoya
La crisis que viene
El Sol de Zacatecas
13 de octubre de 2009
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Amables lectores, esta semana hemos sido testigos del surgimiento de un episodio más de confrontación entre el Gobierno de la República y los sindicatos, en este caso con el Sindicato Mexicano de Electricistas encabezado por Martín Esparza Flores.
El conflicto se origina a partir de la decisión del Gobierno Federal de desaparecer la Compañía de Luz y Fuerza del Centro por la inviabilidad financiera para continuar operando, justificación válida para no seguir erogando recursos para sostener una empresa quebrada, pero que en tiempos de crisis resulta una medida poco inteligente el que exista la posibilidad de que 44,000 trabajadores activos y 20,000 jubilados de la desaparecida Compañía queden sin trabajo y por ende sus familias sin el sustento para mantenerse.
Llama la atención la falta de sensibilidad mostrada por parte del Secretario del Trabajo que una vez más, le abre un frente de batalla al Presidente Calderón, resulta increíble que, a propósito de la crisis económica, la grave crisis de inseguridad, el latente rebrote del virus de la influenza y de la negativa de las Cámaras del Congreso de la Unión a respaldar la propuesta de paquete económico, todavía Javier Lozano promueva y desarrolle un nuevo conflicto laboral de dimensión nacional y que su justificación se resuma en la frase trillada que a los trabajadores se les liquidara conforme a la ley y un poco más.
Menudo esfuerzo el del Secretario del trabajo al anunciar la disponibilidad de 20 mil millones para finiquitar el contrato colectivo de trabajo y atender la liquidación y por ende el envío de facto al desempleo a los trabajadores electricistas, asombra la facilidad con la que el Secretario encargado de promover y cuidar los empleos en México promueve la perdida de los mismos, "la iglesia en manos de Lutero" diría mi abuelo.
Insisto, la ausencia de factibilidad y eficiencia de la empresa es una justificación válida para cuidar los recursos públicos para que estos no sigan sosteniendo un barril sin fondo, pero debió haberse construido una medida sensible y sensata para cuidar la planta laboral de la empresa, y que por supuesto no derivara la medida en un conflicto laboral, que pasará esta semana a ser un conflicto político y en los próximos meses, a partir de la liquidación de los trabajadores, en un conflicto social.
La falta de oficio político, de sensibilidad y de diálogo respetuoso para encontrar acuerdos con el Sindicato de Electricistas por parte de la Secretaria del Trabajo detono una numerosa movilización de organizaciones sociales y políticas que respaldaron la causa de los agremiados del Sindicato y que derivo en un encuentro en Los Pinos, infructuoso por cierto, entre Martín Esparza y Luis Felipe Bravo Mena.
El domingo pasado amanecimos con la noticia de la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro mandatada por Decreto Presidencial, y por supuesto como sello de la casa, la medida fue acompañada por 5 mil efectivos de la Policía Federal que resguardan las instalaciones de la Compañía, ante la eventual posibilidad de que los "peligrosos" trabajadores pretendan ingresar a su anterior centro de trabajo. Por supuesto que la lucha contra el crimen puede esperar, resulta prioridad para la autoridad federal resguardar la Compañía antes que a la ciudadanía, insisto sello de la casa.
Existía la posibilidad de que Gobernación mediara en el conflicto y que los nubarrones que anunciaban la crisis se alejarían de la atmosfera política nacional, no fue así, Gómez Mont se sumo a la estrategia de Lozano y juntos enfrentan el reto de ganarle en las vencidas al Sindicato de Electricistas.
Una vez más dejan solo al Presidente, quien sin duda tendrá que asumir el costo político y la crítica social. Ojala impere el dialogo para dirimir el conflicto, ojala prevalezca el alto sentido de conservar el trabajo para las familias, ojala no se convierta este conflicto en una nueva crisis para el País.