Tulancingo
Chocó a toda velocidad: prensado
De diez personas que viajaban en una camioneta y veloz automóvil, tripulado por ebrio individuo, al menos cinco resultaron lesionadas, dos de gravedad, entre ellas un menor. Foto: El Sol de Hidalgo.
El Sol de Tulancingo
9 de noviembre de 2009

Por Felipe Vega

Tulancingo, Hidalgo.- Gravemente lesionado y prensado resultó ebrio conductor de un automóvil que, a toda velocidad, se incrustó en el filo de una barra de contención metálica, este fin de semana, en la autopista Pachuca-Tulancingo.

Federico Nava Hernández, de 43 años, jubilado del Seguro Social, sin duda, pudo morir en el accidente suscitado en el crucero denominado El Ocote, en la entrada al municipio de Epazoyucan, alrededor de las 19:40 horas del sábado.

Miembros de Protección Civil y Bomberos de aquel lugar realizaron arduas maniobras para rescatar al manejador entre los hierros retorcidos.

Dijeron que el objeto metálico, como si fuera cuchillo, entró desde el frente, donde está el motor, hasta los asientos delanteros del Ford Topaz, placas de circulación LUT-7980, del Estado de México.

"Se salvó de morir, aunque sufrió fracturas en la pierna izquierda y probable traumatismo craneoencefálico grado dos", expresó el titular de los socorristas, Juan García.

Añadió que cuando llegaron al sitio del percance, en los carriles con dirección a la capital, encontraron al manejador atrapado en los asientos traseros.

Federico Nava les señaló que padece de ataques epilépticos e incluso dentro del destrozado automóvil hallaron diversos medicamentos.

También reconoció que acababa de salir de una fiesta donde ingirió como siete cubas, pero los socorristas coincidieron en decir que si iba bastante ebrio.

En ambulancia, una vez liberado, lo trasladaron de urgencia a la clínica del Seguro Social, en Pachuca, donde quedó internado, bajo observación médica.

Oficiales de la Policía Federal se encargaron de hacer el respectivo parte del percance.

Debieron utilizar una grúa para desprender el vehículo de la barra de contención metálica; sin embargo, se desprendieron como tres metros lineales que literalmente quedaron clavados en el coche.

Los agentes de Tránsito Federal comentaron que el vehículo de modelo atrasado, de acuerdo con las evidencias, era manejado a velocidad excesiva y sin precaución.

Esto propició que el conductor, quien iba visiblemente bajo los influjos del alcohol, perdiera el control y se fuera a incrustar contra el objeto filoso metálico, lo que por poco y le cuesta la vida.