Opinión / Columna
 
René Lara Ramos 
Obediencia al neoliberalismo, ¿O terrorismo financiero?
El Sol de Zacatecas
13 de octubre de 2009

  "Para salir adelante y transformar a México en el país justo y próspero que queremos tenemos que cambiar y cambiar a fondo, corregir de raíz los graves problemas que tenemos por muy costosas y difíciles que sean las decisiones que permitan resolverlos, con tal de que nuestros hijos puedan tener, el día de mañana, un México mejor." ¿Verdad o demagogia? Si esto es verdad, o una parte de ello, también es real la dilapidación de los recursos generados por la abundancia y los altos precios alcanzados por el petróleo en el pasado reciente. No obstante, sin visión, ¿ni control efectivo? los gobiernos panistas dilapidaron un buen monto de ellos, sobre todo, en gasto corriente y en rubros hasta hoy ocultados o desconocidos, sin generar, ni el ahorro, ni el gasto productivo, ni social, ni el empleo que significaran una fortaleza para México al momento de irrumpir la crisis. Tal vez por esa incuria, negligencia o abuso, se trató primero de hacer creer que la crisis, no era tal. Ni tampoco que era grave. Hasta que, fallido el cuento del tesorito, con la Toma de la Tribuna en San Lázaro se inició a develar ante el público la maniobra para ocultar la crisis mediante la privatización trasnacional de la industria petrolera que Calderón H. deseaba consumar mediante el consabido madruguete legislativo.

En 2009, la prueba de que el gobierno de Calderón H. fallaba, la dieron los millones de ciudadanos que acudieron a las urnas a castigar con su voto las glorias bélicas que narraban los medios y vendían como responsabilidad del gobierno panista. La aparatosa y aplastante campaña fue un éxito técnico, las grandes televisoras, grupos radiofónicos y prensa, no necesitaron un Homero para cantar las glorias fantasiosas que la realidad cotidiana desmentía y cuyas desgracias despertaron las esperanzas de un electorado que, insisto, castigó, a Calderón H., a su gobierno y su actividad, a la que los electores no vieron como si fuera un beneficio que les favorecía. En ese momento decisivo, el voto mayoritario contra candidatos del PAN, fue una expresión y una condensación de un juicio de realidad que remontó la demagogia mediática como forma usual y masiva de manipular a la situación real del país y a la condición nada buena, a la que ha sido reducida la mayoría de la gente por la inopinada gestión de los sucesivos gobiernos, tanto el actual como los ya no tan recientes. Gestión que, además, debe ser pública y, en cambio, está más orientada a favorecer y resguardar los intereses del gran capital nacional o trasnacional que a paliar los problemas de la gente, hoy agravados por una crisis todavía negada en lo interno por un discurso que la disfraza de internacional, cuando, de hecho, es mundial y son desiguales sus efectos. A la vez, es tan nacional como ineficiente ha sido la promoción de empleo y el cuidado de la planta productiva, y finalmente nula la generación de fuentes de trabajo, capaces de alterar el curso de desarrollo por los rubros inéditos y productivos que, en ese sentido, se pudieran impulsar y abrir.

Todo lo contrario, a la persistencia en orientar la gestión gubernamental por el carril del modelo neoliberal, Calderón H. la llama tener que cambiar y cambiar de fondo. ¿Cómo se convierte esa obediencia doctrinaria en algo creíble o en verdad? Con el viejo estilo de la demagogia mediática que reventó en julio anterior y confrontada con los éxitos obtenidos por nuestros vecinos de Sudamérica, mientras el mundo está en plena crisis. Examine Usted cuando menos el caso de Brasil, el de Venezuela, el de Argentina y el de Bolivia, que irrumpen con recursos económicos, políticos e institucionales, en la búsqueda de nuevos cursos de desarrollo, distintos o contrarios al sólo curso neoliberal, cuyas premisas para la acción ya no son ninguna novedad entre nosotros, sino un vejestorio en manos y mentes de gobernantes, jóvenes sólo en apariencia, pero con el ánimo envejecido, al que no pueden ocultar ni sus palabras ni sus actos ni el maquillaje que les ponen para filmar sus spots, luego repetidos hasta la náusea. A propósito de 2009, una lección no deseada, ni aprendida por Calderón H., cabe preguntar: ¿qué satura más a la gente: sus desgracias reales e inmediatas o las fantasías de los spots que desaparecen, si cambias de canal o apagas la TV? La lección de 2009 mostró a todos que la imaginación, las esperanzas, el ego, así como las desgracias, aparecen, cuando el ciudadano está en las urnas, influyen, deciden.

Si como afirma Calderón H., para aducir legalidad a su Decreto de extinción de CLFC: la ley establece la extinción de las empresas y organismos descentralizados cuando su funcionamiento no resulte ya conveniente, desde el punto de vista de la economía nacional o del interés público. Pari Pasu, Señores Legisladores, Diputados y Senadores, Ciudadan@s de todos los partidos políticos, ¿hasta cuándo se va a convocar, a abrir y a dar el debate para discutir las mejores formas de relevo del presidencialismo autoritario que hoy aplasta a los mexicanos como régimen inamovible a pesar de que su funcionamiento en los últimos 3 años ya no resulta conveniente para el país, ni desde el punto de vista de la economía nacional ni desde el interés público. En otras palabras, ¿hasta cuándo se va a convocar para debatir, para legislar y para hacer el mandato ciudadano en las urnas, jurídicamente capaz de sancionar con la remoción, a un gobierno que no ofrezca los resultados propuestos y esperados, para que siquiera a medio período se pueda corregir o experimentar la diferencia con el arribo de los relevos y los contrapesos que arrojen los votos emitidos mediante la modalidad a crear ex profeso para ello? Ah, porque hoy es tan ilimitado el actual margen de maniobra del presidencialismo, lo mismo da si genera resultados positivos en pos de lo definido a lograr por todos o si sólo genera desgracia tras desgracia y así seguirá el gobierno de un partido político por 3 y luego 6 años o más, si la inversión de dinero publico en la industria mediática, en ausencia de formas de democracia directa, le permite sostenerse al frente del gobierno a pesar de la derrota en las urnas, en la elección intermedia. ¿En dónde están, además, las reglas para evitar que se sepulte su actuar y no se informe de él durante años? ¿Cómo se va a hacer para que no prescriban los ilícitos, si los hubo y se castiguen? Está reciente el 2 de Octubre, ¿hubo alguna sanción en contra de Díaz Ordaz o de Luis Echeverría? No sanción simbólica, ni sólo moral. No. Además, al final y al principio, ¿quién y qué instancia crear para sancionar a los sancionadores, cuando hay exceso o duda en la rectitud de su actuar como el del TEPJF en 2006 o en 2009?

Ante el golpe asestado al SME por Calderón H. y salvo las genuinas realidades a subsanar para mejorar el servicio de la CLFC, la forma de orientar la actuación del Gobierno Federal pone a las universidades públicas en alto riesgo por su autonomía y por sus márgenes de libertad para organizarse de acuerdo a las responsabilidades establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el Decreto de Ley que las crea y en la Ley Orgánica que elaboran para operar y que el Poder Legislativo Estatal, modifica o sanciona a nombre de los zacatecanos. ¿Hoy es un riesgo apegarse a su responsabilidad, a su legalidad y esforzarse en impartir educación pública, gratuita y de buena calidad, dentro de las posibilidades impuestas por sus carencias financieras? ¿Educación en libertad o terror?




 
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