Opinión / Columna
 
Socorro Martínez Ortiz 
Intelecto: Maestro-Alumno
El Sol de Zacatecas
9 de octubre de 2009

  "...Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: Has de enderezarte a ti mismo." (Buda. 563 AC- 486 AC. Fundador del Budismo)

En lo particular, me gustan las frases de quienes han dejado para la humanidad sabios consejos. La que anoto es una de ellas. De tiempos recientes llama la atención la del Ingeniero Heberto Castillo Martínez: "...LA IRRESPONSABILIDAD Y LA IGNORANCIA, NUNCA SERAN CONSIGNAS REVOLUCIONARIAS. AUNQUE LAS APOYEN LAS MASAS..."

Todas las personas que en su conjunto, se encuentran establecidas en un determinado territorio bajo un poder de dominación constituyen el Estado. Sus habitantes por lo general, se desempeñan en los diferentes ámbitos: social, político y económico. Encontramos por eso una diversidad de profesiones, artes y oficios que permiten, a muchos, hacer de ellas su ocupación habitual. De las primeras: médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, maestros, químicos, farmacobiólogos, nutriólogos, enfermeros, astrónomos, astrólogos, investigadores, científicos... De los segundos: cineastas, escultores, cantantes, actores, pintores... De los terceros: comerciantes, albañiles, jardineros, conductores, tapiceros, modistas, electricistas... Cada una cumple una función específica dentro de la sociedad, y tiene como objetivo primordial brindar un servicio a los seres humanos.

De las mencionadas, deseo referirme a la profesión de maestro. Sería bueno comenzar por preguntarnos ¿qué es un maestro? De las varias definiciones que se encuentran en el Diccionario Océano Uno, tomaremos la que indica "el que tiene un grado mayor conferido por la Universidad". Encontramos también, "que es maestro el que imparte los primeros conocimientos". Se pueden agregar más cualidades, por ejemplo que "el buen maestro, no es el que más sabe, sino el que mejor enseña". En fin...

Ciertamente, en las instituciones en que se imparten todos los niveles educativos, y en las de las diferentes áreas del conocimiento, que menciona la fracción XXV del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, al referirse a la facultad que tiene el Congreso de la Unión para legislar en esta materia, se requiere necesariamente del maestro. Así, desde el preescolar hasta el pos grado, pasando por los centros de investigación etc., según se lee en la disposición constitucional que se cita, considero que debe estar presente la figura del maestro porque es indiscutiblemente, nada menos que el guía en el proceso enseñanza-aprendizaje; es el que con sus conocimientos, su inteligencia y su preparación debe tener la capacidad de transformar la conducta de sus alumnos. En tal proceso, el binomio maestro-alumno, es imprescindible. No es explicable la existencia del maestro sin alumnos o de éstos sin aquel.

Pues bien. En el kinder (nivel de enseñanza pre escolar), el niño será orientado por la educadora quien le transmitirá sus conocimientos para modificar su conducta; ocurre igual en primaria (nivel de enseñanza básico), secundaria (nivel de enseñanza medio básico), y preparatoria (nivel de enseñanza medio superior), pues aún y cuando el alumno ya tiene intereses diferentes, el maestro no lo debe abandonar por la simple y sencilla razón, de que el conocimiento es inagotable.

¿Qué sucede en el nivel de enseñanza superior (profesional)? Encontramos por lo general profesionistas que dan clases. No todos son maestros, hay por eso en algunos casos deficiencias. Sin embargo, encontramos también excelentes profesionistas, actualizados, que ejercen, además de su profesión, la docencia. Su experiencia, conocimiento y el dominio de aquella, les permiten enriquecer ampliamente el contenido de su cátedra. Entonces los alumnos se acercan a él, pidiendo sugerencias, pidiendo asesoría, pues de inmediato, se dan cuenta que sabe enseñar, y por eso la conducta de ellos comienza a modificarse, desde el momento en que se interesan por la materia. Personas así, enaltecen a las instituciones.

Se presenta también el caso contrario, pues pueden existir profesionistas de un nivel pobre, sin experiencia, que no ejercen su profesión, desactualizados... que dan clases... y en éstas, se ven reflejadas sus deficiencias. Nada o realmente muy poco pueden ofrecer tanto al alumno como a las instituciones. No son pocos los casos, en que le causan perjuicio. ¿Por qué? Son muchas las razones. Cito una:

Ya en ese nivel o de pos grado, se requiere que el maestro tenga los conocimientos y la preparación suficientes, para garantizar que la orientación del alumno o de la persona a quien brinda asesoría, es la más adecuada posible, pues de esto dependerá la seriedad de los trabajos de investigación y tesis entre otros, que bajo su responsabilidad debe dirigir.

Bajo estas circunstancias vemos entonces, que la educación en México presenta deficiencias graves, incluida por supuesto la del nivel superior. Es un problema difícil de superar, desde mi particular punto de vista, se requieren reformas en los planes educativos que permitan una mejor preparación de quien será guía en el proceso enseñanza-aprendizaje, pues si atendemos a los resultados de investigaciones que por estas semanas se han publicado, los escolares no saben leer ni escribir, y fueron reprobados en matemáticas. 2 ejemplos:

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 5 de diciembre de 2007, publicó datos sobre la situación de México en materia educativa. Dio a conocer (como en otra colaboración aquí lo mencioné), el porcentaje sobre el rendimiento escolar: se practicó examen a 37,706 jóvenes de 15 años, estudiantes de instituciones tanto públicas como privadas. De ellos, el 77.8% cursaban el bachillerato. Estos fueron los resultados: 50% obtuvo calificación de cero y uno de habilidades científicas, matemáticas y de lectura. ("El Sol de Zacatecas", miércoles 5 de diciembre 2007. Página 5E). Posteriormente, la misma Organización reprobó al 64% de los maestros mexicanos. Según el primer Estudio Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje (TALIS, en inglés), realizado en 23 países todos miembros de la OCDE, la mitad de los maestros mexicanos admitió no tomar cursos de actualización debido a la falta de tiempo. ("El Sol de Zacatecas", miércoles 17 de junio 2009. Página 1E)

Independientemente de estas cifras que colocan a México en un pobre lugar tratándose de materia educativa, no debe justificarse nunca, que los profesionistas que imparten clases en las instituciones de enseñanza superior sean éstas públicas o privadas, carezcan de los conocimientos más elementales exigibles a estudiantes de primaria o secundaria, por ejemplo.
 
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