Opinión / Columna
 
Jorge Schiaffino Isunza 
Tres años por venir
El Sol de México
20 de septiembre de 2015

  La administración de Miguel Ángel Mancera ha enfrentado serias resistencias y chantajes de la izquierda, primero en bloque y hoy atomizada por sus incongruencias, luchas internas y conflictos históricos, derivados de sus ambiciones y oportunismos; aquellos males que padecemos los capitalinos desde que en 1997 los espacios políticos son vistos como patrimonio de las tribus y un permanente freno al progreso de la Ciudad.

El jefe de Gobierno, muy a pesar de ese divisionismo y de algunos malos servidores públicos que han comprometido su buena voluntad, ha demostrado ser un funcionario comprometido, al que sin embargo parece acabársele la interlocución, gracias al desgaste de su Gobierno y hoy a la presencia saboteadora de Morena, cuyo único fin parece ganar espacios en la opinión pública, con sus posiciones populistas y repartiendo culpas.

La composición de la Asamblea Legislativa es una oportunidad para el gobernante, ya que la mayoría podrá construirse en base a acuerdos en beneficio de la ciudad, la aplicación de la política social puede dejar de ser rehén de un solo partido y las consecuencias positivas para el buen funcionamiento de los servicios del Gobierno estarán amparadas en el diálogo que antes impedía la mayoría antidemocrática de la izquierda totalitaria.

La oposición tendrá también ante sí la responsabilidad de actuar para corregir los males y malos manejos que se habían presentado en algunas áreas como el metro, y en general el área de transporte, que requieren una seria transformación como ha sido anunciada por el propio Mancera, quien por razones políticas, de lealtad y de buscar un mejor funcionamiento de su administración, realizó cambios a su gabinete previo a que se cumplieran los tres años de su administración.

El Partido Revolucionario Institucional habrá de demostrar que, a pesar de ser un grupo parlamentario en minoría, su experiencia de Gobierno y su conocimiento sobre la ciudad, serán fundamentales para realizar propuestas en beneficio de los sectores más necesitados de la ciudad, de igual forma su presencia y actuación en los órganos de vigilancia de la propia asamblea le obligan a profundizar en la rendición de cuentas y la transparencia de las partidas presupuestales.

El proyecto de Mancera para la ciudad tiene el reto de volverse funcional, evidente y de soluciones reales, ya que según sus dichos no ha descartado presentar su candidatura presidencial para 2018.

EL PRI no puede ni debe ser un partido al margen del Gobierno, es decir, que puede y debe influir para que la administración fije su rumbo en acciones y programas faciliten la vida de los capitalinos en las 16 delegaciones, todo esto sin ser un satélite de las intenciones particulares de quien gobierna.

Mancera debe buscar aliados con base en su proyecto, que ciertamente puede cristalizar situaciones de beneficio para los ciudadanos, aliados no de coyuntura sino que compartan el propósito de hacer de la Ciudad de México una entidad de progreso, de funcionalidad y de transparencia.

Aún faltan tres años para la administración capitalina que ha demostrado una gran capacidad de diálogo con el gobierno federal y no un enfrentamiento como sucedía desde Cuauhtémoc Cárdenas hasta Marcelo Ebrard, sin duda esta condición ha favorecido a los capitalinos y deseamos que los conductos institucionales entre el Presidente y el jefe de Gobierno sean tan amplios que sirvan para desterrar la política sesgada y limitada de una izquierda, que desde 1997, solo ha detenido el avance de la ciudad y que ha olvidado el bienestar de sus ciudadanos.

Tres años por venir en los que todos esperamos una mejor ciudad para las presentes y las futuras generaciones.

Al tiempo

* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx
 
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