Opinión / Columna
 
Efraín Esparza Montalvo 
El efecto levadura
El Sol de Zacatecas
10 de octubre de 2009

  ¡Quítese la máscara señor diputado Huizar!

¿Verdad que duele ya no "administrar" los recursos del pueblo? Por eso su pataleo.

Todavía recuerdo aquél histórico 1982 cuando el asiduo secretario de Hacienda y Crédito Público en la presidencia de Miguel de la Madrid, Jesús Silva Herzog, tuvo la puntada de lanzar al juego de la sucesión presidencial a su compañero de gabinete, Alfredo del Mazo, entonces secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal, muy a contracorriente de las formas y costumbres priístas.

El primero, hombre de todas las confianzas del presidente de la Madrid, seguramente con la venia de éste -o tal vez en contra de ella-, se paseó por el mundo anunciando que el sucesor sería el mexiquense del Mazo, y que nada había que hacer pues todo estaba ya cantado. Muy adelantados los señores.

Los dos secretarios de estado se confabularon, tejieron bien su estrategia y se vendieron durante casi cuatro años como los únicos que decidirían el futuro presidencial, y por consecuencia el del país. Pasó la euforia y se llegó la hora de la decisión; el presidente de la Madrid tenía que cobrarse la afrenta y salvar su desastrosa administración, y para ello recurrió al ilusionismo, sacó de la chistera a su secretario de programación y presupuesto, el diablo Carlos Salinas de Gortari, y lo lanzó al relevo presidencial. El resto de la historia usted ya lo conoce.

Fue una jugada magistral de Miguel de la Madrid que dejó a Alfredo del Mazo como al perro de las dos tortas, cuando éste, de la mano de Silva Herzog, se sentía ya "el señor presidente".

Pues bien, 27 años después la historia parece reeditarse. Para nadie es desconocido que el relamido gobernante mexiquense, Enrique Peña Nieto, se pasea por todo el país anunciando su candidatura y seguro triunfo en las elecciones del 2012, amparado en la poderosa maquinaria mediática que lo ensalza todos los días, a pesar de su desastrosa gestión como gobernador del estado más rentable políticamente del país.

De lo que se trata, parecen decirnos los promotores de la candidatura Peña Nieto, es de ser bonito, de peinarse de manguito chupado y hasta de parecer modosito a los demás; mientras que no tenga que debatir asuntos de estado porque en ese renglón está frito, el gobernante es torpe y banal.

Por eso no debe sentirse tan seguro Peña Nieto, se le puede aparecer el chamuco y aguarle la fiesta como le sucedió a su padrino Alfredo del Mazo.

Pero también en Zacatecas ocurren semejantes historietas. El efecto levadura que algunos sectores le han inyectado al joven diputado local Miguel Alonso Reyes, los tiene eufóricos y desorbitadamente seguros de ganar la gubernatura en el año 2010. El Peña Nieto zacatecano -con su respectivo padrino, claro está-, aprovecha toda ocasión social para promocionar su figura, para venderse como el mejor prospecto a la gubernatura y hasta para erigirse como el "salvador" que Zacatecas necesita.

A Miguel Alonso le han aplicado tanto royal en su proceso de cocción que dejó de ser el muchacho amable que conocí años atrás, el joven inteligente que escuchaba con atención las quejas y súplicas de los ciudadanos, y la figura en que miles de zacatecanos sembraron su esperanza de un mejor porvenir. Miguel se ha inflado a tal grado que comienza a resultar desagradable para los demás; le pongo un ejemplo: el jueves pasado, con motivo de la glosa del informe, un cercanísimo a él, también diputado y asiduo promotor de su figura, me confió que el joven ex alcalde "se pasa de la raya", pues les ha dicho que será candidato al costo que sea, que venderá su alma al diablo si es preciso para jugar por la gubernatura, y que hasta desconocerá el apoyo de muchas figuras políticas en su paso por el Partido de la Revolución Democrática.

Claro, no se puede esperar menos de alguien que primero fue priista, luego perredista-monrealista, después "independiente" y hoy otra vez priista. Se ha cambiado de partido como quien se cambia de calzones.

El efecto levadura que padece Miguel Alonso le comienza a generar problemas, le puede frustrar sus aspiraciones y lo que es peor, volverle el apoyo ciudadano que alguna vez tuvo y que para esto resulta crucial.

Como a don Alfredo del Mazo, a Miguel Alonso se le puede aparecer el chamuco; le puede ocurrir que le digan que no, que será otro el candidato y que su calentura sirvió solo para que en su proceso de cocción, con su respectiva dosis de levadura, se inflara al punto del reviento para luego soportar la caída. En política, como en la vida misma, nada está escrito.

Por eso creo que no debe cantar victoria. Cierto es que está en su papel de sentirse el "elegido" y el más seguro de los aspirantes, lo que de ninguna manera es garantía de triunfo, antes bien lo convierte en vulnerable y blanco perfecto para los diablillos, esos que más temprano que tarde se le pueden aparecer.

Faltan nueve meses para que los zacatecanos elijamos a quien sucederá a Amalia García en la gubernatura, y ya se tejen historias como la del 82. Todo puede suceder, hasta que más de uno se caiga de su nube, o que quien ni se lo esperaba resulte el ganador de la contienda, dejando a los bonitos, modositos y bien peinados a merced del diablo, inflados por la levadura que les aplicaron, y calientes por la cocción.

escast73@hotmail.com

* El autor es analista. Vicepresidente de Radio

de La Red de Radiodifusoras y Televisoras

Educativas y Culturales de México, A. C..




 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas