Tulancingo
"Te quito la mala suerte" con 15 mil pesos enfrente
La brujería es aprovechada para intentar persuadir a una persona, supuestamente victima de ella, situación que algunos videntes la ven como un jugoso negocio. Foto: El Sol de Tulancingo.
El Sol de Tulancingo
20 de enero de 2009

Por Concepción Ocádiz

Segunda de tres partes

Tulancingo, Hidalgo.- "Tú tienes brujería", le dice la curandera a una mujer que llegó desesperada a un negocio de esta ciudad, donde se dice que se atiende con seriedad y discreción.

Casi todos se anuncian así.

El pago por curarla, mil 500 pesos, aunque, si la situación se complica por la lucha de fuerzas espirituales entre el bien y el mal, pudiera ser más caro.

Con esa cantidad, le retirará todo mal, quedará como nueva.

Para lograrlo, además, la clienta deberá pensar positivamente; si no, las cosas no funcionan.

El trato depende del "vidente", y también en muchos de ellos se aplica el refrán: "Cómo te vean, te tratan".

En el caso de la mujer que apoyó para este reportaje, iba vestida sencillo y le pidió mil 500 pesos, pero la que iba a un lado de ella, supuestamente por sacarle los males del cuerpo, le cobró un poco más (iba bien vestida). El problema era el mismo: desilusión amorosa.

Antes de la barrida con hierbas a la llamada "paciente", le hizo una limpia con huevo para conocer el diagnóstico.

¿Qué le está sucediendo? ¿Por qué se siente mal? Son las primeras interrogantes.

Ella llega dando otro nombre, y también oculta que tiene 3 hijos. Sólo habla de uno.

Mientras la bruja blanca le refiere que nada le ocurrirá a ella ni a su único bebé, que no se preocupe, que tenga fe.

Primer error.

Esta mujer tiene una mirada profunda, penetrante, sabe manejarse bien, parece que tiene mucha experiencia.

Cosa rara en ella es que cuando le tira las cartas ni siquiera se las presta a la clienta para mezclarlas. Esa mujer lo hace todo.

Sólo agarra el mazo y comienza echarlas, una sobre otra y así se van los minutos.

Cobrará caro.

"¿Cuánto traes?", pregunta.

"Traigo poco".

"¿Cuánto?"

"Pues como 300 pesos".

"Está bien, con eso podemos empezar".

"¿Pero qué tengo?"

"Alguien te está trabajando".

"¿Qué es eso?"

"Pues que se quieren meter con tu marido. Tú te sientes muy mal todas las mañanas".

Y así continúa diciéndole a la mujer que llegó con la esperanza de saber qué tiene.

Tal es su poder de persuasión y manipulación que la clienta se intimida un poco, comienza a sentirse mal.

De hecho, tiembla.

El día para leer las cartas puede ser cualquiera.

Antes se hablaba exclusivamente de dos días buenos para saber qué acontecería con el destino del consultante.

Los martes y viernes. El primero de ellos para poder resolver los problemas de todo tipo, exceptuando los del corazón; y el segundo, solamente para el amor.

Hay mal presagio, según los maestros de la Cartomancia, si se echan las cartas en un día con lluvia, pues quien quiera saber su destino llorará por varios días y las penas casi lo ahogarán.

Tras la lectura de cartas donde le advirtió sobre una mujer, sin dar detalles, que le quiere robar al marido, la empieza a limpiar con el huevo y luego con las plantas.

Le echa humo de incienso, muy penetrante, olor vainilla para la buena suerte, luego con pirú y otras ramas como albahaca. Las sacude hasta hacerla toser por el polvo que despiden las hierbas.

"Con esto te sentirás mejor, ya verás, ten fe. Pero tienes que regresar para seguir curándote. No se te olvide el dinero".

Agrega: "Yo soy bruja blanca, no haré daño, ni regresaremos el mal, piensa positivo. Trabajo con el poder del Talismán".

Estas palabras las dicen numerosos brujos y clarividentes de la región que atienden ya sea en casa o en negocios.

Apenas había transcurrido media hora, cuando a la mujer le urgía que saliera del lugar la paciente, tal vez porque tenía a gente en espera, dos o tres más, si acaso.

Ese día, posiblemente, fue un pingüe negocio.

Al salir del lugar, la "clienta" dijo: "Oye, en serio que su mirada como que me hechizó. Me sentí terriblemente mareada cuando me veía fijamente, me puso muy nerviosa",

¿Coincidencia? ¿Realidad? ¿Superstición? Algo acaeció.

"Creo que me puse nerviosa, pero en nada le atinó. Nunca me levanto de malas y no sólo tengo un hijo, sino 3".

Insistió aún temblándole las manos y el párpado: "Se me hace que algo me hizo con la mirada" y soltó la risa.

CUESTIÓN DE CREENCIA

La hechicería o magia tiene su origen de muchos siglos atrás.

Ancestralmente, era utilizada para sanar, principalmente por los chamanes (médicos brujos). Casi en todas las culturas es utilizado el término.

Pero ahora se ha convertido en charlatanería (intención de embaucar).

Hace siglos, al encuentro entre brujos se les llamaba aquelarres, y al tomar una yerba llamada mandrágora sentían que volaban, según investigaciones.

Por cierto, esta planta es famosa dentro de la literatura y el cine: en el primero de los casos, Nicolás Maquiavelo escribió una obra con el título de La Mandrágora y en el cine aparece con propiedades mágicas en El Laberinto del Fauno.

De ahí la creencia de la población de que "volaban".

En brujería y en la magia, sin duda, hay elementos comunes. Hay quien habla de los 4 elementos de la tierra.

Buscar en Internet este tipo de material es cosa fácil.

Estos procedimientos se llevan a cabo bajo rituales, utilizando sustancias y objetos para sanar o, por el contrario, pronunciando hechizos o conjuros, entre otras cosas.

La brujería, ya sea para bien o para mal, según los conocedores, consta de numerosos y variados rituales.

Sin embargo, con mucho dinero de por medio para poder recuperar la felicidad y regresar el mal a quien está actuando en contra de la persona.

Hay videntes que supuestamente se sacrifican con el fin de ayudar a quien está pasándolo mal; la idea es, además, de purificar el cuerpo, ponerse ellos, como brujos, ante cualquier otra energía.