Tulancingo
Presa La Esperanza cumplió su vida útil
Con una capacidad de almacenamiento de 3.9 millones de metros cúbicos de agua, la presa La Esperanza, edificada desde 1939, ya cumplió su vida útil. Foto: El Sol de Tulancingo.
El Sol de Tulancingo
10 de agosto de 2010

Por Concepción Ocádiz

Tulancingo, Hidalgo.- La presa La Esperanza ya cumplió su vida útil.

Se le distingue no sólo por el mito de que, con una fuerte lluvia, reventará, sino también por el ícono de El Sembrador.

Tiene 67 años de existencia en los límites de Tulancingo y Cuautepec.

Edificada desde 1939 y concluida en 1943 por la Comisión Nacional de Irrigación, fue inaugurada el 16 de marzo de 1945 por el ingeniero Marte Gómez, secretario de Agricultura y Fomento; fungía como gobernador José Lugo Guerrero.

La inversión fue de 1 millón 19 mil 500 pesos entre los gobiernos de Hidalgo y Federal; la superficie beneficiada: mil 500 hectáreas.

A través de los años, principalmente en la última década, ha causado polémica por versiones sin fundamento como "si se va a desbordar", "si va reventar", entre otros comentarios.

Este vaso de agua ha causado expectación a partir de 1999, cuando se suscitó la inundación en esta ciudad.

Y, en el 2007, el pánico surgió entre la población, por la gran cantidad de agua que escurría, creyendo que sucedería lo peor.

En ese año, se vertieron cerca de 15 millones de metros cúbicos en tan sólo 4 días de precipitaciones pluviales. Pese a ello, la presa no sufrió alguna fisura.

Al respecto, el jefe del Distrito de Riego 028 de la Comisión Nacional del Agua (CNA), Juan Francisco Acevedo, comentó que, la presa actualmente está llena de lodo y lirio, es decir, completamente azolvada.

La capacidad de almacenamiento es de 3.9 millones de metros cúbicos; lo más profundo que tiene La Esperanza son 15 metros y lo máximo 80, pero gran parte de ella ya es solamente lodo.

Actualmente, su capacidad útil es menos de un millón de metros cúbicos, equivalente a muchos de los bordos o jagüeyes que hay en Hidalgo.

"Lo que tenemos en esta parte alta de Tulancingo es el escurrimiento del Río Chico y San Lorenzo, tienen su cuenca propia".

El problema es la capacidad de los ríos se ha vuelto insuficiente, y como se ha construido en zonas inundables; por ejemplo los fraccionamientos, en terrenos que en antaño eran agrícolas.

"A esto se adiciona que los recursos naturales se han ido degradando, como el suelo y la vegetación, vamos a tener índices de escurrimientos más grandes"

EL LIRIO ACUÁTICO

Llena de lodo y lirio, y, como consecuencia, "rica en fosfato", está la presa, lo que da pauta a la proliferación de esta planta, que, por cierto, está floreando en tonos lilas.

Una de las posibilidades para acabar con esta considerada plaga, es introducir una trituradora, pero la inversión sería millonaria; con eso no se atacaría el problema de fondo.

De remover la planta, se propagaría con mayor rapidez, porque nace y sobrevive, en aguas contaminadas.

Otra de las opciones de las que se ha venido hablando por mucho tiempo, es introducir "escarabajos gigantes" para que la consuman y así se acabe con parte del problema.

Lo más seguro es que esta planta se quede en el vaso de agua, aun sin fecha por definir.

YA CUMPLIÓ SU VIDA ÚTIL, PERO SIN RIESGOS

La presa, dijo Acevedo Zapata, ya cumplió su vida útil.

Está considerada, como una de las más pequeñas en el país, sobre todo si se habla de las ubicadas en el Norte.

La obra fue diseñada con una capacidad y válvula, pequeñas para riego, así como un vertedor grande. Y, el gasto máximo que sale por la obra es de 3 metros cúbicos por segundo.

Comparando: en la contingencia del 2007, con el huracán Dean, fue de 248 (el excedente se fue por el vertedor y fluyó gran cantidad de hídrico).

Haciendo un recuento, en 1955 un año que superó esta cantidad; en aquel entonces, alcanzó hasta los 300 metros cúbicos por segundo.

El ingeniero de la CNA, enfatizó que la presa no tiene fisuras; la estructura está bien.

El nivel de la presa no se rebasa, simplemente el agua pasa por el río; el curso viene y así como llega pasa por él y sigue su paso.

Anteriormente, precisó el entrevistado, no se generaban contingencias ni destrozos.

No había casas qué destruir y Jardines del Sur, como otras tantas colonias, eran solares agrícolas; en 1955 lo que se inundó fueron las alfalfas y otros sembradíos.