Opinión
Corresponsal en Italia (Vaticano)
Jorge Sandoval
Justifica Papa revocar excomunión de obispos

Organización Editorial Mexicana
12 de marzo de 2009

Ciudad del Vaticano.- Benedicto XVI justificó su decisión de revocar la excomunión a un grupo de obispos lefebvrianos, entre los cuales el inglés Richard Williamson subrayó su tristeza por los sucesivos ataques en su contra y reconoce que la Curia cometió errores en el manejo del 'caso' que provocó una fuerte crisis con el mundo judío.

Efectivamente, el escándalo estalló después de descubrirse (poquísimos días después de haber sido perdonado por el Papa) que Williamson, en una entrevista a la televisión sueca, había negado de hecho la existencia de las cámaras de gas nazis y por lo tanto el holocausto. Comprensible fue la consiguiente irritación de la comunidad hebrea en el mundo contra el mismo Pontífice.

Después de una serie de gestos y declaraciones de condena contra la posición del prelado ultratradicionalista inglés y de solidaridad con los judíos, Benedicto XVI decidió también enviar una carta a los obispos de todo el planeta, escrita en varios idiomas, en la cual también reconoce que hubo "errores" por parte de la Curia romana en el manejo del 'caso Williamson'.

Parte de la carta, que debería ser divulgada hoy por el Vaticano, fue anticipada por algunos diarios italianos.

En ella Benedicto XVI se declaró "herido" por la "vehemencia" de las criticas que generó su decisión de levantar la excomunión a Williamson, también por parte de los sectores católicos. El Papa habló inclusive de "odio" desencadenado en su contra.

El Papa teólogo reconoció que para él fue una "desventura imprevisible" el hecho de que "el 'caso' Williamson se superpuso a la remisión de la excomunión", refiriéndose a las declaraciones antisemitas del obispo inglés que provocaron la crisis con el mundo hebreo y provocaron las criticas hacia el jefe de la Iglesia católica.

"El gesto discreto de misericordia hacia cuatro obispos, ordenados validamente pero no legítimamente -precisó el Papa en su carta, según las anticipaciones periodísticas- apareció al improviso como una cosa totalmente diversa: como una desmentida de la reconciliación entre cristianos y hebreos y por lo tanto como la revocación de lo que en esta materia el Concilio Vaticano II aclaró para el camino de la Iglesia".

Y agregó: "quedé muy triste cuando supe que católicos, que en el fondo deberían saber mejor que otros como estaba la situación, me atacaron con hostilidad". En este contexto, el Papa agradece a "los amigos judíos" que contribuyeron a aclarar "el malentendido" y a "reinstaurar un clima de confianza y de amistad".

Asimismo, Benedicto XVI reiteró que "la revocación de la excomunión concierne a los cuatro obispos, y no implica el reconocimiento de la Fraternidad San Pio X (fundada por el fallecido obispo cismático Marcel Lefebvre, ndr), que podrá registrarse solamente después de haber aceptado el Concilio Vaticano II y el magisterio pos-conciliar de los Papas".

Por lo tanto, el Papa defiende su decisión, que tomó pensando ante todo en "la unidad de los creyentes" y para evitar que los integristas, que cuentan "con 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 117 religiosos y miles de fieles" se fueran "a la deriva, lejos de la Iglesia".

El Papa Ratzinger reconoce que la Curia cometió errores en el manejo del 'caso' y cita explícitamente dos: el primero, no haber consultado internet, "a través del cual se podían conocer las declaraciones negacionistas de Williamson"; el segundo, el modo "no suficientemente claro" de ilustrar la remisión de la excomunión.

Por lo pronto, la primera que pagara será la Comisión "Ecclesia Dei", la estructura encargada del negociado con los lefebvrianos (y dirigida por el cardenal colombiano Darío Castrillon Hoyos), cuyo rol será redimensionado: dejará de moverse autónomamente, y de hecho dependerá a la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Tras la publicación (hoy) del texto oficial de la carta papal, será interesante conocer las reacciones de varios episcopados, comenzando por el alemán y el suizo, que manifestaron perplejidad y disenso sobre la decisión de Benedicto XVI de perdonar a los obispos ultratradicionalistas.
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