Sociales
Confesión de un muerto
El Sol de Tulancingo
12 de noviembre de 2009

Por Alejandra Bulgueño

Tulancingo, Hidalgo.- Se dice que una noche, a principios del siglo XVII, el párroco de una iglesia de Tulancingo vio que entraba un hombre de elegante apariencia que le solicitó la confesión, por lo que el padre pidió a unos familiares que lo esperaban unos minutos. Después de un rato, el padre salió con el rostro pálido y cerró las puertas, por lo que sus familiares se extrañaron y le preguntaron por qué cerraba si el hombre elegante aún no había salido; sin embargo, el padre se negó a contestar y los apresuró a dejar el lugar.

Ya en casa de los familiares, uno de sus sobrinos le preguntó qué le había pasado y él llevó su mano derecha hacia su oído haciendo notar que se le dificultaba escuchar. Después de que el sobrino le hiciera nuevamente la pregunta, le respondió que el hombre que había entrado a la iglesia horas antes era un muerto que había venido de ultratumba para confesarse, y que después de escuchar la confesión había tenido dificultad para escuchar por el oído derecho.

El padre nunca pudo contar lo que le había dicho el misterioso personaje, guardando el secreto de confesión y quedando la duda para siempre.