México
"No necesito reconocimiento... mi obra pesa mucho: Sebastián
De los tiempos difíciles saqué savia para mi triunfo: Sebastián. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
7 de septiembre de 2008

Miguel Reyes Razo

Orgulloso -¿jactancioso, alardeador?- de su vitalidad e inteligencia: "De mis tiempos difíciles saqué savia para mi triunfo y temple para mi espíritu". Sebastián casi encoleriza cuando: "¿Qué tal un Homenaje Nacional?"

"¡No lo necesito!".

"Artistas hay que exigen aplauso unánime en Bellas Artes, Maestro".

"A mí, en cambio, el mundo me lo ha dado".

Y entre fulgores de soldadura autógena y eléctrica -"no hay que mirarlos; te puedes quedar ciego, prohibía mi madre"- el brazo y la oruga de una grúa y toneladas de metal contó:

"El City College de New York me concedió el rango de Doctor Honoris Causa. Antes recibí el de la Universidad Autónoma de Chihuahua. La de Colima ya acordó entregármelo. ¿Bellas Artes? Ya ni me acuerdo cuándo expuse ahí. Exhibí en la Sala Nacional; conste. Y en el Museo de Arte Moderno. Antesalas del Premio Nacional. En la dorada juventud ¿eh? Luego viví el silencio oficial. Ya dura 20 años. Quizá atraje rencores y envidias por mi juventud. Por mi éxito económico. ¡Bah!

"Si acaso existen las 'mafias' -elucubró- no las veo. ¿Están escondidas? ¡Psch! Yo soy independiente. Aquí en mi país trabajo. Por doquier está mi obra".

"¿Una retrospectiva de su obra tampoco le atrae?"

"Tengo obra para llenar todos los museos -repuso provocador Sebastián. A lo mejor sale caro el reconocimiento. Es que mi obra pesa mucho. Físicamente, digo. Mi gran museo son las ciudades; la calle. Mi obra es pública. Una obra monumental. Pertenece al pueblo. La tiene frente a sus ojos. Y no hay de otra. O se la apropian o la rechazan".

Enturbiaba la conversación del célebre escultor el poderoso chiquichaque que producían las sierras al cortar el metal. Hierro negro.

"Ya se va a remodelar, a restaurar 'El Caballito'. Ya se arman las piezas. Las cubriré con esmalte acrílico. Pintura de poliuretano. 'El Caballito' tiene 16 años. Es un adolescente muy vivido. Es un caballo con mal aliento. Jejeje. Sirve de lumbrera. Salen los malos olores de la ciudad. Los ácidos de lo inmundo corroen; destruyen."

"¿Mal destino para la obra de arte?"

"No. Me parece que funciona bien. Y resuelve un problema en la ciudad. Todas las obras de arte tienen utilidad. Muestran realidades. Tomemos por ejemplo a las prostitutas que pintó Lautrec. Lo fuerte de la pintura de Francis Bacon.

"Y esta ciudad de repente es un infierno. Las grandes ciudades se tornan infiernos para sus habitantes. Yo la embellezco. Ahora ¡Sí! le van a poner los 15 filtros al Caballito. Se los deben desde que lo realicé.

"Esa es una pieza para Israel. ¡Ah! Yo soy premio Jerusalem. Israel me lo concedió. Aquel hombre trabaja en el retoque de esas piezas. Araucarias me inspiraron. Ve: La 'V' de Veracruz. La 'X' de Xalapa. Fidel Herrera quedó fascinado. Y acá está un Chac-mol. Macho ¿eh?"

AHI ESTAN LOS QUE VIVEN DE BECA EN BECA Y NO PRODUCEN NADA

Confiesa tener 61. También que nació en Camargo, Chihuahua. "Como Siqueiros y Lucha Villa" -se ufana. Que en las márgenes de un río cercano dio con barro útil a sus fantasías infantiles. "Con la masa de maiz hacía tacos y figuras", recuerda. Habla y modela palabras. Intenta que los giros tengan volumen; dimensión. Sus manos construyen laberintos en el vacío. Nunca están quietas. Viste mezclillas y linos cómodos, amplios. Deliberado el desaliño de su cabellera. Mata blanca en perpetuo desorden.

"Vivo... Convivo... Siento. Ya son -revela Sebastián- cuarenta años de carrera profesional. Constancia y madurez la marcan. Sólo así se produce lo magistral; lo excelente. Unicamente así se dota a la obra de carácter. Posibilidad de perdurabilidad.

