Opinión / Columna
 
Jorge Schiaffino Isunza 
Saltimbanqui
El Sol de México
24 de mayo de 2015

  Cuando la sociedad espera que los políticos entiendan lo grave de la serie de ofensas que han acumulado por algunas conductas poco éticas, por su ineficacia, su ineptitud, su falta de compromiso con las causas sociales, los escándalos por su enriquecimiento ilícito, Marcelo Ebrard nos regala un capítulo más de la absoluta falta de respeto a los mexicanos y pone en evidencia el menosprecio por la inteligencia de millones de personas.

Durante su carrera política ha destacado por su gran pragmatismo y su capacidad para entender los asuntos de la administración pública, sin embargo, su ambición personal y la soberbia, nos muestran un personaje que ha vivido de la política para servirse de ella, y que está dispuesto a seguirlo haciendo a cualquier costo.

Es de reflexionarse la incongruencia y la falta de convicciones de este político, que le da lo mismo en que partido milite o se postule. Ejemplo: Cuando Colosio fue presidente nacional del PRI, Ebrard se desempeño como Secretario General del PRI en el DF y postulado a una candidatura plurinominal (que por cierto no llegó porque el PRI ganó todo), artífice (desde lo oscurito) junto con Manuel Camacho del Partido Verde Ecologista por quien fue diputado federal por el DF, fundador y candidato a la Jefatura de Gobierno del partido del centro democrático para terminar declinando a favor de AMLO.

Posteriormente, fue postulado por el PRD, PT y Convergencia al Gobierno del Distrito Federal y hoy, al verse acorralado víctima de sus errores, huye desesperadamente a una candidatura suplente por movimiento ciudadano.

Parece ignorar que las personas no olvidan los linchamientos en Tláhuac de policías siendo el secretario de Seguridad Pública, o el fallido operativo UNIPOL en el antro "NEWS DIVINE" que él ordenó y que resultó en la muerte y victimización de jóvenes y recientemente, el gran escándalo y fraude de la línea del Bicentenario.

Marcelo Ebrard, se ha convertido a sí mismo en una caricatura de la política, sus errores le costaron no ser postulado como candidato a la Presidencia, le han costado las lealtades que suponía dentro del PRD en el DF y en la administración de la Ciudad de México.

La política actual, no puede basarse en la desesperación personal para ostentar un cargo, menos aún a costa de otras personas como lo supone atropellar derechos y dignidad de colaboradores para acceder al cargo de representación que está buscando.

Debería tenerse más respeto y ser congruente con la idea, de que un político debe servir a sus conciudadanos.



* Exlegislador

jorgeschiaffinoisunza@yahoo.com.mx
 
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