Estado de México
Grúas y corralones, negocio redondo
La actividad de grúas y corralones es catalogada por las víctimas de estos procedimientos como el negocio más "perverso y siniestro", pues actúan de forma arbitraria. El Sol de Toluca
El Sol de Toluca
14 de enero de 2011

Rodrigo Miranda Torres

La actividad de grúas y corralones es catalogada por las víctimas de estos procedimientos como el negocio más "perverso y siniestro" que puede existir, ya que una vez que el dueño de un automóvil cae a un corralón automáticamente le dice adiós ante los altos costos por almacenaje, de ahí que sus vehículos se conviertan en chatarra, no sin antes ser expuestos al desvalije por los encargados de estas empresas para obtener un beneficio.

Como un negocio perverso, siniestro y hasta satánico, fue la expresión de algunos automovilistas que por azahares del destino su automóvil cae en las garras de una grúa y luego en un corralón, toda vez que los cobros excesivos los lleva a olvidarse de su vehículo.

Derivado de algunos testimonios, quedó clara la percepción de las víctimas que optaron por mejor decirle adiós a sus unidades, derivado de los altos costos por liberar su unidad en gran medida por la tardanza de autoridades en dar un peritaje en caso de algún accidente automovilístico.

Uno de tantos casos le sucedió a una víctima de nombre Antonio Reyes, quien el 28 de abril del 2006 sufrió un incidente con su motocicleta, luego de que en un choque por alcance contra un taxi su vehículo fue detenido y levantado en grúa.

Narró que nunca solicitó la intervención de una grúa, pero los mismos agentes de tránsito lo hicieron. De esta forma comenzaron a correr los gastos desde el traslado ante el Ministerio Público hasta la llegada al corralón.

De tal suerte, refirió que en un par de meses, luego de terminado el supuesto peritaje, acudió al corralón respectivo donde la cuenta ascendió a poco más de 9 mil pesos, "cuando me dijeron que tenía que pagar 9 mil pesos, mejor la dejé pues su precio era de 6 mil", enfatizó.

Explicó que la motocicleta prácticamente estaba completa y sólo tenía un golpe en la salpicadera, "yo no sé si todavía esté en el corralón, pero seguramente deberá estar incompleta, es decir ya la desvalijaron".

Sobre la forma de operar de las dos empresas que prácticamente tienen monopolizada dicha actividad en la entidad mexiquense, autoridades policiacas, de las cuales se omite el nombre por razones obvias, desmenuzaron la forma de operar de estos negocios.

Comentaron que la única forma de obtener un beneficio de las unidades que quedan en el olvido es la desvalijada de los vehículos hasta que se convierten en chatarra; en pocas palabras los corralones son verdaderas refaccionarias donde se surten taxistas, dueños de los corralones, cuidadores y uno que otro policía que saben cómo está el asunto.

Y es que, consideraron que todos los vehículos que llegan a un corralón pueden ser víctima de actos de "canibalismo" por los propios cuidadores de los corralones que se roban las refacciones y les entregan los automóviles incompletos, "se supone que en estos lugares te cobran resguardo, estacionamiento y el cuidado, pero eso está entre paréntesis, porque pueden entregarte el vehículo con llantas viejas, con rayones y abollado".

En la mayoría de los corralones de la entidad mexiquense, existen vehículos de 25 y 30 años de antigüedad que ahí permanecen en calidad de chatarra, porque el costo para liberar estas unidades superaba el valor del vehículo.

Actualmente los costos en corralones mexiquenses son de 35 pesos por día en vehículos compactos, 70 pesos por autobús y 150 pesos por tráiler; es decir, un vehículo sedan paga por mes alrededor de mil 150 pesos y por año casi 15 mil pesos. Ahora bien, hay juicios que se prolongan hasta uno o dos años.

Lo cierto es que también la Secretaría de Finanzas juega un papel en este tema, toda vez que de acuerdo con la ley es la instancia encargada de llevar a cabo las subastas de estas unidades con el fin de lograr tener una ganancia para los corralones, sin embargo éstas se llevan a cabo de vez en cuando.

Lo que queda claro es que almacenar vehículos no es negocio para los dueños de estas empresas, pues nadie los recoge, de ahí que se tenga que recurrir a desvalijarlos y obtener una ganancia antes de que pasen a ser chatarra.(S)