Opinión / Columna
 
Jorge Schiaffino Isunza 
Crítica y razón
El Sol de México
1 de marzo de 2015

  México es un país al que no se le puede dejar de reconocer la existencia de una innegable y continua paz social producto de las leyes y las instituciones de la república y también de un desarrollo político que ha dado cause a las diversas expresiones ideológicas, sociales y políticas una vez concluida la lucha revolucionaria de inicios del siglo XX.

El presidencialismo ha jugado un papel importante en la dirección y la cohesión de los gobiernos posrevolucionarios, la institución presidencial es un referente en la historia nacional y si se quiere, lo es también si se analiza el papel de los presidentes en todas las naciones con gobiernos democráticos.

Quien gobierna sin duda se encuentra expuesto de sobremanera a criticas, reproches, demandas y respuestas; lo cual resulta razonable cuando se parte del principio que ha sido la mayoría quien lo ha elegido para ejercer el cargo de mayor importancia.

A los ojos de la opinión pública siempre el Presidente es el primer responsable; también es quien puede tomar las decisiones que den respuesta y resuelvan mejor y más oportunamente las exigencias de la sociedad. Sin embargo, existen sectores y actores políticos que intentan señalarlo como el causante de los problemas y de no solucionar situaciones de todo tipo en todo el territorio nacional.

Enrique Peña Nieto ha demostrado a diferencia de otros tiempos una clara y concreta voluntad de diálogo, de apertura permanente e inclusión, los resultados del inicio de su administración han sido puestos a prueba por acontecimientos internos y externos sin duda importantes e imposibles de soslayar y sobretodo que nos han demostrado su capacidad para responder de manera sensible y oportuna a pesar de su gran dificultad y de las críticas constantes que ha recibido. Que insensatos aquellos que piensan, cuestionan y ponen en duda su liderazgo, que se expresan de manera burda e infundada para señalarlo como único o principal responsable de hechos que para el sentido común son inaceptables e inadmisibles.

Todo ha sido desatado por el temor al éxito de las reformas que propuso y que fueron aprobadas por mayoría calificada, aunada a la declive de las pseudo izquierdas víctimas de corrupción desde su propio interior y a la vergonzosa comedia de castas de la fallida propuesta del cambio que ha significado el PAN. Intereses que buscan en la desestabilización una forma de presencia y subsistencia.

La oposición a ultranza sin discurso y sin una ética evidente, ante su incompetencia política, ante su falta de aceptación y su nulo convencimiento, tiene que recurrir a declaraciones demagógicas y torcidas, llenas de oportunismo y que lucran con la desgracia de compatriotas por el solo hecho de intentar vivir a costa de difamar e inclusive ofender al ciudadano Presidente.

Para todos los mexicanos el respeto es fundamental en todos los planos de la vida y es natural pensar que tratándose de la investidura presidencial debe mantenerse como un principio institucional reconocer la autoridad y apoyar al Presidente, que no significa sumisión y una necesaria falta de crítica, la civilidad no esta en contraposición al poder.

Afortunadamente nuestro país es de tradiciones históricas y bien cimentadas, en el México actual hay gobernantes y legisladores de todos los partidos. Hasta ahora ninguna dirigencia nacional de partidos de oposición ha criticado directamente al Presidente por trabajar con todas las fuerzas políticas y con un amplio espectro de organizaciones sociales para buscar soluciones de consenso y de visión de futuro.

El cambio que está transformando México fue iniciativa del Presidente y los partidos políticos de oposición léase sus dirigentes nacionales e incluyendo a sus coordinaciones legislativas en el Senado y la Cámara de Diputados fueron participes, actores y signatarios, de las iniciativas de cambio situación que nos reafirma la idea que existe liderazgo desde el Palacio Nacional.

*Exlegislador

j.schafs47@hotmail.com
 
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