"Son 40 años de lucha. No fue, no ha sido nada sencillo. ¡No lamento lo vivido! Malos y buenos tiempos templan; enseñan. Vicisitudes a los que algunos atribuyen su fracaso y mengua, fueron para mí etapas de formación. Acicate hacia la superación.

"Otros se compadecen de su destino. Se duelen. Prefieren llanto a aprendizaje. Ignoran cómo sacar jugo a la depresión y como gozarla. No saben perseverar. Y ser Ave Fénix. Resurgir en nueva obra.

"Yo no. Ni lloriqueo. Ni sufro. Ni me amargo. Ni me enveneno con rencor. Yo tengo ganas de producir. De vivir. Amo la cultura. Toda, amo el conocimiento.

"A veces, cuando uno es artesano -un hacedor de cosas- como yo escultor, a veces no hay tiempo para estudiar. Ir a un aula. Asistir a la cátedra. Mas yo hallo el tiempo para leer; aprender. Viajo y en el avión dibujo y proyecto. Trayecto útil a la imaginación. Hago notas. En mis claves doy forma a la obra. Garabatos cuyo significado y valor únicamente yo sé. Trazo. Metamorfoseo volúmenes. Libero espacios. Vivo el universo de las Matemáticas."

"¿Alguien lo asesora en Matemáticas?"

"Nadie. Yo tengo pasión por ese saber. Voy al mundo de las Matemáticas por mera intuición. Soy el dueño de mi universo. Claves exclusivas son mis medios para llegar al fin plástico. A la obra que verá la gente. Se origina en mi indagar; saber. Se hace objeto. Cubo, puerta, ángel, cactus, columna. Es de todos. Para que la gocen. Para que la destrocen."

Y entonces Sebastián pareció plantarse solo frente al mundo.

"¿La destrozan mucho?"

"Francamente, no. Cuando lo pretenden fallan. No les sale. Fracasan. Yo trabajo y vuelvo a trabajar. No produzco a la trompa talega. Expongo mi creación. Y no me expongo a que me deturpen.

"Expuse en Alcalá de Henares. Hubieras visto. Sebastián en la tierra de Cervantes. Por sus calles estuvo mi obra. Y doné piezas que ya son parte de la ciudad. Y una noche alguien pintarrajeó un grafiti. Y en otra un poema.

"Asidero de algunos malévolos. ¡Me dan risa! Si yo no estuviera tan seguro de mi arte, de mi convicción de que así vi, veo el mundo, me producirían enojo y quizá hasta amargura. Y no. ¡Qué digan misa! Yo sé -como también y así lo decía Pablo Neruda- por donde va mi canto.

"Mi obra requiere pasión, vocación, cariño, trabajo, entrega absoluta. Y mucho más. Todo lo anterior en grado superlativo. Puedo parecer excesivo. Quizá se antoje enfermiza, compulsiva, obsesiva mi actitud. Tal vez se me juzgue exagerado. Lo que se quiera. Soy un hacedor, un escultor de tiempo completo. Atraído desde la infancia a este hacer. Me digo que todos los profesionales de la cultura debían ser creadores. Si no se es creador en la profesión, entonces no tiene sentido. Más le valdría convertirse en burócrata."

ENVIDIAN MI EXITO Y PROSPERIDAD: YO HAGO TODO POR MI OBRA

Llegó Gabriela. Tomó fotos. Junto a una gran roca Sebastián jugueteó con su mujer. Un puñado de personas se afanaban en dar forma a la exposición del fotógrafo Latapi. Con el cráneo bien rapado, en tenis y playera el artista supervisaba. Y Zamora -lente de OEM- lo captaba todo.

"¿Hay Mecenas en México? ¿Adinerados que protejan a los artistas?"

"Como en el Renacimiento, no -replicó. Quizá existan "miniaccionistas". Vasarelli decía a sus compradores: "En mayor o menor escala yo los protejo. Ustedes compran mi obra. Dan valor a mi firma. Se cotiza. Son como mis accionistas. Entonces mi calidad debe ser la misma. No puede decaer".

"Yo me adhiero a lo dicho por Vasarelli. Yo cuido mi calidad. Mi excelencia.

