Tulancingo
Matan a 3 para robar sus autos
Julio López Nájera, uno de los tres homicidas, fue el primer detenido en camioneta robada, por agentes judiciales, en Chignahuapan, Puebla. Foto: El Sol de Tulancingo.
El Sol de Tulancingo
31 de enero de 2009

Por Oscar Martínez

Tulancingo, Hidalgo.- Despiadados sujetos asesinaron a balazos a tres vendedores de vehículos para apoderarse de sus unidades con todo y documentos.

Los interceptaron en los tianguis de autos usados que se instalan, los jueves, en Tulancingo.

Con la promesa de comprarles sus automotores, los convencieron de que acudieran a Zacatlán, municipio de Puebla, cercano a esta ciudad.

Según, ahí les pagarían, pero los mataron.

En seguida huyeron con las unidades con sus respectivos papeles.

DETENIDOS Y CONFESOS DE LOS CRÍMENES

Como parte de las pesquisas efectuadas por elementos de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE), Coordinación de Investigación, grupo Bravo, dirigido por Víctor Carrera, se supo lo anterior.

En los homicidios se encuentran involucrados Julio López Nájera, de 22 años; Candelario, y Alberto Bonilla Sosa, vecinos de Tlacomulco Aquixtla, Puebla.

Los dos primeros ya fueron detenidos por la Policía Judicial, comisionada en el municipio poblano de Chignahuapan.

Confesaron haber participado en los asesinatos de tres vendedores en el último medio año.

LA MÁS RECIENTE EJECUCIÓN

La mañana del 22 de este mes, Neftalí Horacio Licona Ortega salió de su domicilio, ubicado en la calle Leona Vicario, colonia Vicente Guerrero, de Tulancingo.

A bordo de su camioneta Ford, tipo Lobo, modelo 1999, vino con franjas grises en los costados, cabina y media, sin placas, se dirigió a alguno de los tianguis para tratar de venderla.

Javier Licona Mendoza, en la noche, acudió a la citada dirección a preguntar si ya había llegado su primo Neftalí.

Mariana Islas Hernández, esposa de éste, contestó que no.

Javier le informó que su primo había acudido a Zacatlán, con unos probables clientes, a probar la camioneta.

Sin embargo, Licona Ortega ya no regresó a su hogar.

La mujer y demás parientes esperaron a ver si retornaba.

Al no suceder esto, el día 26, Mariana Islas optó por denunciar la desaparición de su cónyuge.

ENCUENTRAN UN CADÁVER

Dentro de las pesquisas, los agentes policiales recibieron información por parte de la Judicial de que habían hallado un cadáver.

Los restos coincidían con las características del extraviado. Estaban en el paraje denominado Zacatempa Fracción II, a 150 metros de la carretera Chignahuapan-Tetela.

Presentaba orificios de bala en la espalda y la cabeza.

Asimismo, el 27 del mes en curso, la Judicial comunicó que habían localizado la Ford Lobo en la calle principal de Chignahuapan.

Abordaron al chofer, el cual se identificó como Julio López Nájera. Se puso nervioso al preguntarle sobre la procedencia de la unidad.

Terminó por confesar que junto con Candelario y Alberto Bonilla Sosa fueron a Tulancingo en una camioneta Dakota a conseguir algún vehículo que les gustara.

Escogieron la Ford Lobo y al vendedor le ofrecieron 67 mil pesos, pero tendrían que trasladarse a Zacatlán para pagarle.

Sin embargo, en el tramo Chignahuapan-Tetela dijeron al comerciante que se quedarían con la unidad y documentos, por lo cual Candelario lo baleó y mató. Huyeron del sitio.

El día 27 trataría de tramitar las placas de la Lobo y arreglaría el estéreo.

Por consiguiente, un judicial procedió a arrestarlo. Después cayó Candelario Bonilla.

OPERABAN EN TULANCINGO

En entrevista con agentes investigadores, destacados en Tulancingo, Candelario Bonilla igualmente confesó el crimen de Neftalí Horacio Licona y que operaban en Tulancingo.

Señaló que Julio López fue el que le disparó al comerciante de autos y lo despojó de 24 mil pesos en efectivo que llevaba, además de que su hermano Alberto los esperaba a orilla de la vía.

Aparte, durante el interrogatorio efectuado en las instalaciones de la Judicial de Chignahuapan, los dos criminales coincidieron en que, en julio anterior, ejecutaron al vendedor de un coche Honda Civic de la misma manera.

Su nombre no fue revelado.

Igual, el 30 de octubre, vinieron a Tulancingo para llevarse al propietario de una camioneta Chevrolet Pick up, cabina y media, roja, matrícula HS-63617.

Al dueño lo ultimaron de forma similar a los casos antes narrados.

La Chevrolet perteneció a Lucio Herrera García, de 48 años, avecindado en Emiliano Zapata, Hidalgo.

BUENA COLABORACIÓN

El comandante Víctor Carrera y Jorge Islas, jefe de grupo, reconocieron la buena colaboración por parte de la Judicial poblana.

Del mismo modo, a la buena relación existente, permitió aclarar tres crímenes en agravio del mismo número de vendedores de unidades usadas.