Internacional
Fracaso del acuerdo Zelaya-Micheletti consolida golpe
Seguidores de Manuel Zelaya volvieron a salir a las calles de Tegucigalpa. Foto: Rueters
Organización Editorial Mexicana
7 de noviembre de 2009
Reuters y Agencias
Tegucigalpa, Honduras.- El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que el acuerdo que firmó la semana pasada es "letra muerta", luego de que el jefe del Gobierno de facto, Roberto Micheletti, formó un gobierno de unidad nacional sin incluir al destituido mandatario.
Tras meses de negociaciones para volver al poder con el apoyo de la comunidad internacional, Zelaya acordó la semana pasada con la administración interina formar un gobierno de unidad nacional y que el Congreso decidiera si él debía retomar la presidencia.
Según al cronograma acordado por negociadores de Zelaya y del Gobierno de facto, el gabinete de unidad debía quedar conformado el jueves. El depuesto líder aseguraba que primero debía ser restituido antes de que se designara a los funcionarios que integrarían ese gobierno de reconciliación.
A última hora del jueves, Micheletti instaló un gobierno de unidad nacional y aseguró que la puerta estaba abierta si el derrocado mandatario quería sumarse y cumplir el acuerdo que buscaba poner fin a la crisis del tercer país más pobre de América Central.
Sin embargo, ayer decidió aplazar a la semana que viene la concreción del gobierno de unidad, tras las críticas de la comunidad internacional a su decisión.
"Dando nuevamente espacio de reflexión al señor Zelaya, el presidente Micheletti ratificó el día de hoy su disponibilidad a reconocer que es importante un compás de espera durante este fin de semana para lograr concretar el gobierno de unidad y reconciliación", indicó el régimen de facto en un comunicado.
"No se puede dialogar con un gobierno golpista, está evidentemente señalado, no son honestas las pláticas, no se sostiene el honor de la palabra", respondió Zelaya a una radio chilena.
Una fuente diplomática cercana a las negociaciones aseguró que no había entrado en funciones el gabinete de unidad nacional y que las negociaciones siguen en marcha.
Zelaya reveló que desiste de buscar un arreglo interno "ya que no tiene sentido" y que cualquier salida a la crisis la trabajará con la OEA.
Washington, que hace una semana se jactó de haber alcanzado el acuerdo, ahora fallido, dijo que no había una fecha límite para que el Congreso vote sobre el retorno de Zelaya.
"El único plazo era para la formación del Gobierno de unidad nacional, lo que fue hecho", sostuvo un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos.
* SÓLO DIOS SABE
El derrocado mandatario vio el anuncio de Micheletti -transmitido por canales de televisión- en la embajada de Brasil, en la que está refugiado desde que volvió clandestinamente a Tegucigalpa a fines de septiembre. La tristeza y el desconsuelo reinaban entre sus colaboradores.
El viernes, cerca del mediodía, Zelaya se reunió con ellos y dijo que "sólo Dios sabe" lo que pasará. Acordó que unos 25 abandonen la sede diplomática brasileña en los próximos días. Zelaya quedaría solamente con sus más íntimos colaboradores.
La sede diplomática amaneció rodeada de decenas de policías y militares, más del doble que otros días, además de vehículos antimotines, ambulancias y camiones militares.
El portavoz de Zelaya, Jorge Reina, leyó un comunicado en el que se anunció el "total desconocimiento" a las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y a sus resultados, debido a que votaciones "bajo dictadura son un fraude para el pueblo".
En medio del conflicto, un artefacto explosivo de bajo poder detonó el viernes por la madrugada en la capital del país sin provocar daños ni dejar heridos.
Tegucigalpa, Honduras.- El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que el acuerdo que firmó la semana pasada es "letra muerta", luego de que el jefe del Gobierno de facto, Roberto Micheletti, formó un gobierno de unidad nacional sin incluir al destituido mandatario.
Tras meses de negociaciones para volver al poder con el apoyo de la comunidad internacional, Zelaya acordó la semana pasada con la administración interina formar un gobierno de unidad nacional y que el Congreso decidiera si él debía retomar la presidencia.
Según al cronograma acordado por negociadores de Zelaya y del Gobierno de facto, el gabinete de unidad debía quedar conformado el jueves. El depuesto líder aseguraba que primero debía ser restituido antes de que se designara a los funcionarios que integrarían ese gobierno de reconciliación.
A última hora del jueves, Micheletti instaló un gobierno de unidad nacional y aseguró que la puerta estaba abierta si el derrocado mandatario quería sumarse y cumplir el acuerdo que buscaba poner fin a la crisis del tercer país más pobre de América Central.
Sin embargo, ayer decidió aplazar a la semana que viene la concreción del gobierno de unidad, tras las críticas de la comunidad internacional a su decisión.
"Dando nuevamente espacio de reflexión al señor Zelaya, el presidente Micheletti ratificó el día de hoy su disponibilidad a reconocer que es importante un compás de espera durante este fin de semana para lograr concretar el gobierno de unidad y reconciliación", indicó el régimen de facto en un comunicado.
"No se puede dialogar con un gobierno golpista, está evidentemente señalado, no son honestas las pláticas, no se sostiene el honor de la palabra", respondió Zelaya a una radio chilena.
Una fuente diplomática cercana a las negociaciones aseguró que no había entrado en funciones el gabinete de unidad nacional y que las negociaciones siguen en marcha.
Zelaya reveló que desiste de buscar un arreglo interno "ya que no tiene sentido" y que cualquier salida a la crisis la trabajará con la OEA.
Washington, que hace una semana se jactó de haber alcanzado el acuerdo, ahora fallido, dijo que no había una fecha límite para que el Congreso vote sobre el retorno de Zelaya.
"El único plazo era para la formación del Gobierno de unidad nacional, lo que fue hecho", sostuvo un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos.
* SÓLO DIOS SABE
El derrocado mandatario vio el anuncio de Micheletti -transmitido por canales de televisión- en la embajada de Brasil, en la que está refugiado desde que volvió clandestinamente a Tegucigalpa a fines de septiembre. La tristeza y el desconsuelo reinaban entre sus colaboradores.
El viernes, cerca del mediodía, Zelaya se reunió con ellos y dijo que "sólo Dios sabe" lo que pasará. Acordó que unos 25 abandonen la sede diplomática brasileña en los próximos días. Zelaya quedaría solamente con sus más íntimos colaboradores.
La sede diplomática amaneció rodeada de decenas de policías y militares, más del doble que otros días, además de vehículos antimotines, ambulancias y camiones militares.
El portavoz de Zelaya, Jorge Reina, leyó un comunicado en el que se anunció el "total desconocimiento" a las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y a sus resultados, debido a que votaciones "bajo dictadura son un fraude para el pueblo".
En medio del conflicto, un artefacto explosivo de bajo poder detonó el viernes por la madrugada en la capital del país sin provocar daños ni dejar heridos.