"En lo que toca a mi carrera yo le hago a todo. Es cosa de llamar la atención que en nuestro país -como si respondiese a una tradición- se crítica que un artista promueva, divulgue su obra. Pero si uno no se preocupa de sí mismo ¿quién? ¿Qué persona puede tener mayor interés que el mío en ventilar a los cuatro vientos mi talento?

"Tal mi responsabilidad. Debo vivir con dignidad. Busco a los que tengo por afectos al arte. Propongo a capitalistas y políticos y gobernantes la conveniencia de que mis obras embellezcan avenidas, plazas, caminos, jardines.

"Y tal tarea la hacen los artistas en todo el mundo. Pero aquí... ¡Uf! Se me critica sañudamente.

"Se prefiere el paternalismo. Vivir de la beca. Ligar una beca y otra. ¡Aunque no se produzca nada digno en años! Y yo no. Viajo por el mundo. Y el país. En una isla frente a Barra de Navidad en Jalisco, voy a realizar una escultura. Trabajo. Le entro a todo. Y me critican. Mis colegas que no perdonan mi éxito. Quieren empañar mi triunfo.

MATIAS GOERITZ -DEL MINIMALISMO- FUE EL PADRE QUE NO TUVE

"Censuran mis lazos. Mi amistad con políticos de primera v. Mi trato con hombres de dinero... Y buen gusto. Se solazan en su afán por ningunearme. Cierran los ojos ante el valor de mi obra. Por muy mis cuates que esos hombres sean si mi obra no fuese buena e interesante no la adquirirían.

"Yo tengo obra por todo el orbe. Mi arte convence. Mis hostigadores dicen que soy por mis compadres. Tengo 16 obras en Japón. 16 esculturas. Y ningún compadre. Y no tengo amigazos por todo el planeta.

"Y a hurtadillas, en corrillos, en comidas inútiles y sobremesas tediosas buscan llenar con taches mi obra. Me río de ellos. Podría enojarme. Enfurecerme. Pero prefiero ver su inquina como parte de la carga. Sí: sus amarguras y frustraciones son parte de mi éxito.

"He tenido amigos -reconoció Sebastián. Amigos que han ayudado a mi carrera. Mecenas no. Quien me ayudó mucho fue Matías Goeritz. El me enseñó a ir por el mundo. Me aconsejó como tratar a famosos. Matías Goeritz mismo me presentó con genios de su tiempo. El me conectó con el mundo. Y no tan sólo el del arte. Matías Goeritz pesa en mi vida como el padre que no tuve.

"Matías el coautor -la discusión sigue- de las Torres de Ciudad Satélite. El es pionero del 'minimalismo'. Desde el 'Eco de la serpiente'. Arte moderno. Una tendencia internacional poderosa. Constructivismo que marcó a la arquitectura, al urbanismo, a la música y a la literatura. A la cultura de esa época. Lo admiré y quise tanto que bauticé Matías a mi hijo."

"¿Cuántas obras suyas hay en la Ciudad de México, Maestro?"

"Muchas -replicó vivaz. En el mundo hay 167. Por todo el mundo. Centro y Sudamérica. México, Canadá, Estados Unidos. Europa. Egipto. Marruecos. Omán. Beijing -ahí hay 2. Corea. Japón. Irlanda...

"Armo la pieza. La embarco. En Alcalá de Henares dejé un Quijote de 13 metros. La muestra se movió a Toledo. Frente a la casa de El Greco. En la Puerta Bisagra 3. Y un muro Mictlantecutli. Y un "Anillo Conspicuo". Tan celebrado -y útil- que ya los novios lo usan como fondo de fotos y videos el día de su boda.

"Lo mío -precisó Sebastián- es razón geométrica. Matemática hecha trazo. Volumen creador. Lo mío es 50 por ciento inteligencia. 50 por ciento de sensibilidad. Los creadores somos así. La sensibilidad nos permite tener intuición que se mezcla con razón para descubrir lo que se crea.

"No se desliga de los sentimientos humanos. En el razonar hay emoción. Para empezar, es pensar. Yo llamo a mi razón geométrica 'Geometría Emocional'".

"¿Cómo ve su universo?"

"Hay muchos jóvenes. Poseen calidad. Es otra -nueva- generación. Este es un país que resulta semillero de grandes artistas. Creo en la calidad de los artistas auténticos y sinceros".

Gabriela, Matías, Alma, ya lo llamaban.