Cinematografía
Festival Mórbido de Cine Fantástico y de Terror en México
Organización Editorial Mexicana
23 de octubre de 2009


Prensa Latina

Ciudad de México.- El Festival Mórbido de Cine Fantástico y de Terror comenzó su andadura en Tlalpujahua, en el oeste mexicano, una fiesta audiovisual de cuatro días ribeteada de humor negro bien sazonado por sus organizadores.

Así lo anticipa, más allá de la programación fílmica, el derroche de ingenio con que aderezaron el formato de acreditación para los medios de prensa, con casillas en las que estos se identifican, por ejemplo, como espectral, reservado a los televisivos "en los que la imagen cuenta ante todo".

A las agencias de noticias les corresponde el término invisible porque "casi nadie los ve pero aparecen en todos los medios", mientras que a los diarios y revistas les toca el de sombríos porque "se dejan ver con pura tinta y más tinta".

Las conexiones para hacer efectiva la cobertura son definidas como "contacto vía eterea" en el caso del correo electrónico; "línea de comunicación con su cripta" (teléfono de la publicación)o "línea de comunicación directa con su urna o cripta" para el celular.

En Tlalpujahua hace 70 años estalló una presa en cuyas aguas quedó sumergido el poblado dejando tras sí los cimientos de una leyenda de horror, que sus habitantes quieren borrar asumiendo ese horror desde la dimensión artística del cine, y recurriendo al humor como exorcismo.

La región es fría, advierte el formulario de acreditaciones, y recomienda llevar buena compañía o ropa de abrigo y también zapatos cómodos, de preferencia "tenis para correr por el empedrado cuando aparezcan los fantasmas".

Es la segunda vez que Tlalpujahua cobija este Festival Mórbido que da cabida a los realizadores independientes adictos al género, tanto mexicanos como de otras partes del mundo.

El director de la muestra-certamen, Pablo Guisa, afirmó que Tlalpujahua, conocido desde aquella tragedia como el pueblo que no se dejó morir, es el sitio ideal para un festival de esta naturaleza, que sale ahora a la palestra con nuevos aliados y sorpresas, añadió.

Una de ellas será la proyección de los filmes en competencia en un circuito comercial de exhibición y la programación de un ciclo en un sitio poco común y paradójicamente natural: los cementerios de la capital mexicana durante el Día de los muertos.

La cita se emparentó este año con el Espresso Film Festival para lanzar una convocatoria conjunta, el I Desafío Exprés de Cortometrajes a través de un teléfono móvil o celular, cuyas bases postulan como requisito inviolable la versión libre de uno de los cuentos del escritor norteamericano Edgar Allan Poe.

Los directores elegidos dispondrán de 24 horas para hacer efectivos sus guiones en locaciones como los conventos, iglesas, calles y el cementerio de Tlalpujahua. Los tres cortos ganadores se proyectarán en la sección oficial del Festival Unifest 2010, en Madrid.

El cine de terror gana cada día más adeptos en América Latina, con un perfil propio que incluye el reciclaje de los recursos simbólicos de la tradición cinmetográfica universal pero, sobre todo, la ruptura de códigos y la libre experimentación.

México tiene antecedentes de indiscutibles valores artísticos, como Cronos y Mimic, de Guillermo del Toro, para poner un ejemplo. Otro de sus centros de efervescencia es Argentina, donde emergió hace nueve años bajo el nombre de HorrAr en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre. Entre sus cultores merecen citarse Hernán Findling, Daniel de la Vega, Adrian García Bogliano y Pablo Parés.

El talón de Aquiles de esta avanzada es la inexistencia de un mercado en el área y el desinterés de los distribuidores. Algo que pretende subsanar el festival de Tlalpujahua, al poner en contacto en su segunda edición a realizadores y productores.

Su principal objetivo apunta a difundir y abrir mercados a un género de sólido anclaje en la literatura universal.