Opinión / Columna
 
Efraín Esparza Montalvo 
Ayer ineptitud, hoy valemadrismo y ¿mañana?
El Sol de Zacatecas
3 de octubre de 2009

  A mi hermano Juan José, el ínclito nuevo abogado de la familia.

Por fin mis ahorros son suficientes.

Se me ocurre que alcanzan para comprarle un boleto de viaje al espacio en la próxima misión del Discovery, al diputado local José María González Nava.

Es solo una propuesta que espero me acepte, como aceptó creerse aquello de que en el Foro de Estrategias contra el Cambio Climático el gobierno erogó más de 3,300 euros por minuto para pagar a Al Gore.

Buen viaje distinguidísimo señor diputado, a ver si en su estancia en el espacio se le llena un poco de oxígeno el cerebro -creyéndose igualmente que allá existe en abundancia (el oxígeno)- , y regresa a tierra más lúcido, lo suficiente como para dejar de hacer el ridículo.

El 25 de julio pasados escribí en este mismo espacio que el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de armas, así como la piratería, en nuestro país, representaban para el crimen organizado ganancias superiores a los 30 mil millones de dólares anuales, y que dichas actividades habían encontrado aquí su mejor caldo de cultivo;. También que la floreciente industria del secuestro lo es gracias a la corrupción de jueces y otras autoridades que no miran más allá de sus bolsillos que se llenan con dinero manchado de sangre de las víctimas.

Pues bien, en tres actos distintos celebrados el pasado miércoles en la capital del país, y en Bruselas, Bélgica, se confirmaron esos datos que por lo demás no sorprenden a no ser porque se les puso nuevo nombre y se dijo que son producto del valemadrismo.

El mote, que por sí solo se explica, sustituye al de ineptitud que en meses recientes endilgó el empresario Alejandro Martí a las autoridades responsables de prevenir el secuestro, a quienes por cierto emplazó a dimitir si no podían.

Pero también sustituye al de corrupción, al de ineficacia, al de indolencia, al de podredumbre, y a muchos más que enmarcan el desastroso actuar de nuestras autoridades.

En el foro "Víctimas del secuestro, es hora de escuchar", el también empresario Nelson Vargas Basáñez denunció que las autoridades federales tenían información respecto de la ubicación de los integrantes de la banda Los Rojos, que plagió y asesinó a su hija Silvia, pero que su "valemadrismo" derivó en la tragedia que todos conocemos. Y no es nada nuevo, a diario conocemos de casos en que ciudadanos comunes, empresarios, deportistas, servidores públicos, niños y hasta religiosos, son levantados a cambio de sumas millonarias de dinero que fortalecen esa industria, ante la mirada extraviada de las autoridades.

Solo como dato diré que el 5% de la población en México ha sido víctima del secuestro, y que el 70% vive temerosa de padecer esa acción delictiva; lo que se traduce necesariamente en la descomposición del tejido social.

Pero aún más, el mismo miércoles en Bruselas, la capital Belga, a través de la comisaria de Relaciones Exteriores Benita Ferrero-Waldner, la Unión Europea reveló que el narco, la trata de personas y el tráfico de armas en México representan una seria amenaza para la gobernabilidad y los derechos humanos; y que el asesinato de periodistas y la violencia en todas sus formas situaron muy pronto a nuestro país en la cúspide mundial de esos rubros. Nada de que enorgullecernos, evidentemente.

Pero no se trata solo de reconocer que tenemos un problema grave (como lo hizo el Presidente Felipe Calderón en uno de los actos a que me referí líneas arriba, al aceptar que el secuestro se fortalece por la corrupción de jueces), debemos emprender acciones que limiten la capacidad corruptora de la mafia y su crecimiento exacerbado en todos los rincones del país, y por supuesto castigar con penas más severas a quienes mediante el cobijo de la Ley delinquen para ellos y para sus corruptores.

Perseguir el delito no debe ser una concesión graciosa del estado mexicano, es una obligación consagrada en la Constitución que debe garantizarnos paz social y estabilidad económica.

El hecho de que las víctimas se atrevan a mofarse de las autoridades imponiéndoles motes que califican su accionar, no es sino reflejo de la impotencia y la rabia que les envuelve, no solo por no haberse beneficiado del constitucional derecho a la seguridad, sino por sentirse vulnerables ante los largos brazos de la delincuencia y el agotado, paradójicamente, modelo de justicia.

Decir que ayer se llamó ineptitud y hoy valemadrismo, ilustra muy bien el fastidio ciudadano y el grado de rechazo que todas y que todos sentimos hacia las autoridades. Vivimos en una sociedad ciertamente solidaria y muy tradicionalista y hasta conservadora, pero no basta, hay que sumar voluntades para vencer al crimen organizado y retornar la paz comunal que tanto añoramos.

No confundamos por favor ese conservadurismo con miedo, con retracción; más bien hagamos de él nuestra mejor arma para enfrentar el problema que nos aqueja, antes de que otras víctimas aparezcan en la escena y les dé por nombrar ya no como valemadrismo el actuar de las autoridades, sino como mierda, que es el que le sigue mañana; al tiempo.

De salida. Este día, el dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática, Gerardo Romo Fonseca, celebra con tremendo comelitón sus 46 años de vida. La cita es en Bonito Pueblo, en Guadalupe, a las 14:30 horas. Ayer alguien me preguntó que si fui convidado. Sí, le respondí, fui invitado pero por accidente, alguien del equipo del dirigente, muy torpemente, me envió una invitación a mi correo electrónico.

Digo que muy torpemente porque seguro estoy que el señor Romo no me quiere ver ni en pintura.

Como quiera muchas felicidades a quien considero fue un buen compañero (hubiera querido decir que un buen amigo) pero en esto de la política no hay amigos, y si no, repase la historia de Clara Brugada, quien perdió muchas amistades a cambio de un trozo de poder.

* El autor es analista. Vicepresidente de Radio de La Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, A. C..

escast73@hotmail.com




 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas