Opinión / Columna
 
Voces  
Ranulfo Rojas Bretón 
Reforma al 24
El Sol de Tlaxcala
7 de febrero de 2012

  Desde que se propuso y aprobó en la Cámara de Diputados la propuesta de reforma al artículo 24 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ha desatado una ola de comentarios, algunos a favor y otros en contra, algunos informados y otros imaginados. La reforma constitucional fue motivo de dos tomas de tribuna por parte de diputados mayoritariamente del Partido del Trabajo, aunque la modificación contó con los votos del PRI, el PAN e incluso parte de la bancada del PRD. La minuta fue enviada al Senado que tendrá que aprobarla, pero será hasta el próximo periodo ordinario de sesiones, que inicia el 1 de febrero.

Por tratarse de una reforma constitucional, se requirió de mayoría calificada, es decir, del voto a favor de dos terceras partes de los diputados presentes, lo que debe repetirse en el Senado y posteriormente será analizada por los congresos locales y por lo menos la mayoría debe aprobarla. ¿Pero en qué consiste la sugerencia de Reforma? Artículo 24 dice actualmente: Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Según se sabe, se propone modificarlo así: Artículo 24. Todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o adoptar, o no tener ni adoptar, la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de ritos, las prácticas, la difusión y la enseñanza; siempre que no constituyan un delito o una falta sancionado por la ley. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohiban religión alguna. Sin contravenir lo prescrito en el artículo 3o. de esta constitución, el Estado respetará la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

La reacciones en contra se han dado de grupos llamados liberales, Juaristas, Masones, e incluso de grupos religiosos que ven en esta "posible" reforma, y digo posible porque tal y como lo señalé, para que jurídicamente se de, se necesita la aprobación por mayoría en el Senado y luego la aprobación de 17 por lo menos de los Congresos locales. O sea, el camino todavía es bastante largo y seguro que será sinuoso. La mayor crítica que se hace es que con esta reforma, se "vulnera" el Estado Laico y otras críticas se dan en el sentido "Nos preocupa que el pretendido cambio constitucional tenga como trasfondo cumplir las exigencias de la jerarquía católica, quien, enarbolando una sesgada interpretación de la libertad religiosa, busca resucitar antiguos privilegios: instrucción religiosa en las escuelas públicas; participación del clero en política electoral; instalación de capellanías en el Ejército y la Marina; subsidio estatal para sueldos de los ministros de culto, además de la posesión y control de medios de comunicación electrónicos, entre otros".

Por otra parte el Secretario de Gobierno Alejandro Poiré afirmó: "dicha modificación se enmarca en estricto apego a los derechos humanos de los ciudadanos y garantiza el respeto pleno al Estado laico". Además aseguró que de esta forma "se amplía el derecho que tienen las personas a ejercer libremente su religión y a manifestar sus creencias" y expresó "su pleno respeto a todas y cada una de las organizaciones religiosas en el país". José Luis Chávez Botello, Arzobispo de Antequera-Oaxaca, afirmó que la reforma al artículo 24 constitucional, promueve la libertad religiosa. De esta manera hizo un llamado a estudiar dicha iniciativa y no confundir el fin que persigue. En conferencia de prensa, al término de la celebración eucarística dominical, el arzobispo reiteró que en ningún sentido la pretendida reforma daña el Estado Laico. "No lleva que la iglesia quiera tener cualquier control. Son libres que esa decisión de elegir su creencias", señaló.

Escuchando y leyendo las posturas se me hace difícil pensar en que la propuesta de reforma sea fruto de arreglos con el clero, especialmente con los obispos por razones electorales, -como también afirman- en razón de lo claro de las leyes en cuanto a participación de los ministros de culto y las sanciones a que se hacen acreedores y además al votar el PAN y el PRI, los arreglos con qué partido los podrían hacer y más aún, no creo que los obispos se pudieran comprometer a que sus sacerdotes voten por algún candidato. Llevo 23 años de sacerdote, estuve 9 años como secretario ejecutivo en la Conferencia del Episcopado Mexicano y nunca he escuchado a ningún obispo decirle a su clero: "tenemos que votar por fulano", ni siquiera con insinuaciones y menos a Don Luis Munive y a Don Jacinto Guerrero Torres o recientemente a Don Francisco Moreno Barrón. Además cada sacerdote tiene absoluta libertad para votar por quien mejor crea sin ninguna intervención de nadie que no sea su conciencia

Según yo, la reforma no vulnera el Estado Laico y cuando la Cámara de Diputados votó por la inclusión de "Laico" en el 40 constitucional, lo celebré y manifesté mi beneplácito, pues creo que México debe ser un Estado Laico y lamento que en ese largo camino legislativo aún no se incluya dicho término en la Constitución. Los otros señalamientos me parece que requerirían un espacio más amplio pero el hecho de pensar en tener un Estado Confesional donde la religión católica sea religión de Estado, choca con la misma doctrina de la Iglesia y con la preferencia manifestada en los documentos de la doctrina social de la Iglesia sobre la democracia, el respeto a las diferentes religiones y a que cada persona practique la religión que quiera y crea. Así mismo, la idea de que los sacerdotes volvamos a tener fuero, que por cierto consistía en el derecho de un clérigo para no ser juzgado por ningún tribunal civil, el regresar a ello, solo pensarlo en pleno siglo XXI es demasiado ilusorio y no está propuesto en ningún documento de la Iglesia y si está claro en el Código de Derecho Canónico que la Iglesia solo tiene potestad para juzgar sobre asuntos espirituales y lo que viene anejo a ellos dejando al Estado todo lo concerniente a lo civil. Por lo que se refiere a la posibilidad de que el Estado pague a los sacerdotes como si se tratara de los maestros de escuelas públicas, médicos, enfermeras de SESA o de los burócratas, sin duda que es un asunto demasiado guajiro que no vale la pena darle espacio, nunca se ha propuesto por parte de la Iglesia y como dijo Don Teofilito "ni se propondrá", el clero seguirá viviendo de las donaciones de los miembros de la Iglesia. Lo de tener capellanes en el ejército, uff exigiría reformas, modificar mentalidades, solo de pensarlo es complejo, creo que ni aún en el Congreso más católico incluido el Senado y los Congresos de los Estados, pasaría una propuesta semejante por lo que implicarían Prelaturas Castrenses o sea obispos y sacerdotes con grados militares. Pero en fin, ya veremos cómo viene la famosa reforma y cuánto tarda en pasar y como pasa.
 
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