Opinión / Columna
 
José Guadalupe Soto Landeros  
Pese a la guerra antinarco, sube la adicción a las drogas
El Sol de Zacatecas
29 de septiembre de 2009

  Las cifras ya nos resultan escandalosas y preocupantes, pero a pesar de los esfuerzos realizados por los gobiernos Federal, Estatal y Municipal, en todo el país y, por supuesto, en Zacatecas y en Fresnillo, la adicción a las drogas es un problema que nadie detiene y que cada día agobia a un mayor número de mexicanos.

Nomás para darnos una idea de las acciones gubernamentales, en 36 meses de Gobierno del Presidente Felipe Calderón Hinojosa se han incautado más de 79 toneladas de cocaína y más de 4 mil 400 toneladas de mariguana pero, sin embargo, el consumo de estupefacientes también creció en un 51 por ciento en los últimos seis años.

Lamentablemente en el caso de Zacatecas las autoridades nunca han podido cuantificar, de manera precisa, ni cantidades de droga decomisada ni mucho menos los porcentajes del incremento en el consumo de drogas, pero es fácil advertir, sobre todo en municipios como Fresnillo, que este flagelo sigue azotando a una gran porción de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, porque no existen, ni se ve que existirán en el cercano plazo, las condiciones que nos permitan pronosticar un descenso en esos consumos.

Es muy fácil asegurar lo anterior porque ya ha sido muy recurrente el conocimiento sobre la necesidad de políticas públicas de prevención, que deben sumarse a las acciones firmes que las corporaciones policiacas y el ejército realizan para controlar la distribución y el consumo de los enervantes.

Hoy me referiré a la investigadora Ana Laura Magaloni, especialista en políticas del control del crimen, quien es reiterativa al señalar que al tema de la prevención, en el consumo de drogas, le ha faltado mucha atención de todas las autoridades. Es más, afirma, que el tema de las políticas preventivas es uno de los más descuidados de toda la estrategia antinarco, ya que aunque en los discursos se dicen cosas muy bonitas, la realidad es que no existen programas preventivos que hagan sentir a la adolescencia que hay una estrategia informativa contra las drogas.

En otras entregas he señalado sobre este tema que los esfuerzos educativos siempre son de largo plazo y que no se puede pensar en programas de prevención para un trienio o para un sexenio, sino que se deben establecer programas con objetivos definitivos que deban asumirse como formas o estilo de una nueva vida. Hay que focalizar los esfuerzos de prevención en los niños con una proyección de 15 años , de tal manera que el niño que ahora tiene cinco años esté totalmente protegido con tras las drogas cuando llegue a los 20.

Según especialistas de todos los niveles como Juan Ramón de la Fuente, del Instituto Nacional de psiquiatría y David Ordaz, del Instituto Nacional de Ciencias Penales, el Gobierno Federal ataca solo los efectos de narcotráfico y no sus causas, lo que genera que su lucha contra el crimen resulte insuficiente.

Por eso, efectivamente, con mucha frecuencia vemos en los noticieros de la televisión las incautaciones de enormes cantidades de droga o la detención de sicarios de distintos cárteles, acompañadas de declaraciones oficiales magnificando la importancia de esos golpes; sin embargo, pocas veces el ciudadano conoce realmente qué porcentaje de ese decomiso corresponde a la gran cantidad de droga que se comercializa o pasa por nuestro país.

La prueba contundente de que las acciones emprendidas por los tres niveles de Gobierno, podrán ser significativas en cuanto a la cantidad de droga decomisada y al número de narcotraficantes detenidos, pero que son insuficientes, podemos entenderla si en contraparte conocemos que en los tres años de este Gobierno Federal ya se han registrado casi 15 mil muertos por acciones de narcotráfico y que no hay Estado de la República donde la paz y la tranquilidad no hayan sido pisoteadas.

En nuestro municipio, por no poner como ejemplo la totalidad del estado, durante el Gobierno de Amalia García supimos a que saben los secuestros, los levantones, las extorsiones, el reventón de casas de seguridad, el patrullaje de soldados por las calles citadinas, cómo truenan y retumban las granadas y que se siente ser despertado por el tableteo de las ametralladoras. Fresnillo definitivamente no es igual ahora que hace cinco años, pero quizá no encontremos razones importantes o de peso para señalar a un solo culpable.

Lo que sí es cierto y en eso debemos insistir, es que las autoridades ya saben bien de que tamaño es el problema y también conocen que es necesario destinar más recursos para programas preventivos que fomenten el deporte, las artesanías, la cultura y otras manifestaciones de la vida productiva que pudieran entreteter sanamente a nuestros jóvenes.

Hoy les hacemos hincapié en esa necesidad. Si en cambio deciden destinar el dinero del erario público a programas electoreros y, lo que es más grave, a las próximas campañas políticas, desde ahora deben saber los ciudadanos zacatecanos donde están y quiénes son los responsables de que nuestros jóvenes y nuestros niños no tengan ningún futuro cierto.
 
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